miércoles, 16 de mayo de 2007

El núcleo del norte


El sector Norte de la ciudad estaba comprendido entre la orilla del río San Francisco y la Recoleta de San Diego, que era el límite de la urbe por ese lado. Al Oriente, iba hasta el pie de los cerros y al Occidente hasta la llamada Alameda Vieja, hoy carrera 13.
Sin embargo, al contrario de lo que ocurría en el barrio de la Catedral, este sector sí contenía considerables áreas de lotes baldíos, aproximadamente un tercio del total.
En 1774, por decisión del virrey Guirior, el barrio fue dividido en dos sectores: Oriental y Occidental, separados por la Calle Larga de las Nieves, hoy carrera 7a. Este barrio comprendió entonces tres sectores en orden de importancia, así:

a) Plaza de las Yerbas o de San Francisco.
b) Sector oriental.
c) Sector occidental.

Vale recordar que hasta finales de los años cincuentas del siglo XVI, el más importante núcleo urbano de Santafé no fue la Plaza Mayor, hoy de Bolívar, sino la de las Yerbas, hoy Parque de Santander. Ahora veamos las razones por las cuales se erigieron allí las residencias de las altas personalidades de la ciudad.
La barrera natural formada por el río Vicachá (San Francisco) obligó a los primeros pobladores a concentrarse en esa explanada. Por otra parte, fue allí donde Quesada formalizó su primer asiento militar y donde se celebró la primera misa, en la modesta capillita del Humilladero, situada en la esquina noroccidental de la plaza. Rápidamente ésta se convirtió en sitio de intercambio de productos con los indios y mercado de víveres. La Plaza de las Yerbas siguió adquiriendo preponderancia y ya en 1541 se realizaron las primeras transacciones de propiedad raíz y se iniciaron las primeras construcciones de residencias para personajes notables. La primera se levantó en el sitio donde hoy está el edificio de la Nacional de Seguros. En 1572 la conformación de la plaza era como sigue.
En el costado occidental estaban las iglesias de San Francisco y La Veracruz. En el costado septentrional había tres residencias particulares. Por el lado oriental estaba el primer convento dominicano y dos casas. En el costado meridional no había ninguna construcción, sólo un barranco que daba sobre el río. Esta situación no cambió hasta que levantó allí su residencia Doña Jerónima de la Bastida. Pasó el tiempo y, no obstante la supremacía que conquistó la Plaza Mayor, las Yerbas siguió siendo un polo de gran importancia y sitio preferido por personajes connotados de diversas épocas para tener allí sus residencias. Hernán Pérez de Quesada y el propio fundador residieron en este lugar. Más tarde vivieron allí el general Nariño (costado oriental) y el general Santander (actual edificio de Avianca).
Por su parte, el Barrio Oriental de Las Nieves, que a finales del siglo XVIII comprendía 25 manzanas, se extendía, de Sur a Norte, de la actual calle 16 a la 22, y, de Oriente a Occidente, de la carrera 4a. a la 7a. Gradualmente se fue extendiendo hacia el Norte. En este sector, sobre la actual carrera 7a, se levantó la primera ermita, de Las Nieves, que posteriormente se incendió. La que la sustituyó sucumbió en el sismo de 1817. Posteriormente, y en el mismo solar, fue construida la iglesia actual. Desde fines del siglo XVI existió la plaza de Las Nieves, terreno donado para uso público por Doña Francisca de Silva, hija del conquistador Juan Muñoz de Collantes.
En 1665 el cura de las Nieves, Francisco Cuadrado, solicitó al Cabildo la instalación de una pila de agua en la plaza de la parroquia, insistiendo en que las numerosas panaderías que operaban en el sector hacían indispensable este servicio. El Cabildo accedió a esta solicitud y la pila fue construida.
En cuanto a la población del barrio, en su núcleo se agrupaban las casas y talleres de artesanos y gentes humildes; maestros del arte de pintura, escultores, orfebres, plateros, carpinteros de lo blanco, ebanistas, maestros de arquitectura, etc., cuya piedad proporcionó recursos para convertir la ermita en la iglesia de tres naves que fue adorno de la capital del virreinato. Huertas de recreación, chircales y fábricas de loza menudeaban en los días coloniales en la pintoresca barriada.
En cuanto al barrio occidental de las Nieves, hacia fines del siglo XVIII comprendía 25 manzanas. El límite Sur era el río San Francisco, desde el puente hasta la actual carrera 13; por el Norte, iba hasta la actual calle 25; el límite occidental era la Alameda (carrera 13) y el oriental la actual carrera 7a.
Los dos sectores de las Nieves comprendían varias edificaciones de importancia, entre las que se destacaban:
