viernes, 11 de mayo de 2007

Los primeros núcleos urbanos


Tan sólo a partir de la segunda mitad del siglo XVIII se acentuó el carácter realista del gobierno español. Este proceso de orden institucional se reforzó con otras tendencias que se expresaron en la arquitectura de Santafé: el mayor tamaño y la jerarquía urbana y el reavivamiento del comercio y la actividad económica.
Hasta entonces, las obras civiles se habían limitado a algunos acueductos, empedrados, pilas, puentes y a las casas del Cabildo, la Audiencia y la cárcel. Ya en la segunda mitad del siglo XVIII las obras civiles, como quedó anotado atrás, tomaron más cuerpo. Las necesidades de magnitud se van adaptando a partir de una casa con funciones residenciales. Es decir, puede decirse que los edificios públicos lo fueron por su función mas no por su diseño; no fueron hechos específicamente para cumplir este papel.
La construcción civil no fue lo suficientemente frondosa como para tener un estilo o unos rasgos arquitectónicos definibles. Sin embargo, empiezan a aparecer obras de magnitud, impulsadas por los arquitectos constructores de peso.
La arquitectura militar de España, muy acorde con el énfasis imperial, dio lugar a ingenieros expertos que se aplicarían a las obras civiles. El más notable que actuó en Santafé fue Domingo Esquiaqui, un ingeniero militar, cuya intervención resultó decisiva.
Puede afirmarse que es el primer urbanista de Santafé, es decir, un arquitecto e ingeniero, un especialista con una visión integral de la ciudad, sus funciones y su distribución espacial. Intervino en casi todas las obras importantes de la Santafé de fines del siglo XVIII. Se lo podía observar diseñando un cementerio, conduciendo las labores de reconstrucción después del terremoto de 1785 o reconstruyendo con mucho sentido arquitectónico una de las más representativas e importantes piezas de nuestra arquitectura como lo fue el templo de San Francisco.
En 1791 hizo el plano de la capital que, además de otros dos (el de Cabrer y el de Talledo), es el más detallado y técnico, la única versión confiable que nos permite reconstruir la traza de la Santafé del siglo XVIII.

Los dos ríos que cruzan Santafé se convirtieron en decisivas fronteras internas. Sobre esta circunstancia de orden geográfico se crearon las divisiones cívico religiosas, las Parroquias.
De acuerdo con estas consideraciones me he tomado el atrevimiento de dividir la ciudad en cuatro núcleos o sectores con el fin de describir individualmente sus características particulares.
1) El núcleo central (el barrio de la Catedral y los adyacentes del Palacio, San Jorge y la Candelaria).
2) El núcleo septentrional (barrio de Las Nieves).
3) El núcleo meridional (barrio de Santa Bárbara).
4) El núcleo occidental (barrio de San Victorino).

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