domingo, 30 de abril de 2006

Breve historia de La Plaza de Bolivar


La Plaza de Bolívar es el corazón de Bogotá, su sitio histórico por excelencia. En torno a ella fue planeada la ciudad colonial, y se le dio el nombre de Plaza Mayor, nombre que conservó hasta 1821, año en que el Vicepresidente de Cundinamarca, general Francisco de Paula Santander, la denominó Plaza de la Constitución, aunque los bogotanos siguieron llamándola Plaza Mayor. En 1846, por encargo del Presidente Tomás Cipriano de Mosquera, el arquitecto danés Tomás Reed elaboró los planos para el Capitolio Nacional, que ocuparía el costado sur de la Plaza Mayor y que sería la sede de los Poderes Ejecutivo y Legislativo.
En 1847 el gobierno del general Tomás Cipriano de Mosquera, para honrar la memoria del Libertador, dispuso rebautizarla como Plaza de Bolívar. Ese mismo año, se colocó la primera piedra del Capitolio Nacional y se inauguró la estatua del Libertador, esculpida por Pietro Tenerani y obsequiada a la ciudad por José Ignacio París. En 1850, el gobierno del general José Hilario López le devolvió el nombre de Plaza de la Constitución. Sin embargo, los bogotanos prefirieron el de Plaza de Bolívar, y así la distinguieron hasta que fue oficializado en 1878.
A partir de esta fecha las diferentes administraciones municipales trataron de embellecer la Plaza de Bolívar con todo tipo de adornos, desde jardines hasta fuentes luminosas. Las obras se reiniciaron y se desarrollaron entre 1861 y 1874, durante las administraciones de Mosquera, Manuel Murillo Toro y Eustorgio Salgar. Los planos del Capitolio sufrieron numerosas modificaciones hechas por el arquitecto italiano Pietro Cantini, por el arquitecto francés Gastón Lelarge y por los arquitectos colombianos Mariano Santamaría y Alberto Manrique Martín. El 20 de julio de 1917 se inauguró el costado sur del Capitolio, para el sesquicentenario de la Independencia, en 1960, los arquitectos Jorge Gaitán Cortés, a la sazón concejal de Bogotá, y Fernando Martínez Sanabria, ejecutaron el proyecto de remodelación de la Plaza como hoy la conocemos
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The Seat of Bolivar is the heart of Bogota, its historical site par excellence. Around her the colonial city was planned, and the name of Greater Seat occurred him, name than it conserved until 1821, year in which Vice-president de Cundinamarca, general Francisco de Paula Santander, denominated Seat of the Constitution, although the natives of Bogota continued calling it Greater Seat. In 1846, by order of President Tomás Cipriano de Mosquera, Danish architect Tomás Reed elaborated the planes for the National Capitol, that would occupy the South flank of the Greater Seat and than it would be the seat of the Executive authorities and Legislative. In 1847 the government of general Tomás Cipriano de Mosquera, to honor the memory of the Liberator, arranged to re-baptize it like Seat of Bolivar. That same year, the first stone of the National Capitol was placed and the statue of the Liberator, carved by Pietro Tenerani and flattered was inaugurated to the city by Jose Ignacio Paris. In 1850, the government of general Jose Hilario Lopez gave back the name to him of Seat of the Constitution. Nevertheless, the natives of Bogota preferred the one of Seat of Bolivar, and thus they distinguished it until it was made official in 1878. As of this date the different municipal administrations tried to embellish the Seat of Bolivar yet type of adornments, from gardens to luminous sources. The works were reinitiated and they were developed between 1861 and 1874, during the administrations of Mosquera, Manuel Murillo Toro and Eustorgio Salgar. The planes of the Capitol underwent numerous modifications done by Italian architect Pietro Cantini, French architect Gastón Lelarge and Colombian architects Mariano Santamaría and Alberto Manrique Martín. The 20 of July of 1917 the South flank of the Capitol For the sesquicentenario of Independence was inaugurated, in 1960, the architects Jorge Courteous Gaitán, at that time councilman of Bogota, and Fernando Martinez Sanabria, executed the project of remodeling of the Seat as today we know it

viernes, 28 de abril de 2006

In Memoriam

Desde esta bitácora recordamos el día de hoy a los 21 niños y al adulto que fallecieron hace dos años en el absurdo accidente ocurrido en el Alto de la Virgen de la avenida Suba.
El dolor de los familiares no desaparece, y todo lo que se diga y haga será poco para aliviar la tristeza y la nostalgia. Hoy varios niños sobrevivientes de la tragedia deben soportan otro calvario anónimo: los traumas psicológicos y físicos resultantes de la misma. Ahora preguntamos, donde están los responsables? Cuales fueron las sanciones? Que medidas se han tomado para evitar que se repitan esta clase de hechos tan lamentables? Que paso con las familias afectadas?
Desafortunadamente esta tragedia parece que no dejo enseñanzas para algunos contratistas, los cuales no quieren aprender de esa experiencia, ya que constantemente se ven maquinarias y equipos regados por las diferentes calles y avenidas de la ciudad sin que sean tomadas las medidas necesarias para garantizar la seguridad en las obras.
Algo realmente lamentable es que no exista información sobre el hecho en la página Web del Colegio Agustiniano, será que sus directivas ya olvidaron esta tragedia? Será que ya olvidaron a estos 21 ángeles que se fueron para el cielo? Espero que no
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From this binnacle we today remembered the 21 children and the adult who passed away two ago years in the absurd accident happened in the Stop of the Virgin of the avenue It raises. The pain the relatives does not disappear, and everything what it is said and it done will be little for alleviating to the sadness and nostalgia. Today several surviving children of the tragedy must support another anonymous calvario: the psychological traumas and physical resultants of the same one. Now we asked, where are the people in charge? As they were the sanctions? That measures have been taken to avoid that they repeat this class of so lamentable facts? That passage with the affected families? Unfortunately this tragedy seems that I do not leave lessons for some contractors, who do not want to learn of that experience, since constantly machineries and equipment watered by the different streets and avenues from the city are seen without the measures necessary are taken to guarantee the security in works. Something really lamentable is that information does not exist on the fact in the page Web of the Agustiniano School, will be that their directive ones already forgot this tragedy? It will be that they already forgot to these 21 angels that went for the sky? I hope that no

jueves, 27 de abril de 2006

GABO y sus primeras impresiones de Bogotá

Fragmentos del reportaje concedido al periodista Germán Castro Caicedo. Se publicó en El Espectador de Bogotá, durante los días comprendidos entre el 16 y 23 de marzo de 1977