- El convento franciscano, erigido en 1550. Su primera ubicación fue la plazuela de las Nieves. (La orden inició actividades en Santafé con 10 frailes).
- Noviciado de los jesuitas. En 1657 la Compañía de Jesús fundó un noviciado con iglesia anexa en la Calle Larga de Las Nieves, exactamente en lo que es hoy la calle 18 con la carrera 7a. La obra tropezó en principio con la oposición de sus rivales franciscanos, pero la influencia de los jesuitas era grande y el noviciado se construyó y funcionó sin problemas. Desde luego, como casi siempre en estos casos, contó con generosas donaciones particulares.
- Las Aguas. En 1690 se terminó esta obra, consistente en un claustro amplio y espacioso y una iglesia adjunta. Recibió este nombre por su proximidad al río San Francisco. Inicialmente el conjunto iba a ser regentado por los frailes de San Felipe Neri, pero surgieron dificultades y finalmente pasó a manos de los dominicos.
- Reconstrucción de la Veracruz. La ermita de este nombre fue en sus principios una humilde capilla situada en el ángulo noroccidental de la Plaza de las Yerbas. En 1631 se inició su reconstrucción bajo el patrocinio de la Hermandad de la Veracruz.
- Recoleta de San Francisco (San Diego). Esta recoleta fue fundada en 1606 y consagrada en 1610. Se edificó en terrenos de la finca de recreo “La Burburata”, de propiedad del rico encomendero Antonio Maldonado de Mendoza, quien la vendió a un precio muy módico a la orden franciscana. La recoleta fue por mucho tiempo el extremo septentrional de la ciudad y desde sus primeros años fue un lugar de romerías piadosas a la Virgen del Campo que a partir de entonces se veneró allí.
- Reconstrucción del templo de San Francisco. El terremoto de 1785 averió seriamente esta iglesia, por lo cual fue preciso reconstruirla. La obra fue encomendada al arquitecto Domingo Esquiaqui. La portada es sobria y la torre tiene el mismo diseño de las de otros templos de esta orden en ciudades como Quito. En su interior existen desde entonces unos soberbios retablos en madera que figuran entre los más hermosos de toda la riquísima imaginería barroca de Hispanoamérica. En la sacristía se halla el único lienzo de Zurbarán que hay en Colombia.
- Iglesia de la Orden Tercera. Es ésta una orden menor que depende de la de San Francisco. En 1761, con el apoyo del virrey Solís y el consabido patrocinador rico y piadoso, se inició su construcción en el ángulo noroccidental de la Plaza de las Yerbas.
- El Arco de San Francisco. Fue ésta una construcción muy curiosa. Tratábase de un arco o puente de cal y canto que comunicaba el templo de la Orden Tercera con el convento franciscano pasando sobre la actual calle 16, motivo por el cual recibió el nombre de Calle del Arco. Este puente urbano fue demolido en 1882.
- Hospicio de hombres y casa de recogidas. Esta institución, estaba situada en lo que es hoy carrera 7a. entre calles 18 y 19.
- Tenería de Cajigas. Era ésta una casa alta y notable por sus amplios espacios, donde residió Don Antonio Cajigas y Bernal, fiador de don Antonio Nariño cuando ocupó la Tesorería de Diezmos.
- Casa de los virreyes. Situada al Norte del Hospicio y construida por los opulentos zipaquireños Lasso de la Vega, fue conocida con ese nombre, no porque allí hubiera residido virrey alguno, sino por el lujo insólito que la caracterizaba.
- La Alameda Vieja. Era una de las salidas de la ciudad por el Occidente y se prolongaba hasta el camino de Suba. En la parte urbana era la actual carrera 13 entre calles 15 y 25,
estaba arborizada desde San Victorino hasta el campo abierto de San Diego, sin más construcción en todo el trayecto que una quinta aislada de dos pisos, entre potreros de achicoria, perteneciente al notable médico don Miguel de la Isla, quien tenía allí plantado un jardín botánico, el primero que existió en Santafé.

6 comentarios:

peregrina dijo...

Ha sido u apasionante recorrido.
Gracias

Luis Trejos dijo...

Gracias a ti por la visita, peregrina, espero tenerte de nuevo por aca.
Un cordial saludo

Jorge Arce dijo...

Hola !que bueno este blog! a mi me apasiona Bogotá y me gustó mucho encontrar aquí este recorrido. Seguiré leyendo

Luis Trejos dijo...

Gracias por el comentario Jorge, bienvenido a la historia de nuestra hermosa ciudad.
Un cordial saludo

Laurentina dijo...

Muito gosto eu de cá vir ...aprender sempre mais um pouco.
Este blog é uma maravilha , um guia excepcional .

Voltarei sempre
Beijão grande

Porteño del Plata dijo...

¡Que blog tan interesante y bien escrito. Como se aprende a conocer ciudades de las que poco sabemos!
Ojalá cada ciudad de Sudamerica tuviera un blog así!