martes, 14 de noviembre de 2006

La Caja de Ahorros y el Banco de Londres


Aunque no con tanta intensidad como en la década de los cincuentas, en la anterior ya se hacía sentir en la capital la necesidad de una institución bancaria, hasta el punto de que, por disposición de la Cámara Provincial, inició actividades en enero de 1846 la Caja de Ahorros de Bogotá.
El gobernador Pastor Ospina, acaso consciente de las dificultades con que podría tropezar esta iniciativa por las negras memorias de la quiebra de Landínez, tomó la prudente y acertada providencia de nombrar un consejo de administración compuesto por personalidades de tal respetabilidad que sus solos nombres atrajeran la confianza irrestricta del público bogotano. Entre los ciudadanos eminentes que formaban parte de este primer consejo administrador estaban el arzobispo Manuel José Mosquera y los señores José Manuel Restrepo, Rufino Cuervo, Lino de Pombo, Ignacio Gutiérrez Vergara, José Ignacio París y Raimundo Santamaría.
Pero no obstante la confianza que inspiraban los nombres de estas personalidades eminentes, la Caja de Ahorros tropezó desde sus comienzos con serias dificultades y únicamente en 1851 logró alcanzar $100.000 en depósitos, lo cual era muy poco si se tiene en cuenta que se trataba de la única institución financiera existente entonces en la capital.
Durante ese período, la Caja reconoció a sus ahorradores un interés promedio del 10% anual, bastante aceptable para la época. Las operaciones fundamentales de la entidad eran los préstamos con intereses entre el 1 % y el 2% mensual, el comercio de los documentos de deuda y los descuentos de letras, obligaciones y pagarés.
En 1851 la Cámara Provincial autorizó a la Caja para emitir papel moneda ajustándose a una reglamentación especial.
Fue ésta la primera vez que en Colombia se autorizó a una entidad financiera para la emisión de papel moneda. Lamentablemente, después de haber mostrado su mejor balance en julio de 1859, con 1.784 ahorradores y $217.460 en depósitos, la guerra de 1860 precipitó la quiebra de la institución.
No por mala fe, sino por falta de experiencia y conocimiento del negocio, habían ocurrido irregularidades en la administración de la Caja. Finalmente, y como consecuencia de la contienda, los ahorradores acudieron en masa a retirar sus ahorros y fue entonces cuando sobrevino el colapso definitivo.
El vacío bancario tenía que ser llenado de alguna manera. El desarrollo que había alcanzado la economía en ese momento ya era absolutamente incompatible con la ausencia total de una entidad que ejerciera funciones bancarias.
Ocurría entonces un fenómeno curioso. Eran las más acreditadas firmas de comercio de la ciudad las que llenaban ese vacío dedicándose, además de su actividad mercantil, a menesteres en cierta forma bursátiles. Se convirtieron en agentes de finca raíz urbana y rural, en captadoras de dinero a interés, en cobradoras de cartera vencida y hasta en intermediarias de reclamos y trámites ante las oficinas públicas.
En esta forma, las casas de comercio de Bogotá suplían parcialmente la ausencia de auténticas entidades bancarias pero, desde luego, no podían llenar el vacío.
En 1864 el progresista y dinámico presidente Manuel Murillo Toro, consciente como nadie del vacío bancario, entró en negociaciones con el Banco de Londres, México y Sudamérica a fin de que, mediante el otorgamiento de ciertas concesiones, estableciera una sucursal en Bogotá.
El Congreso aprobó las concesiones y el banco inició sus actividades en la capital en noviembre de 1864. Sin embargo, no logró consolidar sus operaciones debido a diversas causas. Por ser él mismo de reciente creación en Inglaterra carecía del respaldo financiero suficiente para proyectar sus operaciones hacia nuevos países; se negó a aceptar socios nacionales y, además, solicitó al Gobierno concesiones excesivas sin ofrecer equivalentes.
En esa forma fue languideciendo hasta 1870, convertido en una simple agencia que realizaba operaciones de compraventa de letras de cambio contra la casa principal en Londres.

2 comentarios:

Bernardo Barrera dijo...

Vea pues! Si no es por este blog, nunca me enteraria de ciertos detalles historicos de la ciudad.

Anónimo dijo...

Your blog keeps getting better and better! Your older articles are not as good as newer ones you have a lot more creativity and originality now keep it up!