sábado, 7 de julio de 2007

La casa de la audiencia


La Real Audiencia inició sus actividades tomando en alquiler la casa del capitán Juan de Céspedes en el extremo Nororiental de la Plaza de las Yerbas. De allí se trasladó a una casa que estaba situada donde después se construiría el Convento de Santo Domingo. Posteriormente pasó a un inmueble ubicado en la esquina Suroriental de la Plaza Mayor. La decoración interior de la casa, en extremo sobria, reflejaba una eminente escasez de recursos para el efecto. La estructura también ostentó la pobreza en la edificación civil que fue corriente en Santafé.
La sala de la Audiencia estaba presidida por el retrato del emperador Carlos V. El piso estaba recubierto con encerados y, en algunas partes, recubierto por alfombras.
Había dos mesas. Una “de relación”, que servía a las funciones de secretaría. En las sesiones del acuerdo la mesa era utilizada por el escribano con el fin de elaborar el acta. Sobre ella había un tintero de plomo, una salvadera y una cruz de madera para los juramentos.

La otra mesa, de mucho mayor tamaño, estaba colocada sobre una tarima elevada (estrado) de madera; era la “mesa del acuerdo”. Encima reposaba la campanilla de plata para coordinar las reuniones. A su alrededor había tres sillas de asiento de cuero con apoyo para los codos destinadas a los oidores. Debajo de las sillas de los oidores se colocaban cuatro alfombras para que estos colocaran los pies y aislarlos así del frío del piso. (Esta costumbre en la fría Santafé debió estar generalizada).

Detrás de la mesa del acuerdo, para realzar el conjunto, había una dosel o especie de tapiz de terciopelo carmesí.

Posiblemente en uno de los lados rectangulares de la mesa había una banca larga o escaño donde se sentaban los abogados o los implicados en los juicios. A más de la banca, había dos banquillos para ubicar los testigos en sus declaraciones.
Lógicamente la Audiencia contaba con todos los elementos para la celebración de la misa tales como vinajeras, cáliz, misal, cera, crucifijo y candelabro de plata. Se oficiaba la misa principalmente para pedir luces y entendimiento en las decisiones más trascendentales.
En 1563 se construyó dentro de la casa un recinto para depositar las armas y se mandó construir una urna triclave que se llamó “Caja Real” para depositar en ella los caudales.

El Cabildo americano es el resultado de la evolución y los antecedentes institucionales del cabildo castellano, tal como se señalo anteriormente. Pero también es el resultado de un equilibrio de poder en cada localidad donde actuaba. La evolución del Cabildo americano tiene sus determinantes propios.

La corporación se llamaba a sí misma
“El muy ilustre cabildo, Justicia y Regimiento de la muy noble y muy leal ciudad de Santafé”. El nombre mismo, altisonante y largo como eran todos los apelativos españoles, sintetiza el lugar y su pasado institucional. Es decir, el Cabildo es concejo, justicia y regimiento. O sea, asamblea (concejo) representativa, de lo cual queda muy poco.
Una reminiscencia de esta cualidad, bastante atrofiada, es el llamado cabildo abierto. Es justicia ordinaria (no mayor) en cuanto todavía tiene disminuidas atribuciones judiciales. Por último, y tal vez su parte más importante, es gobierno, es decir, regimiento sobre la ciudad y el distrito.
Estas funciones ejecutivas fueron las únicas que aumentaron en su largo camino, ampliadas pero subordinadas. Cada vez más se convertiría en nuestro medio en una entidad administradora de la ciudad.

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