sábado, 1 de abril de 2006

Juan Roa Sierra


Cuando la muchedumbre enardecida de rabia descuartizó a Juan Roa Sierra, a la una y veinte minutos de la tarde, el líder popular Jorge Eliécer Gaitán todavía estaba vivo. Trasladado de urgencia a la Clínica Central de Bogotá, Gaitán moriría a las dos de la tarde. Su asesino ya llevaba cuarenta minutos convertido en una masa informe. Era un viernes frío, nublado, ese 9 de abril de 1948.

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