lunes, 5 de marzo de 2007

La muerte o la infamia - Justicia Chibcha -


Es extraño pero cierto. El Código de justicia chibcha establecía dos penas muy distintas para el mismo delito: la violación de la mujer.
Si
el violador era soltero, no había apelación. Se le daba muerte en forma sumaria. Pero si era casado, la pena variaba sustantivamente. Su integridad física no padecía estrago alguno. La moral era la que quedaba deteriorada sin remedio.
El violador era condenado a sufrir, sin la mínima protesta, la infamia de que dos esforzados varones solteros pasaran en noches diferentes por el lecho de su esposa, la cual, a su vez, tenía que recibir de buen grado a sus insólitos visitantes.
Al parecer, los chibchas no conocían la figura, tan común en las culturas occidentales, de los cuernos que escarnecen las frentes de los maridos burlados. Pero cabe suponer que, si la hubieran conocido, no habrían vacilado en complementar este castigo ornamentando las cabezas de los condenados con las astas de los venados silvestres que tanto abundaban en la Sabana.
Lo
que sí es evidente es que, habiendo aplicado para el mismo delito dos penas en apariencia tan distintas en gravedad, ello nos indica que el honor era algo tan preciado para estos primeros bogotanos, que para ellos la infamia era tan atroz como la muerte.

2 comentarios:

Persio dijo...

La mujer del condenado era un mero instrumento de la justicia... que tiene la mano muy larga.
He visto que me hiciste un link. Esta semana, en cuanto renueve El Satiricón, te enlazo.
Saludos

Isis dijo...

Que tal si interpretamos la ley desde el punto de vista matriarcal?

Si el hombre era soltero, el castigo era la muerte.

En el caso de un hombre casado, si la condena era la muerte, eso posiblemente afectaba a toda la familia. La esposa, por otro lado, obtenia una venganza muy satisfactoria: un ojo por dos. Ella podia gozar de dos hombres y conservar al padre de sus hijos, humillado y desprestigiado para siempre.