sábado, 5 de agosto de 2006

Breve historia de la Ermita de la Veracruz


Ocho años después de la fundación de Santafé, los conquistadores decidieron construir la ermita de la Veracruz al otro lado del río Viracacha en el camino de Tunja. El terreno pasó posteriormente a ser propiedad del convento de los Franciscanos, por lo cual la Iglesia se convirtió en dependencia de éste desde su fundación en 1550 hasta 1840, año en que renunciaron a su administración.
Después de su construcción, la Iglesia de la Veracruz sufrió numerosos modificaciones: la de 1631 patrocinada por los comerciantes de la hermandad de la Santa Cruz; la de 1827 tras el terremoto que asoló a la capital y que destruyo la edificación; la de 1904 que le dio un aire neoclásico y la más reciente de 1960 que es la que hoy conocemos.
Se cuenta que desde la cerradura de la puerta principal de la construcción original era posible divisar, entre los cerros de Monserrate y Guadalupe, la gruta donde Diego Barreto halló un venado de oro macizo escondido por los chibchas a la llegada de Quesada.
Según José Manuel Marroquín
"existía y tenía su asiento en la Veracruz la Hermandad del santo celo de servitas de María. Los cofrades tenían entre otras obligaciones la de proporcionar a los sentenciados a muerte, los auxilios temporales, si eran pobres, y los espirituales a todos. De vino los proveían, fueran pobres o acomodados.
Cuando llegaban las 5 de la tarde del día en que un reo debía entrar en capilla, salía de la Veracruz el Monte de Piedad. Dábase este nombre a la Cofradía de que hablamos arriba, por ser la institución en que se formase algún fondo para subvenir a las necesidades de las viudas y los huérfanos de los cofrades o para otro fin semejate… Se decía que salía el Monte de Piedad cuando se encaminaban de la Veracruz a la cárcel el Capellán de la iglesia, delante del cual se llevaba el Crucifijo en el asta, un sacristán o acólito que iba delante tocando una campana, otro que llevaba la túnica que debía vestir el reo en el acto de fusilamiento, otros con dos faroles de plata calados y sin vidrios y algunas personas más que por devoción o caridad querían formar parte de la comitiva…
El crucifijo permanecía en la capilla hasta el día de la ejecución. El sacerdote que iba auxiliando al ajusticiado hasta el lugar del suplicio, lo llevaba en la mano y lo hacía fijar en el suelo de manera que el reo pudiese contemplarlo y dirigirle sus plegarias e los momentos postreros.
Cuando todo estaba consumado, la Hermandad recogía el cadáver y celebraba los funerales sin pompa ni aparato"
Entre sus riquezas, la Iglesia de la Veracruz cuenta con tres cruces célebres. La primera, tallada en ébano, con guarniciones de plata y con una efigie de Cristo en marfil, fue propiedad de San Francisco de Borja.
La segunda, llamado de los mártires, precedió la marcha de los patriotas condenados al patíbulo y la tercera, de madera, con la imagen pintada de Jesús y a sus pies la Virgen de los dolores, se ponía en la habitación de la cárcel que hacía las veces de capilla, como se explicó en el párrafo anterior.
La Iglesia de la Veracruz es notoria por varias razones: fue testigo del primer matrimonio español celebrado en territorio neogranadino; albergó los restos de Gonzalo Jiménez de Quesada hasta 1597, sirvió de cámara ardiente para el general Santander y, principalmente, porque en ella reposan los restos de numerosos próceres de la independencia entre ellos Antonio Villavicencio, Jorge Tadeo Lozano y Policarpa Salavarrieta, razón por la cual fue declarada Panteón Nacional en 1910.

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