viernes, 19 de enero de 2007

Sucesos Historicos - Siglo XX -


1910. Para conmemorar el primer centenario de los sucesos enmancipádores del régimen colonial que tuvieron lugar el 20 de julio de 1810 se programaron en Bogotá diversas celebraciones. Entre esas la erección de una estatua en bronce a Nariño en la plaza que hasta entonces se llamó de San Victorino; por Acuerdo No. 3, expedido por el Concejo en 1909, recibió el nombre de Plaza de Nariño. La inauguración de este monumento al Precursor se solemnizó en su día con la asistencia de las autoridades civiles, militares y eclesiásticas.
1923. Por la esmerada atención prestada a los árboles y jardines y por la pulcritud de su conjunto conservó la plaza de Santander, hasta bien entrado este Siglo, un ambiente eminentemente cívico. Pero estas expresiones de decoro urbano sometidas a la manía renovadora no perduraron. La Sociedad de Mejoras y Ornato tomó la iniciativa de modernizar la plaza. Y para adelantar en el propósito presentó al Consejo Municipal el 2 de noviembre de 1922, el texto de su proyecto sustentado en la urgente necesidad de levantar las verjas protectoras de los jardines para la mejor presentación de éstos y en la importancia de destacar el árbol más frondoso ciñéndolo, a cierta altura, con una plataforma o terraza en cemento, provista de escalinatas, bancos y barandales en el mismo material. El Concejo, ante la presión de los autores, autorizó, en 1923, los trabajos exigiendo que se empleara la piedra en vez de cemento y limitando a $2.500 su participación al presupuesto de $7.500 aprobado por la Sociedad de Mejoras. Los amigos de los árboles protestaron por la prensa y vaticinaron que el árbol se secaría, como en efecto ocurrió. Igualmente presentaron su inconformidad quienes entendieron que sin el resguardo de las verjas, los jardines y los arreglos florales quedaban desamparados. Todo fue inútil. En corto tiempo quedó reducido a campo de desaseos un recinto que había tomado más de 40 años en continuos y esmerados arreglos.
1926. El Congreso Nacional y la Asamblea de Cundinamarca aprobaron los aportes anuales de $600.000 y $200.000, respectivamente, destinados a obras de alcantarillado y pavimentación de Bogotá. Se estudio entonces el tipo de pavimento que debía adoptarse; se rechazó el uso exclusivo del ladrillo, que algunos preconizaban, porque los 600.000 M2 que requerían pavimento necesitaban 1.000.000 de ladrillos y la producción local apenas llegaba a 700.000 unidades anuales. Se optó por el asfalto importado y para su empleo se contrató en ese año con el ingeniero Diego Suárez la pavimentación y arreglo de la Plaza de Bolívar conforme a los planos diseñados por el contratista.
1926. La Plaza de Bolívar venía presentando notables desperfectos en su presentación que estimularon la iniciación de obras tendientes a su mejor aderezo. El Consejo Municipal acordó después de un concurso de ideas expresadas verbalmente, la instalación de pilas o fuentes luminosas mecánicamente accionadas. Se confió el proyecto al arquitecto Alberto Manrique Martín, quien también tuvo a su cargo la dirección de las obras. En la noche del 19 de julio de 1926 presenció el pueblo Bogotáno los juegos combinados de agua y luces policromas de cuatro fuentes, dispuestas en cuadro en una plazoleta también cuadrada, para la que fue preciso excavar el declive natural de la plaza. El tamaño exageradamente macizo de las fuentes impuso la adopción de un pedestal aún mas alto, para que la estatua, situada en el centro de la plazoleta, pudiera verse a cierta distancia porque de cerca se presentaba en escorzo.
Este injerto, o incrustación de una plaza en otra, acabó definitivamente con el carácter del recinto santafereño, que por centurias tuvo el desempeño de palco o de escenario, según el caso, para reuniones multitudinarias, libre de obstáculos y estorbos. Ahora, en las tardes tibias, concurrian las gentes a la plaza atraídas por la novedad de las fuentes. Pero la curiosidad inicial decayó al mismo tiempo de las limitaciones presupuestales destinadas al funcionamiento y conservación de las instalaciones mecánicas y eléctricas. Así llegó la fecha en que las fuentes, sin agua ni alardes luminosos, se convirtieron en motivo de escarnio y lugar de basuras y desaseos, en menoscabo del debido respeto a la dignidad del monumento consagrado al Padre de la Patria.
1933. El 7 de noviembre fecha del centenario del nacimiento de Rafael Pombo, se inauguró en la esquina noroccidental del parque de Santander el monumento en homenaje a este insigne poeta Bogotáno. La obra confiada al maestro escultor Luis Alberto Acuña destacó el busto tallado en mármol sobre un pedestal de piedra tallada y en éste dos alegorías a las célebres fábulas escritas por el homenajeado. La Sociedad de Mejoras y Ornato en su sesión de noviembre de ese año aprobó el siguiente aplauso, “La Sociedad presenta su entusiasta felicitación a la junta organizadora del centenario de don Rafael Pombo por la erección del monumento a este eximio poeta y haber escogido a un artista nacional para la ejecución de la escultura y pedestal en referencia, que son en concepto de la sociedad de Mejoras una obra de verdadero mérito artístico”.
