miércoles, 20 de junio de 2007

El Cabildo


Los conquistadores españoles fueron en América muy celosos de constituir cabildos como principal forma de autoridad en cada nuevo núcleo urbano. La fundación de ciudades, de manera semejante a lo sucedido en España, fue la legitimación del territorio conquistado. En particular los cabildos, como primera forma de autoridad civil que existió en el Nuevo Mundo. Los conquistadores debían ceder su poder militar a un órgano formal en las ciudades.
Esta la razón en que se basan quienes no aceptan el año de 1538 como fecha de fundación de Santafé. Ellos afirman que lo que se hizo en ese año fue el establecimiento de un ‘asiento militar’, sin que se cumplieran los requisitos para una fundación permanente. Esta primera fundación adoleció de fallas fundamentales y tan sólo se formalizó con la llegada de Belalcázar y Federman a la Sabana.
En
1538 aún no se establecieron lotes para casas de gobiernos, templos y otras construcciones de primera importancia, ni se fijó el alcance de los ejidos o tierras comunales del municipio. Lógicamente Quesada sintió temor ante el advenimiento de estos dos presuntos y poderosos competidores, y por ello se apresuró a perfeccionar jurídicamente la fundación y afirmar sus derechos como conquistador de la Sabana. En ese momento sí se adelantaron todas las diligencias encaminadas a perfeccionar legalmente la fundación de la ciudad: se trazaron las calles, se marcaron las cuatro esquinas de la Plaza Mayor, se lotearon las manzanas, se plantó el rollo de la justicia y, lo más importante de todo, se designó el Cabildo, asignándole sede en la Plaza Mayor junto con la Catedral y la cárcel.
La primera acta del Cabildo de Santafé (13 de agosto de 1538) que se conoce es apócrifa, imprecisa y no fue expedida en Santafé. Por lo tanto, es de suponer que el primer registro que se tiene de una sesión oficial del Cabildo es del 13 de mayo de 1539 mediante el cual se nombra a Hernán Pérez de Quesada como Gobernador, Capitán y Justicia Mayor.
En la práctica, en esa época los cabildos eran la única autoridad efectiva en las tierras recién conquistadas y, como es de suponerse, estaban compuestos por los más prestigiosos capitanes de la Conquista que, al mismo tiempo, fueron los primeros titulares de grandes encomiendas.
Durante los primeros años el Cabildo de Santafé estuvo integrado por capitanes. Este poder militar se adobaría muy sólidamente a otras privilegiadas condiciones sociales. En esta primera época aunarían el rango de cabildantes (regidores) y usufructuarios de encomienda. En otras palabras, los cabildos eran el gran reducto en el que se agrupaban los encomenderos para defender sus privilegios contra otros poderes que eventualmente podían interferir o recortar sus fueros: el eclesiástico, el de la Real Audiencia o el de los Visitadores, que ejercían la autoridad por directa procuración del monarca.
Los cabildos, que en principio no fueron cosa distinta de omnipotentes “sindicatos” de conquistadores y encomenderos, se vieron bien pronto enfrentados al poder de la Real Audiencia que, en verdad, era la representación del poder real. De ahí los frecuentes choques entre los dos organismos.
Los comienzos de la Colonia fueron la edad dorada de los cabildos en cuanto a influjo y poder político y económico. Una prueba fehaciente de ello es que los cabildos americanos de esa época mantuvieron permanentemente una relación directa con la metrópoli en forma de representantes que vigilaban en España los intereses de sus respectivos cabildos. Estos funcionarios recibieron el nombre de Procuradores.
Para los cabildos resultó excepcionalmente oneroso el mantenimiento de sus procuradores en la Corte. Sin embargo, hicieron el esfuerzo debido a que esa representación les permitió muchas veces dar batallas exitosas contra la Real Audiencia, especialmente en lo tocante a la jurisdicción sobre los indios, que para los cabildantes la mayoría de ellos encomenderos era vital.
Estas peleas por jurisdicción y decisiones de facto se centraron en los dos puntos más importantes de la primera época de vida ciudadana: el manejo de la distribución de tierras y el control sobre los indígenas.
En cuanto a la asignación y reparto de tierras, aunque teóricamente los cabildos no estaban facultados para ejercer estas funciones, el de Santafé distribuyó de hecho una porción muy grande de las tierras de la Sabana.
De
manera particular para Santafé, existe una cédula real que prohíbe al Cabildo otorgar “mercedes de tierras” a partir del 30 de septiembre de 1557. Como en otros asuntos, frente a la norma primó el poder real. Tabulada la información sobre tierras, de doce registros que otorgan mercedes entre 1548 y 1590, ocho de ellos (el 96 %) tiene como origen el Cabildo de Santafé.
En una materia tan estratégica como el control sobre los indígenas, estos choques fueron frecuentes y a menudo pugnaces. Lógicamente la tendencia de los cabildos en este campo era la de usar y abusar por todos los medios posibles de la fuerza de trabajo mínima, en tanto que las audiencias representaban la política humanitaria y proteccionista de la Corona respecto a los naturales.
Una cédula real fechada en 1547 prohibía específicamente al Cabildo de Santafé cualquier intervención en materias indígenas. Por otra parte, la Audiencia asumió, a partir de 1551, la defensa oficiosa de los indígenas. Después de muchas intervenciones contradictorias del máximo mediador (el Rey), puede verse que tan sólo hasta 1592, la Real Audiencia recuperó la jurisdicción real sobre los asuntos indígenas.
La intervención más destacada del Cabildo fue en materia de regulación urbana. Aunque no de manera exclusiva, definió un amplio repertorio de asuntos, dentro de las cuales se destacan los siguientes:
Abastecimiento (carne, trigo), Regulación de pesos y medidas, control de precios, mantenimiento de caminos y calles (empedrado), construcción de infraestructura (puentes, terraplenes), administración de ejidos, dehesas y propios, servicios públicos (abasto de aguas, aseo, alumbrado), mantenimiento de las carnicerías, regulación del comercio interno (tiendas, pulperías), administración de justicia y de policía, funciones protocolarias en las celebraciones públicas, organización de las fiestas públicas.

1 comentario:

Patton dijo...

"Esta primera fundación adoleció de fallas fundamentales"

¿O sea que no tenía fallas?

;)