—¿Qué sensaciones lo persiguen más a lo largo de su vida?
—"Yo siempre he tenido la impresión de que me faltan los últimos cinco centavos. Y ésa es la impresión que sigue siendo real. Es decir, yo siempre pensaba... Y no pensaba: ¡Es que es real! Es que siempre me faltaban los últimos cinco centavos. Si yo quería ir al cine, no podía porque me faltaban los últimos cinco centavos. El cine valía treinta y cinco centavos y yo tenía treinta. Si quería ir a los toros y valía un peso veinte, yo tenía un peso quince. Y siempre sigo teniendo la misma impresión... Y otra impresión que tuve siempre era que sobraba en todas partes. Siempre me parecía que si me invitaban a una fiesta era por el compromiso de que había un amigo que no iba sin mí, o una persona que sin mí no iba, y entonces, de todas maneras, tenían que invitarme a mí y yo no encontraba nunca qué hacer con las manos. Y ese es el gran problema; el gran problema de todos los tímidos son las manos. Uno no sabe qué hacer con ellas. Entonces todavía tengo esa impresión y por eso siempre trato de no estar sino con amigos. Porque con mis amigos estoy absolutamente seguro de que no sobro. Por eso no voy nunca a cocteles, no voy nunca a inauguraciones, no voy a fiestas multitudinarias: porque siempre tengo la impresión de que sobro.
—Leyendo algunas cosas suyas uno se encuentra que posiblemente su entrada a la pubertad fue muy violenta, en el sentido en que a los trece años se vino a Bogotá: ¿Cuál es esa sensación de llegar de una nación cultural como la Costa, a una nación tan diferente como Bogotá? ¿Cómo recuerda usted esa llegada?
—Primero, hoy en 1976, es muy difícil imaginarse lo que era Colombia en 1943, que es la época esa de que tú estás hablando. Yo creo que eran muchas Colombias diferentes. Y me parece que en Bogotá tenían la impresión de que Colombia era Bogotá. Claro que esto lo razono ahora. Pero haz de cuenta una cosa: en ese momento, si uno quería aspirar a una beca —y yo que estaba en Barranquilla— tenía que venir a Bogotá a presentar un examen, es decir un concurso. De todo el país había que venir a eso. Yo estaba en una casa donde nacía un hermano todos los años. Sería muy difícil hacerte las cuentas pero, si yo tenía en ese momento trece años, es casi seguro que yo tenía ocho hermanos... Entonces me di cuenta que ahí no había otra solución que irse. Es decir, eso presentaba dos ventajas: una para uno mismo, que era salvarse nadando. Y otra para la casa, que era descargar un poco ese peso que había. Entonces yo decidí venirme de Barranquilla a Bogotá a presentar examen de beca. Si eso era 1943, yo debía tener trece o catorce años. Te digo así porque no está muy seguro en qué año nací yo. Nadie está muy seguro de eso. Entonces mi padre me consiguió el pasaje hasta Bogotá. Me vine en un barco del río Magdalena. Normalmente se gastaban ocho días. Pero si el barco se varaba podían ser quince, dieciséis... Eso nunca se sabía. Además a uno no le molestaba si el barco se varaba. Eso era una fiesta. Entonces yo me vine. Me imagino que no fue un viaje muy accidentado, debieron ser diez días. Llegamos a Salgar. Se tomaba un tren. Un tren que se iba subiendo. Daba la impresión que se iba agarrando con las uñas toda la mañana.
—¿Conocía usted las montañas?
"Nunca en mi vida había visto nada que tuviera más de tres metros sobre el nivel del mar. Entonces el tren venía como agarrándose con las uñas y en la tarde entraba a la Sabana. ¿Tú sabes que era una verdadera maravilla entrar a la Sabana en un trencito que le costaba trabajo subir, que respiraba con dificultad y que de pronto comenzaba a correr como un caballito?
Iba parando en las estaciones donde vendían unas gallinas amarillas y unas papas nevadas. Unas cosas absolutamente extraordinarias que uno no podía imaginarse. Y había frío. La sensación del frío es una cosa que ustedes, los que han nacido aquí, no pueden imaginarse. Es una cosa inconcebible para uno. Y después la sensación de la altura, pues me costaba trabajo respirar. Porque en la Costa uno tiene la sensación de que se ahoga. De oxígeno. Y entonces aquí me encontraba con que me costaba trabajo respirar. Y era absolutamente maravilloso ver esa Sabana, que para mí sigue siendo uno de los lugares más extraordinarios del mundo. Ahora, al final, había un problema. Y un problema muy grave: que era Bogotá.
Yo llegué solo a Bogotá, en 1943. A las cuatro de la tarde. A la estación de la Sabana. ¿Tú sabes que me han hecho muchas entrevistas y me han preguntado siempre cuál es la ciudad que más me ha impresionado en el mundo? Creo que las conozco casi todas y siempre contesto lo mismo: ¡Bogotá! Es la ciudad que más me ha impresionado y que más me ha marcado. Mi llegada a Bogotá. Esa tarde. Una ciudad gris. Toda cenicienta. Con lluvia, con unos tranvías que cuando cruzaban por las esquinas echaban chispas e iba todo el mundo colgado. Todos los hombres estaban vestidos de negro. Con sombrero, y no había una sola mujer... ¡No había una sola mujer en la calle!
Tú sabes que para los costeños esto es muy grave. Para uno a los trece años: ver una ciudad donde no hay una sola mujer... Entonces yo traía un baúl y pregunté quién me llevaba ese baúl hasta una pensión de la Carrera Décima. La Carrera Décima era una callecita muy angosta. (Entre paréntesis, te digo: ¿tú sabes que me doy cuenta ahora que de esto hace tanto tiempo que yo casi soy un viejo santafereño cuando hablo de ello? ¡Las vueltas que da el mundo!). Entonces me dijeron que me lo llevaban en una "zorra". Agarré un zorrero que me iba a llevar hasta la calle 19. El llevaba corriendo el baúl. Yo traté de correr detrás y no podía respirar. Era una cosa que nadie me había advertido: que no era posible correr en la altura. Bueno, llegamos a esta pequeña pensión. Era un pensión de costeños, porque a los costeños en esa época siempre nos quedaba el refugio de buscar costeños. Es decir, yo en ninguna parte del mundo después, he sido tan extranjero como en Bogotá (en esa época). Recuerdo la impresión esa noche... El anochecer era muy triste en Bogotá. El paso del día a la noche que nunca estaba muy bien definido. Para nosotros nunca estaba muy claro cuándo era de día y cuándo era de noche. Entonces recuerdo perfectamente la pensión... Era una de esas casas de dormitorios de un patio con geranios y con jazmines. Y eran las puertas alrededor del patio, sin ventanas, que uno cerraba y quedaba herméticamente metido en una caja de seguridad... Y la primera noche que me metí en las cobijas me dio la impresión de que alguien, por hacerme una broma, me había mojado la cama. Y pegué un grito y un costeño que había al lado me dijo, "es que esto es así. Hay que aprender a dormir en Bogotá. Esto no es lo mismo que allá. Es una cosa muy dura. Es un curso que hacer al cual hay que resignarse". Entonces... ahora, esto tiene otra historia: esta fue la llegada...
—Lo importante es el primer contacto. El trauma aquel que para quienes leemos sus cosas, hallamos que siempre sigue a lo largo de su vida.
—Sí, porque... ¡Yo no sé si es un trauma. Pero te quiero decir otra cosa: yo recuerdo perfectamente mi primera llegada a París. Recuerdo perfectamente la primera llegada a Roma, la primera llegada a New York... sí, pero ninguna me ha impresionado nunca tanto como la de Bogotá...
—Pero regresando al tema, yo iba a la beca en Zipaquirá. ¿Cómo consiguió la beca para estudiar en el Liceo Nacional de Zipaquirá?
—No, pero lo que sucede es otra cosa: que yo he contado siempre con mi buena suerte. Fíjate que en ese viaje, el río Magdalena era una fiesta: había orquestas y los estudiantes costeños, sobre todo los que tenían experiencia, sabían que era un asunto que se manejaba bastante bien. Era bastante pachangoso. Yo no recuerdo mucho los detalles, pero el hecho es que cuando veníamos en el ferrocarril de Salgar a Bogotá se me acercó un señor —recuerdo perfectamente, era un hombre muy serio que venía en el barco y que siempre estaba leyendo. Yo nunca le he tenido una gran admiración a la gente que lee mucho—, se me acercó y me pidió el favor de que le copiara la letra de un bolero que veníamos cantando en el barco. Le copié la letra y le enseñé un poco la música. El me dijo que era que tenía una novia en Bogotá y que estaba seguro de que este bolero le iba a gustar mucho. Piense, si yo tenía 13, 14 años. No sé cuánto debía tener, pero para mí era un hombre muy serio. Y mucho más serio porque usaba chaleco. Porque para los costeños la gente que usa chaleco es lo más serio del mundo. Y este hombre usaba chaleco y yo con un gran fervor le copié el bolero... se lo enseñé. Al día siguiente, después de la experiencia de la cama mojada, había que hacer fila frente al Ministerio de Educación, que estaba donde estuvo después el Café Automático, en la Avenida Jiménez con quinta, más o menos. Mira, que yo me levanté temprano y llegué, no sé, serían las ocho, nueve de la mañana, y ya la cola era muy larga. Esta cola era para inscribirse para los exámenes de concurso de beca. A las doce del día estaba llegando un poco a la puerta del edificio y de pronto pasó este señor a quien yo le había copiado el bolero y me dijo, "¿Tú que haces aquí?". "Estoy haciendo la cola para los exámenes de beca", respondí... "No seas pendejo, ven conmigo", dijo. Me subió a su oficina saltándome toda la cola y era el Director Nacional de Becas. Me dijo "¿pa’ donde la quieres?". Le dije, para San Bartolomé Nacional, que era en ese momento el colegio de más prestigio que había en todo el país. Me dijo, "no te la puedo dar para San Bartolomé porque todo esto que tengo aquí —me mostró una pila de papeles— son recomendaciones de ministros y de gente importante. Pero ¿Por qué no haces una cosa?, vete para Zipaquirá que es muy buen colegio y está muy cerca de aquí". La primera vez en mi vida que oía hablar de Zipaquirá, que era muy buen colegio.
—Cuando lo conocí a usted hace unos quince días hablamos de Zipaquirá y me impresionó que la primera imagen que se le viniera de ese colegio era que allí estaban reunidos todos los jóvenes pobres del mundo. ¿Se sentía marginado?
—No, no. Al contrario. Uno de los lugares donde no tuve la impresión de que no sobraba fue en Zipaquirá. Porque allá estábamos todos los que sobrábamos. Mira, son seis años de mi vida que recuerdo poco porque son poco accidentados. Yo me encontré con que en Zipaquirá estaban todos los pobres del país. Todos estábamos igualmente jodidos.
—Me fui a Zipaquirá a buscar el año y la fecha en que usted terminó bachillerato. La partida está sentada en diciembre de 1946. Se me perdió el rastro entre el año 46 y el año 48. Y eso me hizo pensar una cosa: ¿cómo lo agarró a usted el 9 de abril? ¿Qué estaba haciendo en el momento de "El Bogotazo"?
—Me vine después del bachillerato a Bogotá a estudiar derecho porque era la única profesión que sólo tenía clases por la mañana. Me hubiera gustado estudiar arquitectura, ingeniería, cualquier otra cosa, porque además en esa época se estudiaba lo que se podía. Pero la única que permitía estudiar y trabajar era derecho. Yo por eso estudié derecho en la Universidad Nacional. Estaba Camilo Torres...
—¿En qué año se encontró usted con Camilo Torres?
"Pues en 1947. Y además recuerdo perfectamente la ida de Camilo al seminario. Simplemente porque un día Camilo no fue a clase... Pregunté, "¿qué pasó?", "pues que Camilo se metió a cura". Y al día siguiente dijeron no: ‘¡Que la mamá lo agarró en la estación y se lo llevó a casa!". Entonces yo me fui a ver a Camilo... Vivía algo como en la calle, era 20, 22, algo así. Lo encontré en su biblioteca. Con una ruana. No me olvido: estaba con una ruana. En una pequeña biblioteca que había en la casa de sus padres. A mí me sorprendió mucho... Dos impresiones que tuve yo, habiendo tratado mucho a Camilo: primero, que tuviera vocación religiosa. Y segundo, que tuviera vocación política. Entonces yo llegué a su casa y le dije, "oye, Camilo, ¿qué pasó?" y me dijo, "hombre es en serio, es una vocación muy antigua y muy seria". Recuerdo que me dijo una cosa: "el paso más difícil que tenía que dar, era explicarle eso a la novia. Pero esto ya está resuelto y... Mi madre me ha detenido, no ha querido que me vaya al seminario. Pero esto es un hecho y no hay nada que hacer". Estaba repartiendo sus libros entre sus amigos. A mí me dio "La Breve Historia del Mundo", de H.G. Wells, una edición rústica, la única que existía en esa época en castellano. Muy basta, sin pasta. Es una lástima que no conserve yo ese libro... Y estaba muy convencido Camilo de su vocación. Y efectivamente fue cuestión de una semana y logró convencer a su familia de que debía irse, y se fue. Después, varios años más adelante, estuve en su primera misa en 1959 o 60 que estuve todo el año en Bogotá cuando dirigía la oficina de Prensa Latina. Hay en esa época una historia que no olvido nunca porque yo estaba casado y entonces Camilo venía a casa, y un día nos pidió un favor: era que le guardáramos en la casa a un ladrón que él estaba protegiendo. Un ladrón de casas que sacaba cosas y Camilo tenía mucho interés en protegerlo por una cosa que no es que dé risa: El tipo cumplió su condena. Salía a la calle y los policías le quitaban lo que tenía, y lo volvían a meter. Era una especie de persecución. Un chantaje. Entonces Camilo buscaba una casa donde estuviera este hombre para que la policía no continuara esta persecución. Nos lo llevó. Yo me iba a trabajar y el ratero éste se quedaba cuidando. Y nos contaba una historia que siempre he considerado como una historia maravillosa, porque de alguna manera se me parece a la de El Viejo y el Mar, de Hemingway:
