miércoles, 27 de septiembre de 2006

Los inicios del Telégrafo


En 1865, bajo el gobierno del doctor Manuel Murillo Toro, se empezó a conformar la primera empresa de telégrafos de la actual Colombia. En ese momento, el único estado de la Unión que contaba con algo de servicio telegráfico era Panamá con 85 kilómetros de alambrado. En los Estados Unidos había a la sazón 90.000 kilómetros de líneas telegráficas, en la Gran Bretaña 70.000, en México 400, en Chile 250 y en Venezuela 100.
La Compañía del Telégrafo, que era mixta entre capital del gobierno y privado, bogotano y norteamericano, inició sus actividades en 1865. Las obras avanzaron con tal rapidez que el lo. de noviembre del mismo 1865 fue recibido en Bogotá el primer telegrama de la historia, enviado desde Cuatro Esquinas, a doce millas de la capital. El 10 de noviembre la línea ya estaba en Facatativá, a 24 millas. De allí también se envió un expresivo telegrama a Bogotá. Sin embargo, este extraordinario paso de progreso no se pudo dar sin tener que pagar su tributo a las clásicas manifestaciones del atraso.
El 20 de enero de 1866, El Cundinamarqués publicaba dos comunicaciones que había enviado el gobierno del Estado de Cundinamarca al Alcalde de Fontibón quejándose de que el telégrafo eléctrico “ha sido objeto de daños continuos tan sólo en ese distrito ... En esa parte de la línea ha sido roto el alambre y robadas algunas porciones de éste por más de ocho veces; los aisladores han sido rotos a pedradas, hasta los postes han sido derribados alguna vez... Usted se servirá excitar al cura párroco de ese pueblo para que en las pláticas doctrinales explique a las gentes ignorantes que el telégrafo es un agente natural, y que en él no se usa de hechicería o arte diabólico, como la gente sencilla y fanática se imagina”.
Las líneas telegráficas siguieron avanzando con una rapidez incontenible. El 27 de abril de 1866 la línea llegó a Ambalema y en mayo a Honda. No había duda: el aislamiento de la capital colombiana empezaba a desaparecer. El correo con Honda tomaba entre tres y cinco días, en tanto que por telégrafo se podía enviar un mensaje de la capital al puerto y recibir la respuesta el mismo día.
Entre los años de 1873 y 1874, ya Bogotá se comunicaba por telégrafo con Cúcuta al Oriente, con Buenaventura al Occidente y con Purificación al Sur. En esa época las líneas telegráficas totalizaban una extensión de 1.388 kilómetros.
En 1886 Colombia quedó comunicada directamente con el mundo por medio del cable submarino. Se organizó entonces un periódico en Bogotá, El Telegrama, que se encargó de comunicar a los capitalinos las noticias internacionales del día anterior. Los bogotanos acostumbrados a enterarse de la marcha de la historia con semanas y meses de retraso recibieron indiferentes el gran adelanto.
El Telegrama anotó con desaliento:
“Bogotá, indudablemente, ha presentado un raro caso de aislamiento; tan singular, que varias personas - esto no es exageración- que se precian de cultas, y que en realidad lo son, nos han preguntado, con el mayor candor y buena fe, que qué tanto interés pueden tener los acontecimientos de Bulgaria, ni de Rusia, ni los temblores de todo el mundo y mucho menos en la Oceanía, ni las ovaciones de Sara Bernhardt, ni la libertad de los esclavos, ni la huelga en Cuba, ni el Santo Padre, ni tanta noticia descarnada e incoherente, para darse la pena de hacerla comunicar por cable, cuando días después se pueden obtener más detalladas por el correo; que ¿para qué tanto afán y tanta prisa para saber hechos que nada nos interesan?
“Tan grande indiferencia por la suerte del mundo y de nuestros semejantes, proviene de nuestra completa incomunicación. Nos hemos quedado estacionarios, mientras que todo se movía”

2 comentarios:

Pirata Subterraneo dijo...

Que bacana esta bitacora. Impresionante. Muchas gracias por mostrar nuestra historia.

Patton dijo...

Hoy TVcable tuvo problemas y estuvo fallando todo el día. Antes era visto como innecesario, hoy sin esos cables ... nos da un síncope. Como cambian las cosas, ala.