El monumento tuvo allí una permanencia fugaz; tras nuevos arreglos fue desmontado y mandado a otro lugar.
1945. La plaza de Nariño, antigua de San Victorino, venía presentando por la incuria de las construcciones que la enmarcaban un aspecto cada día más deprimente, en detrimento del notable desarrollo adquirido entonces por el sector occidental de la ciudad. Este espacio abierto había surgido sin plano previo y sin normas urbanas que regularan su crecimiento y así había configurado un perímetro pentagonal propicio al desorden y al desaseo. El Concejo con el loable propósito de regularizar y aderezar la plaza expidió en 1945 el Acuerdo 11 por el cual autorizó la remodelación de la plaza. Dispuso igualmente la adquisición de la manzana triangular comprendida entre la calle 12, carrera 11 y costado oriental de la plaza justo con las zonas que para ese efecto se necesiten en la manzana comprendida entre la calle 12, avenida Colón, carrera 14 y plaza de Nariño, de acuerdo con los planos elaborados por la Secretaría de Obras Pública.
1948. El Concejo Municipal expidió este año dos Acuerdos relacionados con la remodelación de la plaza de Narino. El Acuerdo 16 por el cual autorizó la adquisición de los inmuebles y zonas previstas en el Acuerdo 11 de 1945 y destinadas al ensanche de la plaza; y el Acuerdo No. 100 por el que para ese propósito asigno la suma de $1´162.036 incluyendo en éstos las demoliciones, las obras de construcción y las de pavimentación.
La ejecución de los acuerdos anteriores siguió el ritmo que en estos casos impone la adquisición de inmuebles, los tramites de las licitaciones y la ejecución de las obras. Y ocurrió que la plaza una vez ensanchada tuvo que ceder parte de su área para la ampliación de la Avenida Jiménez de Quesada, obra que desfiguró la imagen urbana que allí se pretendía y de hecho la estatua de Nariño quedó fuera de lugar. Intervino también a alterar las funciones cívicas de este recinto la excavación artesonada que hacia 1950 se construyó para estacionamiento de vehículos y hoy ocupada por el mercado de artesanías.
La estatua de Nariño se retiró de la plaza en ese año; actualmente se encuentra en el jardín frontero da la fachada posterior del Capitolio.
1948. En la primera década del mes de abril de este año se reunió en Bogotá la IX Conferencia Panamericana de Cancilleres y con ese motivo se adelantaron numerosas obras de ornato en esta ciudad. Entre esas un arreglo en la Plaza de Bolívar consistente en cuatro grandes esferas que el público llamó bolas erguidas en las esquinas de la plazoleta asignada a las fuentes luminosas e ideadas para disimular la presencia de éstas que yacían abandonadas. Una vez retirados los andamios estalló la protesta ciudadana justamente alarmada por el aspecto desproporcionado, antiestético e inoperante de las bolas. Fue ese un atavío fugaz; permaneció tres días porque en atención al decoro de la plaza fue desmontado.
Un segundo suceso se relaciona con los desastres por los incendios y desmanes ocurridos el 9 del mismo mes de abril que arruinaron varios sectores del área central de la ciudad. La Plaza de Bolívar fue teatro de varias calamidades: saqueos en almacenes y comercios; automóviles y tranvías reducidos a pavesas, candelabros y difusores destrozados y por doquiera escombros y devastaciones.
1949. Las tropelías ocasionadas por los sucesos calamitosos que tuvieron lugar el 9 de abril de 1948 suscitaron el deseo de atender prontamente a la presentación de la ciudad y en especial a de la plaza de Bolívar. El Municipio particularmente interesado por el decoro de su centro cívico contrató a fines de febrero de 1949 por la suma de 223.000 dólares americanos el estudio del plan regulador de Bogotá. Encargo tan importante se concedió a los arquitectos Sert y Wiener, residentes en Nueva York. Figuró en el convenio que el arquitecto Le Corbusier colaborara en el respectivo plan director. Este trabajo se presentó en agosto de 1950 al Concejo Municipal y en él se incluyó el proyecto de Centro Cívico con la plaza de Bolívar como componente primordial del conjunto. El nombrado arquitecto animado, tal vez, por los ímpetus de renovación urbana oficiales y privados, tasó con demasiado optimismo la capacidad financiera de la ciudad y así impresionado presentó un proyecto excedido: despejó la plaza de las pilas inoperantes y estorbosas, ensanchó en demasía la plaza agregándole como área cívica la totalidad de las manzanas vecinas comprendidas entre la calle 11 y la calle 9a. y las enmarcó con edificios monumentales. A la estatua de Bolívar. le asignó la potestad de único monumento en la plaza y sobre un sencillo pedestal la ubicó cerca al Capitolio.