Contaba que una noche se metió a una casa donde había un refrigerador precioso. Entonces decidió llevárselo él solo, sin despertar a la gente que estaba en la casa. Logró bajarlo por las escaleras. Con gran esfuerzo logró sacarlo. Lo sacó al jardín. Lo subió por el muro de la calle. Lo echó a la calle. Logró acomodarlo en la parada de autobuses . Y ya eran las cuatro. Las cinco. Y estaba él esperando, esperando no sabía qué, porque no tenía ningún contacto, ninguna coordinación con transporte. Y a medida que iba llegando la gente iba haciendo la cola para el bus y él hacía su cola con su refrigerador. Llegó un momento en que ya no podía más, y estaba amaneciendo y dejó el refrigerador y la gente hacía cola con el refrigerador, hasta que los señores de la casa se levantaron, se dieron cuenta de que faltaba el refrigerador y lo encontraron en la parada de los buses haciendo cola. Este tipo nos lo llevó Camilo y estuvo viviendo en la casa. Y si le dábamos una camisa teníamos que darle un certificado sobre ella para que la policía no se lo llevara. Y un día salió de la casa y no volvió más. Como a los dos o tres días la criada de la casa abrió el periódico y vio una foto y dijo: "Estos son los zapatos del señor". Era un muerto que tenía mis zapatos puestos. Y era efectivamente el ladroncito que lo habían matado. Yo sé que Camilo fue, recogió el cadáver, hizo el entierro y después me encontré con un Camilo totalmente distinto, que me dijo: "Todo esto que estaba haciendo es caridad. Esto no puede seguir así. El problema no es de caridad". Y no dijo la palabra pero me di cuenta de que ese día Camilo comprendió que el problema de los rateros a quienes explotaban los policías no se resolvía con caridad sino con la revolución.
—En un relato, su compadre Plinio Apuleyo Mendoza dice que el 9 de abril usted fue a la pensión en que vivía, y al encontrarla, se hallaba en llamas. Y que lo tuvieron que agarrar para que no entrara a sacar algo que había escrito. ¿Qué era eso?
—Esta pensión para mí es importante porque fue donde escribí mis primeros cuentos... Recuerdo perfectamente cómo fue. Yo ya había escrito allí dos cuentos, cuando apareció en el suplemento "Fin de Semana" de El Espectador, una carta de un lector, del lector de siempre, de todas las épocas, que decía que ese suplemento no publicaba cosas sino de escritores consagrados y que en cambio este país estaba lleno de escritores jóvenes, de grandes escritores jóvenes a los cuales no se les publicaba nada en ninguna parte. Exactamente lo mismo que se dice hoy, y exactamente lo mismo se había dicho cincuenta años antes, y cincuenta años antes. Entonces Eduardo Zalamea publicó esta carta y anotaba luego, "Yo creo que este lector no tiene razón. Pero si hay alguien con quien no hayamos sido justos, las columnas de este suplemento están abiertas para él".
Entonces metí uno de mis cuentos en un sobre... Debí mandarlo un lunes o un martes y yo estaba absolutamente seguro de que lo iban a publicar, pero pensé que lo harían uno o dos meses después. Y el sábado siguiente salí, a la calle, entré a un café en la Carrera Séptima y vi un tipo que tenía abierto el suplemento literario de El Espectador y que tenía el título de mi cuento a ocho columnas. Entonces me sucedió una cosa que es maravillosa: que no tenía los cinco centavos para El Espectador, para ver mi cuento publicado. Entonces salí corriendo para la pensión y le dije a un amigo, "he visto que mi cuento está publicado", y me dijo, "no puede ser porque lo mandaste el miércoles y hoy es sábado". "Pues está publicado". Y él si tenía los cinco centavos. Salimos. Compramos El Espectador y efectivamente estaba allí. Y el lunes o martes salió en la sección "La Ciudad y el Mundo" de Eduardo Zalamea, una nota donde decía que esperaba que los lectores se hubieran dado cuenta de que había aparecido un escritor del cual no se tenía noticia, y hacía un gran elogio de este escritor. Y la impresión que yo tuve en este momento era que me había metido en un lío del carajo, porque ya no tenía camino de regreso y tenía que seguir siendo escritor por todo el resto de mi vida.
—Me he encontrado con varias cosas: su hijo Rodrigo recuerda mucho que su madre dijo una vez: "Gabo nació con los ojos abiertos". Hablando de eso con su esposa, ella me decía: "Gabriel siempre ha conseguido lo que ha querido. Hasta el matrimonio. Cuando yo tenía trece años, le dijo a su padre, ya sé con quién me voy a casar. En esa época no éramos más que conocidos...". Luego recuerda la luna de miel, hace 18 años, cuando en un avión usted le dijo: "Voy a escribir una novela que se va a llamar La Casa" (la casa del abuelo) y después, "voy a escribir una de un dictador". Recuerda ella que también usted le dijo, "a los cuarenta años voy a escribir mi obra maestra". Concluye todo esto en que creen tanto en usted, que su familia ha perdido hasta la emoción de una sorpresa. Y Gonzalo, su hijo, cuenta la historia de un hombre con una maleta llena de billetes. ¿Cómo es?
—Sí. En México, para 1965 podría ser; alguna necesidad tenían mis hijos que yo no la podía satisfacer... Te quiero advertir una cosa: que yo no te voy a hacer el cuento de la miseria, porque lo hago en el sentido de que a mí siempre me faltaron los últimos cinco centavos de que hablábamos la otra vez. Pero nunca me faltaban los últimos cinco centavos para el whisky, por ejemplo. Entonces estábamos muy pobres, y estábamos muy jodidos, ya no teníamos qué comer, pero siempre teníamos whisky. Eso es importante desde un punto de vista moral: porque no te dejas hundir... Entonces no recuerdo en qué momento mis hijos quisieron algo —antes de Cien Años de Soledad— y entonces yo les dije: "Ahora no se puede, pero les prometo una cosa: que un día llegará a esta casa un hombre con una maleta llena de plata". Y ellos se acostumbraron a oírme decir estas vainas. Se quedaron muy tranquilos. A mí probablemente se me olvidó y probablemente se les olvidó a ellos, y unos cinco o seis años después, en Barcelona, cuando ya mis libros se estaban vendiendo, el editor me llamó por teléfono y me preguntó si yo le aceptaría que me liquidara el semestre de derechos de autor en dinero español en efectivo. Le dije, "no tengo inconveniente. Nos encontramos en la esquina del banco a las diez de la mañana". Y el hombre me dijo, "pero trate de llegar a las diez en punto, porque no quiero estar en la esquina esperándolo. Es una maleta de plata". Y en ese momento me acordé de lo que les había dicho a mis hijos cinco o seis años antes. Le dije: "¡No! ¡Un momento! Cambio. Nos encontramos aquí en la casa a las seis de la tarde. Al día siguiente a esa hora abrí la puerta y vi un hombre bajito con una gabardina azul y con una maleta. Pero con una maleta como si llegara a un hotel. Mis hijos habían llegado del colegio y los llamé. Les dije "vengan acá". Le dije al hombre "ábrala". Lo hizo... Mira, no era mucho pero eran billetes de cien pesetas. ¡Llena! Y les dije a mis hijos "¿se acuerdan de lo que les dije?". Y dijeron sí. "Nos dijiste que un día vendría un hombre con una maleta llena de plata" —lo daban por seguro—.
—En la epoca en que usted escribió Cien Años de Soledad, usted tuvo que dejar un puesto en una agencia de publicidad para dedicarse a escribir y tuvo un momento muy difícil. Su esposa recuerda que no han sido así todas las épocas de su vida matrimonial, sino ésa. Y me impresionó una anécdota, cuando usted terminó de escribir el libro. Se fue al correo a enviar el paquete a la Argentina y, no sé si tuvo para los portes... ¿Recuerda ese momento?
—Pero no es tan grave como se cuenta. Lo que pasa es que Cien Años de Soledad pesaba más de lo que uno se imaginaba. Fíjate, Cien Años de Soledad lo escribí yo en México en 1965, 66, 67... Desde el 65 al 67. Fue una época estupenda. Es decir, una época que no era fácil porque no teníamos dinero, pero en cambio, una época muy buena, porque yo estaba escribiendo como un tren, que es lo mejor que le puede suceder a un escritor. Entonces cuando yo vi que Cien Años de Soledad venía y que no la paraba nadie, le dije a Mercedes, "tú te haces cargo de este asunto". Ella, por supuesto, no lo pensó dos veces. Es curioso que mis hijos, ahora, yo les pregunto por esta época y ellos me recuerdan como a un hombre que estaba encerrado en un cuarto, que no salía nunca...Y yo tenía la impresión de que era el ser humano más humano y más sociable del mundo. Y ahora me doy cuenta de que durante dieciocho meses no salí del cuarto. Pero yo recuerdo que salí una vez. Salí una vez cuando Mercedes me dijo que ya no había nada que hacer. Que ya había llegado al fondo. Entonces yo tenía un carro y lo llevé al Monte de Piedad y lo empeñé y le traje a Mercedes la plata y le dije, mira, aquí tienes como para diez años... Y duró tres meses. Y seguía escribiendo. Recuerdo que en mitad de camino el dueño de la casa llamó a Mercedes y le dijo, "señora, ustedes me deben tres meses de casa". Y Mercedes tapó el teléfono y me dijo, "¿cuánto tiempo te falta para terminar el libro?" y yo le dije, "como seis meses". Y entonces ella le dijo, "Mire, señor, no sólo le debemos tres meses, sino que le vamos a deber seis más". Y entonces el tipo le dijo, "¿y dentro de siete me pagan todo?" y dijo ella, "sí, todo" Y él respondió, "si usted me da su palabra, yo no tengo ningún inconveniente en esperarla". Y Mercedes tapó el teléfono y me dijo, "¿palabra?", y yo le dije, "mi palabra de honor". ¿Y tú sabes que a los siete meses fuimos y le pagamos todo? No por Cien Años de Soledad, porque yo terminé, y en un mes, traía tal perrenque en la mano, que me puse a trabajar después en publicidad y pudimos pagar todo eso. Pero cuando yo terminé Cien Años de Soledad, ya me había escrito la Editorial Suramericana y me había pedido... La Editorial Suramericana me escribió diciéndome que había leído todos mis libros y que tenían interés en reeditármelos. Y entonces yo les contesté diciéndoles que no podía porque tenía compromisos con otros editores. Pero en cambio, en septiembre terminaría un libro en el cual yo tenía mucha fe. Y que no tenía ningún inconveniente en dárselo a ellos. Y entonces ellos me dijeron que muy bien, que estaban de acuerdo, que contrataban ese libro. Lo contrataron y me mandaron con el contrato quinientos dólares de anticipo. Y el día que lo terminé nos fuimos al correo Mercedes y yo. Eran setecientas páginas. Entonces lo pesaron y dijeron que costaba ochenta y tres pesos, de México a la Argentina, y Mercedes me dijo, "no tenemos sino cuarenta y cinco". Le dije, "muy fácil", partí el libro por la mitad y le dije, "péseme este libro hasta cuarenta y cinco pesos". Pesaron hasta cuarenta y cinco: quitaban hojas como quien corta carne. Cuando llegó a cuarenta y cinco pesos agarré esas hojas, las envolví, las mandé y nos quedamos con el resto. Entonces nos fuimos a la casa y Mercedes sacó lo último que le faltaba por empeñar. Era el calentador que yo usaba para escribir. Porque yo puedo escribir en cualquier circunstancia, menos con frío. El secador que usaba para la cabeza y la batidora que había usado toda la vida para hacerles los jugos de frutas a los niños y ya los niños estaban creciendo y ya no la necesitaban...Se fue con eso al Monte de Piedad y le dieron unos cincuenta pesos.El hecho es que volvimos con el resto de la novela al correo: la pesaron y dijeron, cuesta cuarenta y ocho pesos. Mercedes pagó sus cincuenta pesos, le dieron dos pesos y yo me di cuenta, cuando salimos del correo que estaba verde de encabronamiento y me dijo: "Ahora lo único que falta es que la hijueputa novela sea mala".

