sábado, 12 de mayo de 2007

El núcleo central


El núcleo central tenía prácticamente los mismos límites de la ciudad en sus comienzos. Al Norte, el río Vicachá (San Francisco); al Sur el Manzanares (San Agustín); al Oriente, más o menos la actual carrera 5a., y al Occidente un barranco que estaba a la altura de la actual carrera 10a. El predominio del sector central fue contundente. Siendo su área la sexta parte de la urbe, su población llegó a fines de la Colonia al 41.1 % del total.
Otro factor que contribuyó poderosamente a la preponderancia del barrio de la Catedral fue que la casi totalidad del comercio se concentró dentro de sus límites, especialmente en la Calle Real. También debe destacarse el hecho de que en este sector estaba el mayor número de casas de dos pisos y existía la mayor densidad de construcción, con una casi total inexistencia de solares vacíos, veamos ahora las principales construcciones del barrio de La Catedral.

La Catedral

La modestísima capilla de paja que encontró el obispo Juan de los Barrios cuando llegó a Santafé, mal podría llamarse catedral. Fue precisamente este prelado quien decidió dotar la joven urbe de un digno templo metropolitano, por lo cual dispuso la demolición de la capilla e inició en 1556 la construcción de la nueva catedral. La obra concluyó en 1565 pero tuvo mala suerte porque, no bien terminada, se derrumbó en forma aparatosa, seguramente debido a la chapucería de sus constructores.
En 1572 se acometió la tercera tentativa para erigir una catedral que mereciese tal nombre. Sin embargo, la obra avanzó con una lentitud desesperante y tampoco en esta fase intervinieron constructores calificados. La consecuencia fue que los sismos de 1785 y 1805 la averiaron hasta el punto de que fue preciso demolerla.
Sólo en 1807 el capuchino Fray Domingo Petrez, arquitecto con todas las de la ley, diseñó el imponente conjunto de la que, con modificaciones adjetivas, es la actual Catedral Metropolitana de nuestra ciudad. Fue construida sobre la parte más alta de la plaza, conocida como el “altozano”, hoy atrio.La Capilla del Sagrario
En 1660 unos nobles y piadosos santafereños, encabezados por Don Gabriel Gómez de Sandoval, adquirieron dos casas contiguas a la Catedral y en esos solares erigieron la Capilla del Sagrario, en honor del Santísimo Sacramento.

La Candelaria

El primer templo de este nombre, erigido por los padres agustinos, tuvo que ser demolido por haber entrado en colisión con las reglamentaciones vigentes sobre construcciones. Pero más tarde, en 1684, la comunidad obtuvo nueva licencia y el templo fue reedificado.

Colegio del Rosario

En 1651 el rey Felipe IV otorgó licencia al entonces arzobispo del Nuevo Reino, Fray Cristóbal de Torres, para fundar un colegio en Santafé. El claustro, que hoy aún admiran los bogotanos, fue terminado en 1653 y el colegio empezó a funcionar regentado por los dominicos. Quedó ubicado en el ángulo nororiental que forman las actuales calle 14 y carrera 6a. Hacia el lado Sur fue construida una capilla cuyo bellísimo portal es también motivo de admiración. En principio se llamó de Santo Tomás. Luego, la propia reina de España bordó sobre tela una imagen de la Virgen del Rosario para la capilla, que por esa razón fue conocida hasta nuestros días con el nombre afectuoso de “La Bordadita”

Santa Inés

En el extremo occidental del barrio del Palacio (hoy calle 10a., con carrera 10a.), el capitán Fernando de Caicedo y su familia patrocinaron la erección de este monasterio y la iglesia del mismo nombre. Se terminó parcialmente en 1645.

Casa del Cabildo Eclesiástico

La sala capitular y otros despachos del Cabildo Eclesiástico funcionaron en el costado oriental de la Plaza Mayor.

