sábado, 25 de noviembre de 2006

Bogotá - ¿Indiferente? -

Un blog escrito por Manuel Velandia ha generado amenazas telefónicas de muerte contra su actor, situación que motiva a reflexionar sobre la violencia sexual en Bogotá y las acciones del Estado.

Seis de cada 10 lesbianas, homosexuales, bisexuales y transgeneristas han sido víctimas de agresiones verbales en las calles bogotanas y uno de cada cinco ha sido víctima de violencia física, justificadas en su sexualidad.
La Corporación Promover Ciudadanía, una ONG cuyos investigadores son profesionales de las ciencias sociales, humanas y artes de las universidades Nacional, Pedagógica y los Andes, realizó la encuesta denominada "Homofobia y convivencia ciudadana en Bogotá" aplicada a una muestra de 440 personas, miembros de la comunidad LGBT, durante la última marcha del orgullo gay llevada a cabo en esta ciudad el 2 de julio de 2006.
La violencia verbal ha llegado a tal extremo que escribir un blog como el que usted lee en este momento significó que a su autor, Manuel Velandia, le amenazaran de muerte, telefónicamente, la semana anterior, muy seguramente por nombrar en su escrito sobre la violencia sexual mediática, a los paramilitares.
Velandia fue víctima hace cuatro años, siendo candidato por las minorías sexuales del Partido Liberal Colombiano, de un atentado con granada en contra su vida.
La violencia física y verbal son entre otras manifestaciones propias de la homofobia. El Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua define a la homofobia como la aversión obsesiva hacia los homosexuales. Sin embargo, dicha animadversión tiene como víctimas a todo el sector LGBT y se fundamenta en la idea de que los hombres "deben ser", según el modelo judeocristiano, machos, masculinos, falocráticos y heterosexuales.
Por supuesto, los homosexuales y las lesbianas transgreden desde su "querer ser" y en su cotidiano "estar siendo" los modelos culturales tradicionales y las relaciones sociales preestablecidas al asumir como el/la sujeto de su deseo, erotismo, genitalidad y afectividad a alguien del mismo sexo; los y las bisexuales son considerados aun mas transgresores ya que se cree que "rompen con el esquema de la monogamia para introducirse en la poliginia (múltiples contactos genitales con diversas mujeres) y/o la poliandria (múltiples contactos genitales con diversos hombres), además de engañar tanto a unas como a otros".
Las travestis y otras personas que transitan de la masculinidad a la feminidad, más que quienes lo hacen de la feminidad a la masculinidad, son uno de los grupos mayormente vulnerados, estigmatizados, segregados y excluidos por todos los demás sectores en la sociedad. Dicha situación está directamente relacionada con los conflictos que se generan en relación con las manifestaciones de su identidad, es especial con su feminización en los comportamientos, vestido, accesorios y en especial con la vivencia de su cuerpo y genitalidad.
El desconocimiento sobre las sexualidades, los géneros y las orientaciones sexuales ha conducido a que se manifiestan actitudes fuertes de intolerancia, especialmente frente a sectores como los homosexuales, tal y como lo afirmó previamente la investigación desarrollada, sobre la cultura ciudadana en Bogotá, en dos oportunidades por la Alcaldía durante el gobierno de Mokus.
En dicho estudio se demostró, al indagar el grado de aceptación frente a diversos tipos de vecinos, que el 46% de las personas encuestadas admitieron tener dificultades para aceptar convivir en su vecindario con esta población.
Bogotá es un "paraíso" en el que sus habitantes segregan, separan y estigmatizan porque a los ciudadanos y ciudadanas se les dificulta aceptar al otro como un autentico otro, es decir como alguien único y por tanto distinto de sí mismos (as) en su construcciones teóricas, experiencias, vivencias y emociones.
El Plan de Desarrollo Económico, Social y de Obras Públicas para Bogotá D.C. 2004 - 2008, del Alcalde Lucho Garzón, en lo pertinente al tema de mujer y géneros evidencia la no exclusión por razón de géneros u orientación sexual como parte esencial de la política publica denominada "Bogotá sin Indiferencia".