martes, 25 de abril de 2006

Presidente de la Gran Colombia?

Por la importancia del tema y ser de carácter actual publicamos la siguiente nota editorial de los diarios OPINET y EL MUNDO

El presidente de Uruguay, Tabaré Vásquez, dijo la semana anterior que el Mercosur no sirve. Alega que las asimetrías entre las economías de los dos grandes —Brasil y Argentina— y los dos chicos —Uruguay y Paraguay— son inmensas y que los dos mayores mantienen fuertes medidas proteccionistas. Además asumen actitudes arbitrarias: dos multinacionales de España y Finlandia están construyendo inmensas plantas de papel en la localidad uruguaya de Fray Bentos, en la frontera con Argentina. Este país se opone con el argumento de que esas industrias van a contaminar el río Uruguay, de cuyas aguas se surten en ambas fronteras, pese a que la Unión Europea ha advertido que sus empresas cumplen los más altos estándares de producción limpia.
No así, Argentina pretende llevar su reclamación a la corte de La Haya y ha bloqueado los puentes que unen a ambos países, incumpliendo normas vitales del tratado del Mercosur. De manera que los grandes países del bloque violan el tratado como les parece, se oponen al progreso de los chicos con razones dudosas —¿Argentina rechazaría la inversión europea en su territorio? Claro que no— y hasta se envalentonan y amenazan con llevarlos a cortes internacionales. Por eso, Vásquez emprende esta semana viaje a México y EU, con quienes pretende acuerdos comerciales más sanos que las relaciones con sus vecinos.
El asunto se parece mucho al alboroto que Hugo Chávez ha armado para retirarse de la Can. Es Chávez precisamente quien más ha violado los acuerdos andinos en materia de comercio cerrando la frontera cada que le viene en gana, y las razones que expone para su separación son, además de amañadas, carentes de todo criterio técnico y sumamente políticas. Dice que el TLC es un mal negocio pero los estudios demuestran que hasta Venezuela se beneficiaría notablemente por la exportación de Colombia a EU de productos fabricados con materias primas venezolanas. Acusa también al TLC de ser fuente de insolidaridad regional por el tema de la soya boliviana pero el tratado entre Colombia y EU implica largos periodos de desgravación para la soya y, de otra parte, no es gentil que Bolivia nos mande soya de Paraguay y Brasil como si fuera suya y menos que la venda más barata (precio internacional) a otros países que a Colombia, de manera que no queda muy claro quién es el insolidario en este caso.
A Chávez no le ha parecido mal que México —socio de Colombia y Venezuela en el G-3— tenga TLC con EU; tampoco le parece mal pedir ingreso como miembro pleno al Mercosur, cosa que la Can le prohíbe a sus integrantes; menos le importó asociarse con Brasil y Argentina para construir un megagasoducto sin siquiera informarle a los países chicos de Mercosur. Es que Chávez pretende ignorar que sus exportaciones a EU triplican las de Colombia: 24 mil millones de dólares contra menos de 8 mil (datos de 2004); y, de acuerdo con las denuncias de Tabaré, es fácil colegir que no hay más camaradería y hermandad en Mercosur que en la Can, los roces entre vecinos por el mejor negocio que ha hecho Uruguay en su historia (las papeleras) le restan autoridad al presidente de Venezuela para señalar al TLC con EU como culpable del desmoronamiento de la Comunidad Andina.
No cabe duda de que la pataleta no es más que su manera de señalar una posición política llena de relativismo moral. De hecho, las relaciones binacionales han tenido una semana muy agitada por las absurdas acusaciones que autoridades venezolanas han proferido contra el gobierno de Colombia por la supuesta orquestación de un complot para asesinar a Hugo Chávez. Nicolás Maduro, presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela (órgano de bolsillo del mandatario), anunció en un tono poco conciliador que Colombia siempre ha sido el obstáculo para la independencia venezolana; o sea que volvimos a los tiempos en que los venezolanos odiaban a los colombianos por asesinar a Bolívar, a quien en vida ellos detestaban. No se olvide que a Chávez ya le llegaron sus helicópteros de combate y que pronto arribarán sus aviones. Qué mejor estrategia que alterar la paz de la región para que el petróleo llegue a los 100 dólares en diciembre, como lo anunció el presidente venezolano. El eje Caracas-Teherán nos llevará a ese escenario. Cualquier cosa puede esperarse de quien altera la realidad de esa manera sin sonrojarse, para poder justificar lo que sea.

