viernes, 29 de junio de 2007

Los tribunales


La comunicación del público hacia los tribunales y corporaciones judiciales se hacía a través de un medio totalmente formalizado. En primer lugar, la escritura. Memoriales, representaciones, peticiones y actos de demanda tenían que ser elevados en papel a través de un procurador o abogado, quien se encargaba de la asesoría jurídica. Desde luego había que acudir a un escribano de las diferentes clases que había.
Escribanos públicos o escribanos de Cámara, que de acuerdo a que tuvieran autorización o no, podían ser llamados Escribanos Reales y en concordancia cobrar los derechos establecidos por las autoridades.

Estos recursos jurídicos debían ser presentados ante el Receptor en las horas de oficina. Esta era una especie de primera secretaría donde se clasificaban y se repartían los memoriales según su condición. Un segundo trámite era el paso por el registrador, según la vaga descripción del cargo más que todo en las actas de sesiones , quien debía despachar y registrar los documentos. A la vez que ejercía las funciones de una secretaría del despacho del tribunal, hacía las veces de notario, avalando documentos y transacciones.

No es posible saber si durante los siglos XVI y XVII existieron separadamente una sala criminal y una civil. Posteriormente sí hay indicios de que las hubo, pues los casos judiciales están separados.

La Secretaría unificaba los casos y las materias en expedientes, un archivo temático que parece hoy tan corriente pero que es uno de los elementos claves en el comienzo de la administración moderna.

El Oidor, dentro de su corriente labor judicial, estudiaba el caso en una primera instancia, en un paso que se llamaba vista, y, de acuerdo con esta primera revisión, se hacían los arreglos para la instrucción allegamiento de información del caso. Se oían las partes y se llamaban testigos a declarar. Por esta tarea se cobraba una cuota del negocio o derechos.

En 1566 se establecieron en la Real Audiencia de Santafé las mismas tarifas que regían en España.

Posteriormente se pasaba a una segunda revisión del caso que se llamaba revista.
Cómo se llegaba a la sentencia no es una materia conocida. Podría pensarse que un juez, alcalde u oidor se encargaba de un caso y llegaba a una conclusión. Sin embargo, puede haber la necesidad de confirmación colegial, de la Audiencia o del Cabildo en pleno. Podría ser lo que se llaman en el caso de la Audiencia los acuerdos privados.
Estos procedimientos pasaban por las manos de un personaje muy importante dentro de los tribunales: el fiscal, guardián de la juridicidad del procedimiento y de los acuerdos y sentencias. Además de su función de control judicial oficiaba como asesor de los Actos de la Real Audiencia o del Cabildo, según el caso. Tenía una categoría relativamente igual a la de los oidores. En estos casos, en los cuales el status no estaba muy bien definido, se presentaban conflictos por la manera como se expresaba esta jerarquización implícita en los actos públicos. Tuvo un nombre y una definición precisa: preeminencia, y fue asunto de mucha pugna.
Otro cargo importante era el “factor”. Al menos era bachiller y con un sueldo no despreciable, 200.000 maravedís al año, que eran en el siglo XVI 440 pesos de oro. Estaba encargado de lo que hoy se llamaría los suministros, el comprador y negociador de las necesidades materiales de la corporación.
En la nómina de la Real Audiencia cabía de todo. Desde la época en que se dispuso reloj se nombró un relojero con 160 pesos de sueldo anual.
Todas las decisiones, fallos, sentencias y acuerdos de la Real Audiencia eran rápidamente comunicados al público por medio de pregones que se publicaban de viva voz por las principales calles de la ciudad. El pregonero habitual era por lo general negro o mulato y se le exigía como condición que tuviera un volumen suficiente para recitar el pregón a ”altas e inteligibles voces”.
El pregonero recorría la Calle Real (hoy carrera 7a.) y en cada esquina repetía el texto. De esa manera quedaba oficialmente registrada la comunicación que la Audiencia quería dar a conocer. Para ocasiones muy especiales se utilizaban pregoneros de raza blanca.

1 comentario:

Patton dijo...

Seguro los pregoneros blancos eran para las noticias del espéctaculo ;)

De nuevo... uno empieza a ver por qué algunas cosas son como son....