Convento de Santo Domingo

Luego de su corta permanencia en la Plaza de las Yerbas, los dominicos trasladaron su convento en 1557 a la Calle Real, en la manzana que hoy enmarcan las calles 12 y 13 y las carreras 7a. y 8a.
Este, que fue el más grande, imponente y prestigioso convento de la capital, sólo vino a quedar concluido en 1619. La iglesia fue ricamente ornamentada, tenía tres cuerpos apoyados en columnas dóricas vestidas de parras y en las naves laterales había magníficos retablos. El claustro del convento fue el más amplio que se construyó en Santafé y su arquería descansaba sobre 182 columnas.
Acabando esta capital de celebrar el cuarto centenario de su fundación, un frío e inexorable acto de vandalismo oficial redujo a escombros la que fue una de las más soberbias obras arquitectónicas de nuestra era colonial para erigir en su lugar un afrentoso edificio

Santa Clara

El arzobispo Arias de Ugarte promovió la fundación de un monasterio para las monjas clarisas. Varias familias opulentas de Santafé hicieron generosas donaciones para esta obra, cuyo costo alcanzó la elevadísima suma de 60.000 pesos. Su ubicación fue la actual calle 9a. con carrera 8a.

Colegio de Santo Tomás de Aquino

El presbítero Gaspar Núñez, cura de San Victorino, dejó un apreciable capital de 150.000 pesos que destinó por voluntad testamentaria a la construcción de un colegio que se llamaría de Santo Tomás de Aquino y que sería regido por los dominicos. Sus rivales de la Compañía de Jesús trataron de impedir la creación del colegio, pero finalmente éste fue fundado y construido.

Monasterio del Carmen

Se creó debido a la iniciativa de Doña Elvira de Padilla y fue terminado en 1619 por las monjas carmelitas. Quedó localizado en la actual carrera 5a. con calle 9a. (Camarín del Carmen).

Monasterio de la Concepción

Fue el primer monasterio de Santafé, se construyó gracias a un legado del rico mercader Luis López Ortiz, quien murió sin herederos y dejó la totalidad de su fortuna para este fin piadoso. La edificación se inició en 1583 bajo el patrocinio del arzobispo Zapata de Cárdenas y abarcó dos manzanas.

Templo de San Ignacio y Colegio de San Bartolomé

El Colegio de San Bartolomé, máxima institución docente de los jesuitas, obtuvo licencia real para operar en 1602, gracias a las gestiones del arzobispo Lobo Guerrero, gran amigo de la Compañía. Los hijos de Loyola acometieron la construcción de un gran conjunto arquitectónico, de primera importancia en Santafé, que incluyó el colegio, (esquina suroriental de la Plaza Mayor), el templo de San Ignacio, un poco más hacia el Oriente, y el claustro (hoy Museo Colonial). El templo fue diseñado, como casi todos los templos jesuitas en el mundo entero, sobre la pauta del templo de Jesús en Roma, sede principal de la Compañía.

Capilla de Egipto

Se inició en 1556 y para su ubicación se eligió una colina que dominaba la ciudad. El promotor de la obra fue el presbítero Jerónimo de Guevara. En sus comienzos la capilla fue rudimentaria y sencilla en su arquitectura.

Monasterio de La Enseñanza

Abrió sus puertas en 1783 y fue la única institución que hubo en la Colonia dedicada a la instrucción de señoritas. Su construcción se debió a la largueza de Doña Clemencia Caicedo, linajuda dama santafereña, quien, además, dotó la entidad con esplendidez. Estaba en la actual calle 11 entre carreras 5a. y 6a.

Reconstrucción de la Casa de la Moneda

A partir de 1570 la Corona empezó a considerar con firmeza la decisión de retirar a los particulares el derecho de acuñar moneda y convertirlo en privilegio estatal. Tal medida se tomó definitivamente en 1759, por lo cual se hizo necesaria la reconstrucción del inmueble destinado a ese quehacer. La obra se comenzó en 1753 y es el magnífico edificio que hoy admiramos, en perfectas condiciones, en la calle 11 con la carrera 5a.

La Aduana

A mediados del siglo XVIII el gobierno virreinal encargó al alarife N. Lozano la construcción de un edificio adecuado para este importante organismo, en el costado Oriental de la Plaza Mayor, al lado de la Capilla del Sagrario.

2 comentarios:

Patton dijo...

Interesantísimo, como siempre.

Persio dijo...

¡Una capilla de paja! Modesto principio, suficiente para dar lumbre a la fe.
Saludos