La razón de la sinrazón Sergio De La Torre Tomado de El Mundo (www.elmundo.com)

A propósito del anuncio de Chávez de retirarse del Grupo Andino se me ocurren por lo pronto las siguientes sucintas reflexiones, sin perjuicio de plantear otras en próximas colaboraciones: 1.El bolivarianismo del coronel es mera retórica, para solaz propio y regocijo de una galería que cada vez sorprende más por su paciencia, o su indulgencia.
Retórica ya muy gastada por el uso y el abuso. Y que nos luce a nosotros como la puñalada trapera que aquí tanto invocamos para denotar la extrema hipocresía a que recurre quien, mientras nos acuchilla por detrás nos abraza por delante declarándonos su amor. Desde que llegó al poder Chávez incumple repetidamente las obligaciones previstas en el Pacto Andino, cerrando la frontera con Colombia para obstruir y demorar el paso de sus camiones, cada vez que se lo dicta su endemoniado humor o esa estridente e histérica arrogancia -tan propia de los seres inseguros- que lo distingue.
Por bolivarianismo todos entendemos integración, pero nadie como él ha socavado tanto la integración, sobre todo la que hay y debe haber con Colombia, que es casualmente el único de los 5 países del área andina con quien Venezuela tiene una frontera común, muy larga y cada vez más dinámica, por cierto. Y ello en función de colincharse con países con los que Venezuela no tiene afinidades históricas, geográficas, étnicas y económicas que valgan la pena (menos aún culturales, pues ahí sí que la distancia es abismal) como los del Cono Sur, que se entienden fácilmente con Chávez porque anda chequera en mano comprándoles hasta la deuda pública externa, como fue el caso de Argentina.
2. En toda región o país que pugne por salir del atraso y la pobreza (como es todavía el caso de Venezuela a pesar de sus poses de nuevorico) los intereses económicos deben prevalecer sobre cualesquiera otros. Pero nuestro héroe los subordina al interés político. La prueba es que se entiende mejor y le extiende más la mano a Bolivia que a Colombia (donde hay una economía complementaria de la suya y con la que tiene una frontera común), por razones supuestamente ideológicas. Digo supuestamente porque mientras Evo Morales funge como líder indígena de izquierda, Chávez es un neofachista, apenas en versión tropical, o sea sin la consistencia de Mussolini, verbigracia, pues del brillo ni hablemos.
3. Cada vez que el petróleo sube crece la altanería del coronel. Obsérvese que la rabieta con Colombia coincide con la llegada del precio del barril a US$ 70 en el mercado internacional. En los casi 3 meses transcurridos desde que se convino el TLC con Washington, ni siquiera musitó, luego el motivo de su disgusto no parece ser tan sólo ese tratado. El propio Chávez vaticina que el barril, para diciembre, estará en los US$ 100. Preparémonos entonces para otra explosión, mucho peor que la que ahora nos preocupa.
4. La postura del coronel frente a nuestro TLC está plagada de maniqueísmo. Ve la paja en el ojo ajeno pero no la viga en el propio. ¿Acaso su entrada al Mercosur se la consultó a Colombia o a la Comunidad Andina? Mucho antes que nosotros, Méjico suscribió un TLC con USA. Y Méjico a su vez tiene un pacto de libre comercio con Venezuela, del que Colombia también hace parte. ¿Por qué no lo denunció retirándose de él para ser consecuente con su política? Pues porque Méjico puede gruñir en la comunidad internacional y ahí sí hay que andarse con cuidado.
Y la gran pregunta: ¿de qué se nos acusa a los colombianos si el primer socio comercial y el mayor mercado de Venezuela es USA, a donde exporta veinte veces más de lo que nosotros exportamos y donde incluso tiene montada una prolija red de estaciones de servicio, donde los automóviles gringos se abastecen de gasolina al precio promedio de allá?
Si fuera tan antiimperialista como quiere mostrase el coronel ya debiera haber suspendido la venta de petróleo a USA. Pero claro, si no es Estados Unidos, ¿quién se lo va a comprar en su reemplazo, no digamos que ahora sino siquiera en el mediano plazo?
5. El hombre no entiende de economía ni sabe que si Colombia requiere del Pacto Andino para venderle sus productos libres de impuestos, a Venezuela le pasa lo mismo. Si en Colombia 1.000.000 de empleos dependen del intercambio binacional, según se afirma, en Venezuela hay 500.000 en idéntica situación. Con relación al número de habitantes en cada país la proporción es igual dado que allá la población equivale más o menos a la mitad de aquí. Luego el problema para ambos sería semejante en extensión y profundidad.
¿Sí sabrá qué es un arancel o una balanza de pagos alguien que a juzgar por la superficialidad de sus monsergas televisivas, más que un estadista o siquiera un gobernante medianamente serio y equilibrado, parece un bufón? O uno de esos agitadores de pacotilla que tanto abundaban en Latinoamérica hace años, cuando los cuadros del populismo y de la izquierda se caracterizaban por aquello que conocemos como ‘analfabetismo funcional’. Quien lo padece aprendió a leer pero no entiende muy bien, según cuentas

viernes, 21 de abril de 2006

Comienza la IXX Feria Internacional del Libro


A partir del sábado 22 de Abril y durante 16 días, los habitantes de Bogotá podremos disfrutar del evento mas importante que se presenta en Latinoamerica en materia de la difusión literaria, me refiero a la IXX Feria Internacional del Libro.
En este evento que reunira editores, escritores y lectores habran bastantes novedades.
Lo primero; no habra país invitado como ocurría en versiones anteriores, por el contrario se homenajeara a las ciudades que han tenido ese honor (Madrid, Alejandría, Nueva Delhi, Amberes, Montreal y Turin) Valga la pena resaltar que en 2007 Bogotá contara con el honor de ser la capital mundial del libro.
Se realizara un encuentro de bibliotecarios de todo el país, de la misma manera el encuentro internacional de escritores promete ser una de las actividades mas comentadas; los programas especiales para niños y jóvenes, entre los cuales vale la pena destacar la simulación de un viaje a las seis ciudades que han sido capitales mundiales del libro, y una simulación de viaje a la obra cumbre de Dante Alighieri (La Divina Comedia) estan como para alquilar balcón.
En resumen todo aquel que tenga la posibilidad de asistir a este evento debería hacerlo, es una oportunidad única en el año para apreciar y leer toda clase de libros, conocer nuevos escritores asi como de participar en tertulias, conferencias y conversatorios.
Como corolario la Orquesta Filarmónica de Bogotá tocara obras variadas de grandes compositores los fines de semana para deleite de los visitantes.
Horarios
Lunes a jueves: 10:00 a.m. a 9:00 p.m.
Viernes, sábados y festivos: 10:00 a.m. a 8:00 p.m.
Domingos: 10:00 a.m. a 8:00 p.m.
Domingo 29 de abril: de 10:00 a.m. a 9 p.m.
Precios
Adultos: $7.000
Niños: $3.500
Estudiantes con carnet: $4.500 (lunes a viernes de 10 a.m. a 4 p.m.)

jueves, 20 de abril de 2006

El terrorismo nos acecha


Existen serios indicios que llevan a pensar a las autoridades que algún grupo terrorista esta planeando ejecutar una acción de gran alcance en la ciudad de Bogotá.
El 6 de Abril se presentaron dos atentados con bombas incendiarias a dos buses alimentadores del sistema de transporte Transmilenio con el trágico balance de tres personas muertas (entre ellos dos menores) y mas de 20 heridos.
El 16 de Abril exploto un artefacto aun desconocido por las autoridades en el Edificio Maldonado ubicado en el barrio Samper Mendoza del centro de la ciudad, resultando cinco personas muertas y un herido, las autoridades dicen haber encontrado residuos de explosivos entre los escombros de la edificación, de igual manera aseguran los investigadores que entre las víctimas fatales se encontraban tres milicianos de las FARC con instrucciones y ordenes directas del Bloque Oriental de dicha organización subversiva, los cuales segun testimonio del único sobreviviente, estaban encargados de entrenar universitarios en la elaboración de bombas y artefactos explosivos.
El mismo día de la explosión del edificio Maldonado, vecinos del sector de Fontibón alertaron a la Policía sobre un motociclista que al parecer estaba dando constantes vueltas por la zona de manera sospechosa con un paquete en la parrilla de la moto, parece ser que el motociclista se percato de que lo estaban observando y decidió tirar el paquete en un lote abandonado emprendiendo la huida, cuando las autoridades llegaron al sitio, procedieron a revisar el contenido del paquete encontrando en su interior un artefacto explosivo de corto alcance el cual fue detonado de manera controlada.
El día de ayer una mujer de 47 años murio en el barrio El Uval sector Usme, cuando al parecer recogió un paquete que estaba en el suelo, con tan mala fortuna que el mismo era una bomba de fabricación casera, las autoridades aun no han establecido si fue un atentado contra la víctima o una casualidad que esta persona pasara por el sector al momento de la explosión.
El día de hoy la policía encontró 50 kilos de pólvora negra, elementos para la fabricación de bombas y un uniforme de uso privativo del ejercito en un apartamento al norte de la ciudad, el cual estaba deshabitado.
Igualmente hoy en horas de la tarde La Policía capturo en el portal de la 80 del sistema Transmilenio a un hombre de 22 años identificado como Edgar Linares Cifuentes alias "Jorge", el cual forma parte del grupo subversivo de las FARC, existen informaciones que vinculan al capturado con el secuestro del obispo de Zipaquira, Jorge Enrique Jiménez, hecho que se presento a mediados de noviembre del 2002.
Todas estas acciones preocupan de gran manera a la ciudadania en general, y aunque no esta comprobado que las mismas esten relacionadas entre si, lo cual seria muy delicado, debemos entre todos colocar nuestro grano de arena con el fin de dar aviso rapido y temprano a las autoridades cuando veamos o sepamos sobre movimientos sospechosos a nuestro alrededor.