Los ambiciosos planteamientos de Le Corbusier en relación a la civilidad de la plaza no tomaron cuerpo real con demoliciones, cemento y ladrillos, pero perduraron afirmando la conveniencia de dar a este recinto la fisonomía sobria impuesta por su tradición centenaria.
1953. El propósito de ubicar el actual edificio sede del Banco de la República en la plaza de Santander fue motivo de vivas controversias sustentadas con tres proyectos que presentaban la total remodelación de la plaza con la ubicación del Banco en la misma. El diseño, defendido por los padres franciscanos, situaba el edificio en proyecto en el costado norte; el presentado por el Departamento de Urbanismo Municipal le asignaba el costado oriental y el estudiado por las directivas del Banco concebido para ocupar el costado sur en las áreas del hotel Granada y de otras propiedades adquiridas con tal fin y en esos días en demolición. Se convino finalmente que el Banco tomara una porción de la plaza y en contraprestación cediera el área necesaria para ampliar la carrera 7a. que allí formaba embotellamientos al tránsito; solución que exigió de la plaza la cesión correspondiente al ensanche de esa vía.
1959. La remodelación de la plaza de Santander en el aspecto que presenta actualmente se confirió a los arquitectos Esguerra Sáenz, Urdaneta, Samper conforme a los planos del socio de esa firma, arquitecto Alvaro Sáenz.
El proyecto contempló conservar los‘árboles que quedaban; la ejecución del enlosado del piso, la ejecución de las escalinatas de acceso, el diseño y la dotación mecánica de la fuente ornamental y el diseño y ejecución del pedestal en que actualmente reposa la estatua del General Santander. Estos trabajos fueron costeados por el Municipio a excepción de la fuente ornamental que fue financiada en su costo y sostenimiento en 1966 por el Banco Central Hipotecario.
1960. En el mes de junio de ese año el Director del Departamento Administrativo de Planificación Distrital, solicito del Consejo de Gobierno Distrital su autorización para adelantar un programa de obras públicas, como contribución a los festejos sesquicentenarios de la Independencia, que debían cumplirse el 20 de julio de 1960. El plan se preparó tomando como obras básicas la remodelación de la plaza de Bolívar y la restauración de la Casa del Florero. Se decidió que éstas fueran motivo de un concurso público, conforme a los reglamentos de la Sociedad Colombiana de Arquitectos. Con estos antecedentes el Concejo Municipal expidió el Acuerdo No. 79 de 1959 por el cual confirmó la ejecución del concurso. El programa presentado a la consideración de los concursantes planteaba, entre otras, las siguientes exigencias: Liberar la plaza de la función de estacionamiento público y retirar las fuentes; considerar el monumento a Bolívar como único en la plaza y dar al pedestal ubicación y dimensiones que permitan a los visitantes una mejor apreciación de la escultura y adecuada presentación de ofrendas florales; tratar el enlosado en piedra y en ladrillo o los dos materiales combinados; prescindir de árboles, estanques, jardines o zonas verdes, en beneficio de la austeridad y monumentalidad de la plaza.
Los concursantes atendieron las nítidas exigencias del programa oficial que enfatizaban los planteamientos de Le Corbusier y diez proyectos se presentaron al jurado calificador del concurso. Se eligió para la remodelación el favorecido con el primer premio, presentado por los arquitectos Fernando Martínez y Guillermo Avendaño. El segundo premio se concedió a los arquitectos Llorente & Ponce de León. Se iniciaron las obras el 18 de enero de 1960, a cargo de la firma Mopal, integrada por ingenieros de reconocida experiencia. La actual nueva plaza se inauguro el 16 de julio del mismo año con una concentración cívica en la que participaron las más altas autoridades de la capital y 40.000 niños de las escuelas públicas que en coro entonaron el himno nacional y canciones patrióticas.

3 comentarios:

memori@ dijo...

Hola Luís! interesante tu blog, mira que llegué de casualidad y encima me tienes con un enlace..

Ahora pongo el tuyo.. esto es lo justo, eso si te diré algo, porque no tengo manera de comunicarme contigo a través de correo electrónico, no sé porqué tu perfil dá error, tendrías que mirarlo, ya que a lo mejor, tienes ahí tu dirección de correo.

Un abrazo.. desde Madrid, para un gran amante de su país, y de su ciudad.. :D

Luis Trejos dijo...

Muchas gracias por tu comentario y la observacion sobre el perfil, lo voy a revisar.
un cordial saludo

Angelica dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.