Desde la anterior premisa la Mesa LGBT de Bogotá solicitó a la Alcaldía, y ésta lo aceptó, trabajar conjuntamente a favor de la no exclusión social como parte del interés de la ciudad en que los ciudadanos participen activamente en la planeación de la ciudad que quieren; para ello se construyó un escenario de concertación en temas tales como: derechos humanos, transformación de imaginarios (sistema educativo, formación de funcionarios, educación de docentes, trabajo cultural), sensibilización de las autoridades de policía (código de policía, problemas de cierre de establecimientos que ofertan servicios a esta población, maltrato a los ciudadanos LGBT por parte de algunos miembros de ésta entidad), salud con énfasis en sida y enfermedades de transmisión sexual, cultura, investigación de aspectos culturales y sociales que movilizan la indiferencia y la homofobia.
Hasta el momento, a pesar del lanzamiento con bombos y platillos de la idea sobre la política por parte de la Alcaldía el pasado 28 de junio, el Consejo de Bogotá no ha ratificado el "Proyecto de acuerdo por medio del cual se establecen lineamientos de política pública en relación con personas lesbianas, gay, bisexuales y transgeneristas —LGBT— en Bogotá y se dictan otras disposiciones", radicado para las sesiones de noviembre de este año, bajo el número 480. Sin embargo, no dudo que el Alcalde seguirá apoyando esta iniciativa.
La concertación para co-construir ciudadanía se fundamenta además de la violencia ya expresada, en que los/las LGBT tienen constitucionalmente los mismos derechos que los heterosexuales.
Si las preferencia sexual y/o de género son asumidas libremente por la persona, como lo sostienen algunos enfoques, entonces esa escogencia se encuentra protegida como un elemento esencial de su autonomía, su intimidad y en particular de su derecho al libre desarrollo de la personalidad, (Constitución Política de Colombia Art.16). Si por el contrario, se encuentran biológicamente determinadas, como lo sostienen algunas investigaciones, entonces la marginación de estos sectores sociales es discriminatoria y violatoria de la igualdad, pues equivale a una segregación por razón del sexo (C. P., art.13).
Por cualquiera de las dos vías que se analice, el resultado constitucional es idéntico, por cuanto implica que todo trato diferente fundado en la orientación sexual o en el género de una persona se presume inconstitucional, más aún cuando se hace referencia a Derechos Fundamentales.
De lo anterior se desprende que el articulo 42 de la Constitución viola el Principio de Igualdad, ya que si en el artículo 13 de la misma fundamenta la no discriminación a ninguna minoría en Colombia, desde él se puede concluir que todas las personas somos iguales ante la Ley y las autoridades, y que nadie puede ser objeto de discriminación en razón su orientación sexual así ésta no sea la heterosexualidad, socialmente considerada como "el deber ser".
Con base en el principio de Igualdad, no puede haber ningún título jurídico que permita discriminar a un homosexual, una lesbiana, un o una trangénero, o un o una bisexual por el tipo de pareja que constituye o por el género en que se desea experienciar.
Las violencias ejercidas contra los LGBT no solo afectan a éstos y éstas como víctimas sino también a los/las victimarios/as, buscando dar respuesta a esta situación, en la zona de Chapinero, en Bogotá, se abrirá próximamente el "Centro comunitario LGBT" financiado por la Alcaldía Local de Chapinero. Cabe preguntarse, qué hará la ciudad con relación a los varios millones de posibles victimarios que habitan la ciudad.
¿Será que es necesario que se produzcan muchas más amenazas, atentados, asesinatos y otras formas de violencia contra la vida de los homosexuales, lesbianas, transgeneristas y bisexuales como para que la ciudad haga efectiva la prometida campaña contra la no discriminación y la convivencia democrática?

2 comentarios:

Investigador Manuel Velandia dijo...

Gracias por contar mi historia, una lucha que continúa, ahora desde el asilo en España, pero no por eso menos combativo...
Un abrazo

Investigador Manuel Velandia dijo...

Gracias por contar mi historia, una lucha que continúa, ahora desde el asilo en España, pero no por eso menos combativo...
Un abrazo