miércoles, 19 de abril de 2006

Las alzas en la gasolina


Por Saúl Hernández Bolívar. OPINET
Uno de los temas que más ha causado preocupación en el bolsillo de los colombianos, en los últimos años, es el de los constantes aumentos de precio de la gasolina. El asunto tiene mucho de largo y de ancho porque esta política de Estado, no de Gobierno, parece tener firme fundamento en aquella denuncia que hace poco hicieran importantes funcionarios de Planeación Nacional en el sentido de que los subsidios del Estado terminan en manos de los más ricos y no de los más pobres.
Se estima que en Colombia, el 12 por ciento de los individuos es propietario de vehiculo automotor. Se considera que hay unos 4,5 millones de buses, camiones, automóviles, motocicletas o cualquier cosa que se les parezca. En efecto, es muy reducido el número de personas con carrito propio aunque algunos aduzcan que ese 12 por ciento representa una cifra mayor en vista de que si bien sólo figura el dueño también es el carro de la esposa y los tres muchachitos. Bajo ese sofisma creeríamos que la mitad de la población colombiana tiene carro en la casa pero la realidad es bien distinta. ¿Por qué?
La concentración de la riqueza también se manifiesta en este rubro. Hay empresarios del transporte que tienen más de 100 buses y/o camiones, por ejemplo. En los estratos altos, el promedio de vehículos por familia ha pasado rápidamente de 1 a 2 en los setentas, de 2 a 3 en los ochentas, de 3 a 4 en los noventas, y hoy es normal que cada miembro de las familias de estrato alto tenga vehiculo, a veces más de uno por cabeza. En los estratos pobres, en cambio, el vehiculo es una novedad que se adquiere de segunda mano (¿de cuarta?), en pésimo estado técnico mecánico y a menudo con el propósito de ser una herramienta de trabajo. Los carros que personas adineradas compraron en los años 60 y 70, hoy se utilizan para repartir tomates y toda clase de verduras en tiendas de barrio. De ello derivan su sustento personas pobres.
Tenemos entonces un asunto complejo de entender: los pobres, en general, no tienen carro; sin embargo, es el medio de subsistencia de muchos pobres y todos necesitamos de un automotor para movilizarnos al igual que todas las mercancías. Luego, pareciera pues que, cada uno, de una u otra forma, es consumidor de gasolina, no sólo los ricos.
El meollo del asunto es considerar como necesario (para tal política) entender, creer o considerar que el 12 por ciento de la población colombiana, los propietarios de vehículos, son ricos y que, por tanto, no tienen por qué estar recibiendo un subsidio del Estado colombiano que consiste en pagar la supuesta diferencia entre los precios internacionales del combustible y lo que se cobra localmente. Al respecto habría que hacer también un acto de fe para obviar que Colombia es autosuficiente en materia de petróleo —aunque no en refinación de gasolina— y nos cobran el combustible como si se tratara de un producto importado. El Gobierno dice que desde 1994 ha destinado 5 mil millones de dólares a zanjar esa diferencia de precios.
Por otro lado, el petróleo es un producto sui generis que por ahora no tiene sustituto, motivo por el cual goza de consideraciones especiales que parecen trascender las leyes de oferta y demanda. Hay una abismal diferencia entre vender un galón de gasolina y un saco de café colombiano. Si el café sube a precios exorbitantes es remplazado por cualquier otra bebida sin mayor complique, pero el petróleo tiene un mercado cautivo que convierte en forzoso aquello que se llama ‘precio de oportunidad’. Eso significa que los consumidores están dispuestos a pagar lo que se pida por él hasta un límite por ahora inexplorado. Cuando menos hasta que sea levemente más barato que un sustituto como el biodiesel, que no es otra cosa que un aceite de cocina, o el alcohol carburante que se saca de la caña de azúcar en Colombia o de la remolacha en Francia.
En el 2005 se vendieron en Colombia 140 mil vehículos nuevos, muchos de ellos movidos con gasolina extra, la más costosa. De hecho, fueron los de gama alta -gasolina extra- los que más se vendieron. Eso le da al Gobierno un buen grado de razón al notar que aún hay un colchón ciertamente amplio para aumentar el precio sin afectar el consumo, o las ventas totales, aunque sí esté afectando el bolsillo de más de uno.
Pero, si somos autosuficientes en materia petrolera, ¿por qué el Gobierno tiene que igualar nuestro combustible al precio internacional? En Venezuela, el galón de combustible cuesta unos 600 pesos colombianos, casi 10 veces menos de lo que nos vale a nosotros: 5.665 pesos por galón de gasolina corriente a enero de 2006 (precio de Bogotá). Ellos son el quinto productor mundial de crudo con cerca de tres millones de barriles diarios. Colombia, en cambio, es un modesto productor que ya no llega a 600 mil barriles/día -525.000 barriles por día en el 2005 y 528.000 barriles en el 2004 (El Tiempo, enero 16 de 2006)-, y que ve agotarse poco a poco esas importantes fuentes de Cusiana y Caño Limón mientras los más recientes descubrimientos han sido verdaderos fiascos que nos tienen abocados a una frustrante y prácticamente inminente posición de país importador de petróleo. Los más optimistas señalan que tendremos autosuficiencia hasta el 2011 pero hay quienes creen que en el 2007 ya estaremos consumiendo gasolina importada… ¡y eso es el año próximo!
Colombia podría tener la gasolina a precios similares a los de Venezuela porque tales precios son producto de decisiones políticas, básicamente, pero en el momento que nos veamos abocados a importarla sería necesario incrementar los precios de forma drástica y estrepitosa, con consecuencias difíciles de predecir en materia de inflación y productividad, y con efectos directos en el PIB, o sea en el crecimiento que frenéticamente se busca para derrotar a la pobreza. Eso puede justificar los aumentos graduales, mes tras mes, repartiendo de a pocos el doloroso reajuste. No obstante, la principal razón que tiene el Estado para justificar el alto precio interno del combustible es el ya mencionado ‘precio de oportunidad’ pues, en un mercado globalizado, un gobierno no puede darse el lujo de vender crudo barato si puede exportarlo a un precio mayor. La prueba es que el hueco fiscal del Estado Colombiano está siendo subsanado en la práctica por los altos precios del petróleo de hoy. Si no fuera así estaríamos muy contentos con un bajo precio del galón pero pagando nuevos impuestos para financiar el funcionamiento estatal y los gastos de inversión. Por eso, tiene mucha razón quien crea que la estructura de precios del combustible es un impuesto disfrazado.
¿Cuánto pagan en otros países?
El precio internacional del petróleo está disparado y eso complica las cosas para el consumidor local aunque le alegra la vida al Gobierno. En Miami, el galón de gasolina cuesta 2,74 dólares, que al cambio actual, 2.273 pesos, equivale a 6.228 pesos; es decir, apenas 563 pesos más que en Bogotá (datos de enero de 2006). Aquí vale la pena hacer economía comparada para tener una mejor idea de las implicaciones del precio de la gasolina en Colombia.
El salario mínimo diario en Colombia es de 13.600 pesos ($408.000 mensuales), 1.700 pesos la hora. Se requieren más de tres horas de trabajo para comprar un galón de gasolina. En España, el salario mínimo mensual es de 540,9 euros mensuales. La hora, en pesos colombianos, equivale a 6.204 pesos y el galón de gasolina cuesta cerca de 10.500 pesos. Un trabajador requiere una hora y media de sueldo para pagar un galón. En E.U. la diferencia es más notable: el salario mínimo para 2006 es de Us$ 5,15 la hora, 11.705 pesos colombianos, más de diez veces que en Colombia. Con una hora de trabajo se pagan casi dos galones.
Si las ventas de 4x4 en EE.UU. han decaído por el aumento de precio del petróleo ¿por qué en Colombia parece no impactarnos? Para saberlo hay que hacer referencia al salario de los estratos altos y no de los bajos pero el impacto general en la economía nacional debe estar sintiéndose.
Se preguntará alguien si el alto precio del combustible no se convierte en un factor de atraso, en un limitante del crecimiento económico en vista de que en todas las naciones desarrolladas la industria automotriz constituye un factor de progreso indiscutible. No hay nación que se haya desarrollado sin industria automotriz propia y ésta no prospera si el pueblo no accede a los vehículos, y el pueblo no accede a ellos si el litro de gasolina vale lo mismo que uno de leche.La pregunta del millón es: ¿el alto precio del combustible en Colombia está frenando el crecimiento económico? Probablemente, la respuesta es sí. Pero volvemos a lo mismo. Habría que tapar el hueco fiscal de otro modo y el efecto sería igual porque en la macroeconomía todo está ligado. Lo innegable es que atar nuestros precios a una referencia internacional es un acierto porque en materia de consumo de petróleo vamos a vivir su etapa de agotamiento mundial y el surgimiento de nuevas y mejores fuentes de energía en un mercado globalizado, al mismo precio aquí o en Hong Kong. Así que es bueno estar habituados

