miércoles, 4 de julio de 2007

Cárcel y penas


Uno de los requisitos indispensables para que una ciudad pudiera considerarse como oficialmente fundada era la instalación en la Plaza Mayor del correspondiente rollo, que consistía en una columna cilíndrica de piedra rematada por una cruz.
El rollo era el gran símbolo de la suprema justicia real y era utilizado para que en él se ejecutaran los castigos de los malhechores e inclusive se expusieran en él sus cabezas cuando eran decapitados.

La primera cárcel de Santafé funcionó en los bajos de la casa de la Audiencia, llamada la cárcel de cámara. Las condiciones de los presos eran atroces. La justicia, hasta fines del siglo XVIII, se fundamentó en la intimidación y la disuasión en el comportamiento que podía producir el severo castigo.

Los presos permanecían encadenados con grilletes en el cuello y los pies. Había una bigornia (yunque de dos puntas) para sujetar allí las cadenas. Se utilizaban con frecuencia y a manera de castigo cepos de madera con refuerzos internos de hierro.
También se utilizaba el llamado
“pie de amigo”, artefacto de hierro que se colocaba al cautivo debajo de la barbilla para mantener la cabeza en posición erecta cuando era sacado a las calles “avergüenza pública”. De esta forma se lograba que los transeúntes identificaran plenamente los rostros de los maleantes. (Tal y como se planea hacer en la actualidad con los violadores en el "Muro de la infamia")
La cárcel no suministraba alimentos a los presos; de esta provisión se encargaban los familiares o los monjes caritativos. Por otra parte, la cárcel carecía en absoluto de letrinas o cualquier otro elemental servicio sanitario. En cambio sí había una gran preocupación por el alimento espiritual de los reclusos y para tal efecto se estableció una capellanía encargada de misas, sacramentos y demás ritos litúrgicos.
También había un verdugo de planta encargado de aplicar los diversos castigos a los reos, incluida la pena capital.

3 comentarios:

Patton dijo...

Así como hay cosas que nunca cambian hay otras que nunca debieron cambiar. Un poquito más de disuación y menos rebajas de penas no vendría mal, de pronto.

Yo dijo...

Me salio que no te habia enviaod el comentario anterior asi que vuelvo a escribir, en caso de llegarte los dos, tu elige el que prefieras.

1. Me gusto tu blog, hace rato buscaba algo similar...
En cuanto al articulo, un poco corto, pero tiene varias cosas interesantes, Te cuento que yo estoy estudiando sobre el nacimiento de la prision como metodo punitivo, Y apesar que las opiniones se respetan, yo disido seriamente a lo que Patton dijo, Este tema es muy amplio y merece muchas discuciones, pero cabe preguntarnos si en verdad lo que necesitan las sociedades como las actuales es aumentar y hacer mas severas las penas, o si por el contrario necesitamos mas politica social (que es en si la tarea del estado antes de expandir el derecho penal -como de hecho lo estan haciendo- olvidando que este se legitimo siempre como la ultima ratio, como el ultimo recurso.

La discucion queda abierta y cada cula sentara us posision. esta es la mia. Antes de reprochar actos lesivos en si para la sociedad - que efectivamente son reprochables- seria bueno que nos sentaramos a analizar el porque de todo lo que pasa.


Saludos!!!

Luis Trejos dijo...

Gracias por el comentario Flor de Fango, tal y como tu lo expones es un tema que debe ser muy bien analizado y debatido.
Desafortunadamente es una política de estado el manejo tanto de las penas, como del manejo de los sitios de reclusión en donde deben pagar las mismas los condenados por la justicia, lo cual nos deja a nosotros los ciudadanos del común como simples espectadores ante tales medidas.
Un cordial saludo