viernes, 25 de mayo de 2007

El núcleo del sur


A fines del siglo XVIII el barrio Santa Barbara comprendía 16 manzanas pobladas y estaba delimitado así: al Norte, por la barrera natural del río San Agustín; al Sur, por la barrera, también natural, de la quebrada de San Juanito, actual calle 3a; al Oriente, por la actual carrera 4a, y al Occidente por la actual carrera 10a.
Fue un sector relativamente marginal y, pese a estar enmarcado por dos ríos, mal abastecido de agua. La parroquia de Santa Bárbara fue fundada por el arzobispo Luis Zapata de Cárdenas en marzo de 1585.
Su primer templo parroquial, de estructura endeble y sencilla, fue edificado por el capitán Lope de Céspedes, hijo del también capitán Juan de Céspedes, conquistador y compañero de Quesada. El sitio de esta pequeña iglesia fue el mismo que hoy ocupa la actual calle 5a. con carrera 7a. Sus sitios más destacados eran:
- Ermita de Belén. En 1580 la Cofradía de Nuestra Señora de Belén emprendió la construcción de una modesta ermita que fuera el centro de su devoción. La levantaron, con una estructura muy modesta, al Oriente de la parroquia de Santa Bárbara, en una colina yerma conocida como "El Pedregal". La humilde capilla se fue deteriorando hasta que en el siglo XVIII recibió el beneficio de un solterón llamado Don Esteban Antonio Toscano, que en las postrimerías de su vida decidió ponerse a paz y salvo con su conciencia donando una gruesa suma para la restauración de la ermita y trasladándose a ella para vivir una existencia de privaciones y sacrificios en compensación por su pasada vida de licencias. La obra se realizó no obstante la oposición del párroco, que veía en ella una competencia inconveniente en el recaudo de limosnas.
- Las Cruces. En 1655 se edificó la primera ermita con este nombre, en la actual carrera 11 con calle 6a. En 1827 se empezó a construir el actual templo de ese nombre.
- Capilla de Monserrate. En 1620, Don Pedro Valenzuela obtuvo licencia para edificar una ermita en el cerro tutelar de la ciudad. Se llamó Nuestra Señora de Monserrate y en principio fue ocupada por los agustinos recoletos los cuales, a raíz de un litigio con las autoridades civiles, fueron sustituidos por los candelarios. Derruida por el sismo de 1743, fue construida luego. En su camarín se venera la tradicional imagen del Señor Caído, cuya devoción lleva aún a millares de fieles hasta la cumbre del cerro.
- Recoleta de Fucha. A principios del siglo XVII, el capitán Juan Bernal donó un solar a orillas del río Fucha para establecer allí un convento dominico. El permiso fue concedido pero más tarde las autoridades encontraron redundante la recoleta y dieron orden a los frailes de abandonarla. Estos respondieron con un acto de rebeldía y se negaron a salir. La respuesta oficial no se hizo esperar: la recoleta fue demolida sin contemplaciones.
- Convento de San Agustín. Se debió esta obra a la piedad del encomendero Juan de Céspedes, quien donó algunas casas de su propiedad para construir en esos lotes la capilla y el convento de los agustinos calzados. En 1575 los frailes tomaron posesión del terreno, a orillas del río Manzanares, que a partir de ese momento se llamó San Agustín. El convento y la iglesia quedaron comprendidos entre las actuales calles 6a. y 7a. y las carreras 7a. y 8a.
- Capilla y ermita de La Peña. Cuentan la tradición y la leyenda que en 1685, mientras se trabajaba en la construcción de una pequeña ermita en los riscos que sirven de contrafuerte al cerro de La Peña, al Oriente del barrio de Santa Bárbara, se presentó un fenómeno milagroso que dejó estupefactos a los santafereños. Corrió la voz de que, en medio de un imponente resplandor, había aparecido la Virgen ofreciendo una fruta al Niño Jesús mientras un ángel, a su lado, sostenía una custodia en las manos. Para conmemorar este hecho extraordinario, se edificó una ermita en lo alto del cerro. Posteriormente, debido a las dificultades de acceso, se construyó otra capilla un poco más abajo, entre los ríos La Peña y San Agustín.
- Ermita de Guadalupe. Desde los días de la Conquista, los capitanes españoles habían plantado cruces en las cimas de los cerros tutelares de Santafé: Monserrate y Guadalupe. En 1656 se fundó una ermita para honrar allí la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe. Hubo, para la entronización de la imagen, una solemne peregrinación encabezada por la Real Audiencia.

- Fábrica de loza. Se ubicó en los arrabales, en la margen del riachuelo de San Juanito, actual calle 3a. con carrera 3a.

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