martes, 18 de abril de 2006

La ultima del Alcalde Garzón


Lo que nos faltaba... el gran Alcalde que tenemos en Bogotá ha decidido reemplazar la marca ‘2.600 metros más cerca de las estrellas’ por otra: ‘Y tú, ¿qué sabes de Bogotá?’.
Mas alla del debate que esta clase de decisiones genera prevalece el costo económico de la misma; son DOS MIL MILLONES DE PESOS, los cuales ha destinado la Alcaldía para este fin.
Mientras las calles de la ciudad se desmoronan ante nuestro ojos, mientras la inseguridad nos agobia cada día mas, cuando se convierte en rutina el cierre de clínicas y hospitales por carencia de recursos, cuando los colegios públicos luchan con las uñas para poder cumplir con el programa académico; pues al exelentisimo doctor Luis Eduardo Garzón se le ocurrió la ideota de gastarse esa "platica" con el fin de cambiar la marca de la ciudad, lo cual no deja de dar cierto tufillo de revanchismo hacia la administración del ex-alcalde Peñalosa (creador de la marca actual)
Ahora bien; dicen en la Alcaldía que, más que una marca, ahora se quiere resaltar la imagen de la ciudad e incitar a propios y extraños a que indaguen por ella, por lo que ofrece en materia de turismo, inversión, cultura, religión... “Que haga evidentes las realidades de la ciudad”
Pienso que la mejor manera de hacer evidentes dichas realidades es invirtiendo en obras que verdaderamente necesita la ciudad y de manera urgente, tal vez nuestro gran alcalde no ha pasado por una de tantas calles destruidas por el tiempo, el trafico y la falta de mantenimiento; quizas no ha podido percatarse de la inseguridad que atenaza lentamente a la ciudad, tal vez no se ha dado cuenta que hay colegios y escuelas publicas que se caen a pedazos por falta de recursos, con el agravante del peligro que esto representa para los alumnos, quizas no sabe que el hospital Materno Infantil esta al borde del cierre definitivo gracias a que ni el Distrito, ni la Gobernación ni el Gobierno central se han puesto de acuerdo para sacar adelante tan importante obra de labor social para los mas necesitados de la ciudad. por que no invierte esa plata en tantas obras que requiere la ciudad y no en un despilfarro de tales proporciones??
Lo mas curioso es que a diario se escucha de muchos funcionarios de la administración Garzón quejarse sobre la estrechez de las arcas del Distrito.
Mas alla del posible debate planteado entre ‘peñalosismo’ y ‘luchismo’, la marca de la ciudad debe estar por encima de todas esas costumbres politiqueras de república bananera.
‘Bogotá, 2.600 metros más cerca de las estrellas’ surgió en un momento difícil para la ciudad; ha gustado y su posicionamiento tomo tiempo. Echar por la borda ese esfuerzo es inadmisible.
¿A quién le importa quién bautizó a Roma como la ‘Ciudad Eterna’? lo realmente importante es que al oir el lema o la marca inmediatamente identificamos a la ciudad, el Alcalde haría bien en repensar lo de emprender una onerosa campaña para reemplazar un lema que ha calado profundamente. De lo contrario estaria abriendo la puerta para que, de manera caprichosa, el alcalde de turno decida gastar lo que no tiene la ciudad en un nuevo eslogan que satisfaga su ego personal.

domingo, 16 de abril de 2006

Inseguridad en Bogotá


El gobierno local da estadísticas alegres diciendo que la inseguridad en la ciudad ha disminuido, Bitacoras de Bogotá ha hecho un pequeño recorrido por las calles de la ciudad y esto fue lo que se encontró.
En la avenida 68 con diagonal 46A, en pleno centro de la zona comercial del barrio Venecia, se encuentra una de las calles mas peligrosas ya que en el sector operan varios bancos, el modus operandi de los ladrones es la modalidad del fleteo en motos, esperan a su víctima en las esquinas, los atacan y huyen del sitio sin que las autoridades hagan algo, de igual manera algunos vendedores ambulantes del sector expenden drogas y se prestan para guardar los elementos hurtados a los transeúntes, y aunque la Policía diga que todo esta controlado, lo cual no es real, es usual el robo constante de apartamentos y atracos en zonas oscuras y sin ningun tipo de vigilancia.
Otro caso muy delicado se presenta en la Avenida 1 de Mayo en la esquina del Hospital de Kennedy. En dicho sector hay una droguería llamada Indufamiliar, en las afueras de la droguería en mencion opera una banda de atracadores que mete miedo al mas valiente, siempre hay tres o cuatro antisociales parados en la esquina esperando una presa facil, cuando la ven le dan el aviso a un grupo de compinches que esperan en la otra acera de la 1 de Mayo, le caen al pobre cristiano y lo atracan inmisericordemente... Donde estan las autoridades??, esta clase de robos hechos por esta pandilla no son nuevos, muchas personas del sector lo han denunciado pero no pasa nada, sera que las autoridades ven con buenos ojos esta situación?? quisiera pensar que no, que estan muy ocupados defendiendo a la gente de bien, pero tengo mis serias dudas
En el Norte y Occidente de la ciudad la situación no es diferente, los parques se han convertido en refugio de atracadores y expendedores de drogas, el comercio ha tenido que organizar alertas tempranas y reforzar con dispositivos de seguridad internos lo que no ha querido o podido hacer la Policía.
Mencion particular merece el centro de la ciudad. Usted se ha aventurado a pasar por la Avenida Caracas entre las calles 39 y 26 después de las 9 de la noche?? si no lo ha hecho, mejor desista del intento, podría costarle la vida, el sector esta cundido de maleantes de toda clase y calaña, los indefensos habitantes del sector estan desesperados, han golpeado puertas en la alcaldía, la policia y politiqueros de turno con resultados negativos; las patrullas de la policía se pasean muy orondas por el sector como si nada, saludando efusivamente a los atracadores, expendedores de drogas y prostitutas del sector, como si fuesen amigos entrañables... quizas si lo sean verdad??
Ha caminado al mediodía por la calle 13 con carrera 18?, si lo puede evitar mejor. El miércoles 12 de Abril pasé por dicho sector por obligación (tenia que hacer una diligencia de trabajo) y me sorprendí al ver a plena luz del día a un grupo de mas de 15 personas vendiendo drogas a niños al lado de la estación de la sabana, lo mas absurdo fue ver dos patrullas motorizadas de la policía en la esquina opuesta dialogando entre si muy contentos ellos, mientras al otro lado de la calle se estaba corrompiendo al grupo de infantes.
En resumen la situación de inseguridad en la ciudad es muy grave asi las autoridades y el alcalde digan lo contrario, a diario se presentan un sin fin de casos de robos, atracos, boleteos y abusos, y todos los ciudadanos de bien nos preguntamos al igual que lo hacen los personajes del Chapulin Colorado... "Oh.. y ahora quien podra defendernos??"
Amigo lector, si usted conoce de algun caso similar denuncielo en esta bitacora, entre todos podemos hacer de Bogotá una ciudad mas segura y amable, la union hace la fuerza.

jueves, 13 de abril de 2006

Novedades de Transmilenio


Por fin TransMilenio llega a la Autopista Sur, luego de dos años de trancones por las obras, entrará a funcionar el tercer tramo de la NQS de TransMilenio.

En la actualidad, un conductor normalmente tarda más de dos horas en hacer el recorrido entre el cementerio El Apogeo, en el sur, y la calle 170, en el norte. A partir del lunes, el tiempo se reducirá en 46 minutos, esto será posible gracias al nuevo expreso 150 que entrará a funcionar en el sistema TransMilenio (TM), tras terminar la construcción del tercer tramo de la troncal de este transporte en la NQS, que se extiende desde la Escuela General Santander hasta el cementerio El Apogeo.
En este trayecto, que se espera movilice 85 mil pasajeros, fue construido el Portal del Sur, que estará ubicado en la Autopista Sur con carrera 74 bis, y contará con cinco estaciones (Alquería, Venecia, Sevillana, Madelena y Perdomo), los usuarios también podrán contar en este nuevo trayecto con un segundo servicio de transporte que comenzará a funcionar incluso desde este sábado, el cual será prestado por el bus con la ruta corriente 5, que operará entre las 5:00 de la mañana y las 11:00 de la noche.
Este servicio se diferenciará del expreso 150 porque el bus corriente parará en todas las estaciones de TransMilenio que habrá entre los portales del Sur y del Norte, con lo cual su recorrido podrá tardar una hora o más.
Con la entrada en operación del Portal del Sur, habrá también una tercera ruta de servicio, la cual entrara en operación desde el lunes 17 de Abril, será la del expreso 160 que saldrá del Portal del Sur con destino a la estación Simón Bolívar, situada en la NQS con calle 63, el nuevo tramo entre la Escuela General Santander y el cementerio El Apogeo tiene 4,7 kilómetros de recorrido, estas obras tuvieron un costo de más de 188 mil millones de pesos
Para atender las nuevas rutas, TransMilenio pondrá al servicio 45 buses articulados con los cuales el sistema completará 800 buses en operación los cuales movilizarán un total de 1’200.000 pasajeros al día, igualmente se adicionaran cuatro nuevas rutas alimentadoras para movilizar a cerca de 20.000 usuarios que viven en el sector (Bosa, Laureles, Naranjos, avenida Bosa y Bosa Centro)
La puesta en servicio de este nuevo tramo de TransMilenio significará la reubicación de 33 rutas de transporte colectivo por la Autopista sur.
Quedaran por terminar obras como andenes, áreas verdes y ciclorrutas las cuales se estima esten listas en Junio
En la troncal de Las Américas también empezará a funcionar un servicio expreso a partir del lunes 17 de Abril. Se trata del 170 que se prestará en las horas ‘pico’, es decir, de 5:30 a.m. a 9:00 a.m. y de 4:30 p.m. a 7:30 p.m. Irá desde la estación Banderas (en Kennedy) hasta la de la Avenida Jiménez, en el centro, en un recorrido que durará apenas 16 minutos. El servicio tendrá las siguientes paradas: Banderas, Pradera, Puente Aranda, Carrera 43, Ricaurte, La Sabana y Avenida Jiménez. El servicio no tendrá ningún sobrecosto.
En la Avenida Suba, se estima el inicio de operaciones a partir del 30 de abril, lo cual para ser sinceros no parece viable ni factible pues muchas de las obras presentan un atraso considerable, tales como el conector de la calle 80, al igual que el sector del Alto de la Virgen.
Estaremos atentos para informarles sobre la evolucion y cumplimiento en estas obras

lunes, 10 de abril de 2006

Guía para la Semana Santa

Aunque Monserrate y la iglesia del 20 de Julio son los lugares más representativos de la fe católica en Bogotá, durante esta Semana Santa todas las iglesias de la ciudad ofrecerán una programación especial para la reflexión.
La ciudadania en general tendrá la opción de asistir a las celebraciones tradicionales, como son el lavatorio de los pies, el Vía Crucis y la pascua en las antiguas iglesias de La Candelaria, que además de ser epicentro religioso, guardan los episodios históricos representativos de la ciudad y el país.

Allí permanecen en pie los templos que una y otra vez han parecido ceder a las inclemencias del tiempo a través de los siglos y que conservan todo el arte característico de la época de la fundación de la ciudad.

Bitacoras de Bogotá sugiere algunas opciones a la hora de hacer la acostumbrada visita a las principales iglesias durante la Semana Mayor.

Iglesia de Lourdes

Calle 63 Nº 10-09
Jueves 13 de abril - 3:00 p.m. Celebración de la cena del Señor.
Viernes 14 de abril - 9:30 Vía Crucis. 3:00 p.m. Liturgia de la pasión del Señor.
Sábado 15 de abril - 9:00 a.m. Procesión de la Dolorosa. 8:00 p.m. Vigilia pascual.

Iglesia de Veracruz

Calle 16 N° 7-19
Jueves 13 de abril - 4:00 p.m. Eucaristía de la Última Cena.
Viernes 14 de abril - 3:00 p.m. Liturgia de la Pasión del Señor, 5:30 llegada del Santo Sepulcro a la Parroquia de La Veracruz.
Sábado 15 de abril - 6:00 p.m. Vigilia Pascual.

Iglesia de La Concepción

Calle 10 Nº 9-18
Jueves 13 de abril - 10:00 a.m. Eucaristía. 4:00 p.m. Misa vespertina en la cena del Señor y lavatorio de los pies.
Viernes 14 de abril - 7:00 a.m. Visita al monumento. 3:00 p.m. Liturgia de la pasión del Señor.
Sábado 15 de abril - 6:00 p.m. Solemne vigilia pascual.

Iglesia Santa Bárbara de Usaquén

Calle 118 Nº 5-84
Jueves 13 de abril - De 4:00 a 12:00 p.m. Cena del Señor, lavatorio de los pies y procesión. 9:00 p.m. Hora santa.
Viernes 14 de abril - 10:30 a.m. Vía Crucis. 5:00 p.m. Celebración de la pasión del Señor.
Sábado 15 de abril - 5:30 p.m. Procesión de la soledad.

Santuario de Monserrate

Cerro de Monserrate
Jueves 13 de abril - 4:00 p.m. Liturgia de la Cena del Señor, Lavatorio de los pies y procesión hacia el Monumento.
Viernes 14 de abril - 5:00 6:00 a.m. Vía Crucis, 3:00 p.m. Liturgia de la Pasión y muerte del Señor.
Sábado 15 de abril - 7:30 a.m. Novena a Nuestra Señora de Montserrat. 6:30 p.m. Vigilia Pascual.
Domingo 16 de abril - De 6:00 a.m. a 12:00 m Eucaristías cada hora.

Iglesia de San Francisco

Calle 16 Nº 7-35
Jueves 13 de abril - 10:00 a.m. Misa para enfermos. 4:00 p.m. Misa vespertina de la cena del Señor. 8:00 p.m. Hora santa.
Viernes 14 de abril - 10:00 a.m. Vía Crucis. 3:00 p.m. Celebración de la Pasión del Señor. 6:00 p.m. Sermón de las siete palabras.
Sábado 15 de abril - 5:00 p.m. Oración mariana. 7:00 p.m. Vigilia pascual.

Iglesia de Nuestra Señora de Egipto

Carrera 4 Este Nº 10-02
Jueves 13 de abril - 4:00 p.m. Lavatorio de los pies. 8:00 p.m. Prendimiento.
Viernes 14 de abril - 9:00 a.m. a 12:00 m. Vía Crucis.
Sábado 15 de abril - 8:00 p.m. Solemne vigilia.
Domingo 16 de abril - 10:00 a.m. Procesión del Señor resucitado (de la iglesia de La Candelaria hasta la de Egipto).

Catedral Primada de Colombia

Carrera 7 con calle 11
Jueves 13 de abril - 5:00 p.m. Conmemoración de la última cena del Señor y lavatorio de los pies.
Viernes 14 de abril - 10:00 a.m. Vía Crucis (sale de la iglesia San Agustín y llega a la de San Diego).
Sábado 15 de abril - 7:00 p.m. Solemne vigilia pascual presidida por el cardenal.

Santuario del Niño Jesús (20 de Julio)

Carrera 6a. N° 27-65 Sur
Jueves 13 de abril - 4:00 p.m. Eucaristía de la Cena del Señor, Lavatorio de los Pies y procesión
Viernes 14 de abril - 10:00 a.m. Vía Crucis, 3:00 p.m. Celebración de la pasión del Señor, Sermón de las Siete Palabras y servicio religioso hasta la noche.
Sábado 15 de abril - 3:00 p.m. Procesión con la Dolorosa, 8:00 p.m. Vigilia Pascual.
Domingo 16 de abril - 11:15 a.m. Procesión con el Resucitado.

Ciclovía en Semana Santa

El Instituto de Recreación y Deporte informo que la Ciclovía será habilitada con normalidad durante el Jueves Santo y el Domingo de Resurrección.

La Ciclovía no funcionara el Viernes Santo con el fin de facilitar las peregrinaciones y procesiones religiosas.

Las Recreovías o tarimas de aeróbicos, no funcionaran durante la semana santa, estas volverán a partir del domingo 23 de abril en los puntos acostumbrados, entre las 8 a.m. y la 1 p.m.

De igual manera, la ciudadania podrá aprovechar el periodo de descanso para visitar los diferentes parques de la ciudad, los cuales estarán abiertos durante toda la Semana Santa desde las 6 a.m. hasta las 6 p.m.
Cine en el Planetario

En semana santa continúa el ciclo Los viajes en el cine que ha programado el Instituto de Cultura y Turismo y Cultura en Común. Funciones los domingos a las 12:00 M. Entrada Gratis.
Para la Semana Mayor se presentaran dos proyecciones en la cúpula: “Viaje por el sistema Solar” y “Mitos y leyendas del cielo”, los bogotanos y turistas podrán descubrir los misterios del universo.
El Planetario estará abierto toda la semana, excepto el jueves y viernes santo.
Boletería para las proyecciones $3500 ( General) Estudiantes $ 2.500
Horarios: 10:00 a.m. ,12:00 m ,2:30 p.m. y 4:30 p.m.
Informes en el Centro Cultural Planetario de Bogotá. Carrera 6ª No. 26-07. Teléfonos 3344546/48/71.

sábado, 1 de abril de 2006

EL BOGOTAZO ( 9 de Abril de 1948 )


" Y la muerte del pueblo fue como siempre ha sido: como si no muriera nadie, nada, como si fueran piedras las que caen sobre la tierra, o agua sobre el agua." (Pablo Neruda).
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Aquel 9 de Abril de 1948 la historia de Bogota y el Pais se partio en dos, ese dia murio abatido por las balas asesinas en las afueras del edificio Agustin Nieto el caudillo liberal Jorge Eliecer Gaitan, las consecuencias del magnicidio no se hicieron esperar y el pueblo que en el pasado lo aclamo y vitoreo salio enfurecido a las calles clamando venganza por su lider caido, las luces de la ciudad se apagaron para dar paso a las llamas del fuego abrazador que todo lo destruye.

El comienzo del fin


El país político, dice Jorge Eliécer Gaitán, nada tiene que ver con el país nacional. Gaitán es jefe del Partido Liberal, pero es también su oveja negra. Lo adoran los pobres de todas las banderas. ¿Qué diferencia hay entre el hambre liberal y el hambre conservadora? ¡El paludismo no es conservador ni liberal.

El lider caido


Si no lo matan, Gaitán será presidente de Colombia. Comprarlo, no se puede. ¿A qué tentación podría sucumbir este hombre que desprecia el placer, que duerme solo, come poco y bebe nada y que no acepta la anestesia ni para sacarse una muela?

Juan Roa Sierra


Cuando la muchedumbre enardecida de rabia descuartizó a Juan Roa Sierra, a la una y veinte minutos de la tarde, el líder popular Jorge Eliécer Gaitán todavía estaba vivo. Trasladado de urgencia a la Clínica Central de Bogotá, Gaitán moriría a las dos de la tarde. Su asesino ya llevaba cuarenta minutos convertido en una masa informe. Era un viernes frío, nublado, ese 9 de abril de 1948.

Arde Bogota


La venganza del pueblo, que entonces aparecía como simple furia ciega, puede hoy entenderse en su elemental e implacable lógica: "¡Señores oligarcas, ya que no quisieron compartir el país con nosotros, vamos a arrasarlo hasta sus cimientos! ¡Ya que no quisieron darnos un lugar en el país, no habrá país para nadie!"

Arde Bogota 2


Y la destrucción fue un hecho. Calles enteras quedaron reducidas a escombros. 52 manzanas del centro sufrieron destrozos. 103 edificios fueron arrasados, entre ellos el Palacio de Justicia, el Palacio Arzobispal, el Ministerio de Gobierno y la Gobernación de Cundinamarca.

Arde Bogota 3


A pesar de su furia, el pueblo respetó dos símbolos de la historia nacional. En medio de los escombros de la Carrera Séptima quedaron en pie la Casa del Florero, y la Catedral Primada del país.

El fin del tranvia


El 9 de Abril de 1948 comenzaron a desaparecer para siempre del paisaje de la ciudad esos testigos y compañeros de días de trabajo y noches de bohemia, convertidos ahora en mensajeros de cólera. Se fueron con el humo del odio. Suenan los últimos tiros. La ciudad, arrasada por el fuego, recupera el orden. Al cabo de tres días de venganza y locura, el pueblo desarmado vuelve al humilladero de siempre a trabajar y tristear