lunes, 20 de agosto de 2007

Economía regional y urbana


Para los conquistadores y en general para el español post medieval, la posesión de la tierra tenía otros significados más poderosos que el puramente económico. En ella estaban involucrados el rango social, la categoría personal y otros privilegios que implicaba dicha posesión. Para los conquistadores de primera hora que llegaron a la Sabana el poblamiento propiamente dicho tuvo una importancia secundaria.
Gran parte de ellos prefirió continuar las incursiones de conquista y la vida azarosa en búsqueda de tesoros y metales preciosos. Otros pocos, sin embargo, prefirieron orientarse hacia una vida sedentaria poblando la tierra, usufructuando estancias y la adjudicación de indios para las encomiendas.

El proceso económico en las fases de Conquista y Colonia podría sintetizarse, según la modalidad económica dominante, en las siguientes tres etapas:

1) Expediciones de conquista y búsqueda intensa de metales preciosos (hasta 1550).
2) Encomienda fundada esencialmente en mano de obra indígena (hasta 1600). Y en menor grado minería de plata. (Las Lajas, Mariquita).
3) Estancias , haciendas y comercio (a partir del siglo XVII).


La tierra se asignaba en forma de mercedes adjudicadas por las autoridades. En la primera fase fueron los encomenderos, es decir, los que recibieron repartimientos de indios, quienes por lo general recibieron las mercedes de tierra. Desde un punto de vista legal, la asignación de encomiendas no daba derecho sobre las tierras.
De manera enfática, la Corona quiso separar el control sobre los indios de la soberanía territorial. Sin embargo, la parte básica del proceso de apropiación de la tierra siguió, como en muchos otros aspectos, un curso extralegal de facto, en beneficio del principal poder local: la encomienda.
Finalizando el siglo XVI, hacia 1590, las mejores tierras de la Sabana estaban asignadas. Quiere ello decir que en un período de cincuenta años la composición básica de la tenencia de tierras estaba virtualmente definida. Empero, la concesión de mercedes alcanzó a extenderse hasta la tercera década del siglo XVII

A partir de 1592 con la pérdida de hegemonía social por parte de los encomenderos y con la afirmación del poder del Monarca, se le quita al Cabildo su potestad en la asignación de tierras. Desde esta fecha hasta 1640 hubo cambios en las condiciones para otorgar tierras.
Existían un conducto regular y un funcionario, que dependía de la Audiencia y del Presidente. Por otra parte se produjo un cambio de gran importancia consistente en el tamaño de las mercedes, es decir, la unidad de área para asignar (estancia de ganado mayor) se redujo en 12.5 veces. Además se puso en vigencia un número mayor de requisitos y controles administrativos para la adjudicación de tierras.
La petición de merced se hacía al Presidente y éste, a su vez, utilizaba como oficiales de campo a los corregidores para una labor de inspección sobre el terreno a entregar. Esto no excluía la posibilidad de manipular la decisión. Los documentos muestran casos de soborno. Esta situación señala la influencia que en este campo se ejercía en los niveles inferiores. Cuando la decisión dependía del Cabildo, las conexiones directas de la élite contaban decisivamente. Ahora, con la existencia de una mayor diversidad social, otros estratos blancos podían acceder a la tierra.

Para fines del siglo XVI se hizo un intento con motivación fiscal por revisar y sanear los títulos de las tierras. Como una buena parte de éstas permanecían bajo posesión y sin títulos de merced, y, como todas las tierras eran de la Realeza, se pensó en cobrar una tarifa que permitiera legalizarlas. A pesar de las expectativas y del realce que se le ha dado a la medida (Liévano Aguirre la llamó la “primera reforma agraria”), sus resultados fueron bien pobres.
La Corona no recibió lo que esperaba en términos fiscales, y la tenencia de la tierra no se afectó.
Entre 1595 y 1602, época durante la cual se efectuaron los pagos de las composiciones a la Caja Real de Santafé, ingresaron por este concepto un total de 13.000 pesos oro. Cifra bien pobre puesto que en comparación con los ingresos por Requinto impuesto recién estatuido es bastante inferior. Ante la ausencia de medios coercitivos por parte del poder colonial, la composición se volvió casi una acción voluntaria. La Corona no estaba en condiciones de comprar las propiedades no legalizadas, ni podía obligar a los ocupantes a pagar. Pocas estancias y haciendas se acogieron a la figura de la composición y las que lo hicieron aportaron sumas insignificantes.
En 1600, cuando llegó el visitador Egas de Guzmán, el oidor Henríquez propuso que las tierras cuya posesión no pudiera ser correctamente justificada se vendieran en pública subasta con el fin de brindar la posibilidad de poseer tierra a otros estratos sociales como comerciantes, medianos agricultores y funcionarios de distintos niveles de la burocracia.
Lo que sí hizo esta serie de visitas fue poner de presente una nueva realidad en cuanto a la tenencia de tierras: la tierra de la Sabana empezó a tener valor y a adquirir movilidad a partir del siglo XVII. Se convertirá, a partir de esta época, en el principal recurso y alrededor de ella se ordenará la vida económica y social de Santafé.
En el siglo XVIII hubo algunos conatos reformistas. Se dio el importante paso de nombrar un “juez de tierras” para revisar títulos y resolver todo tipo de litigios y problemas. En 1724, y más tarde en 1754, se realizaron intentos por revisar y limpiar los títulos. El enfoque, sin embargo, fue predominantemente fiscal.
A la precariedad legal de la posesión se sumó la imprecisión de los linderos que separaban unos predios de otros. Se aceptaba tácitamente que el mejor mojón era el consenso entre los vecinos. Sin embargo, esto no siempre ocurría y por lo tanto proliferaban los pleitos y querellas entre propietarios.

Fuera de estos intentos por afectar la tenencia de tierra, no se conocen otras acciones efectivas por parte de la Corona. En general, la estructura de propiedad del suelo pasará por una ocupación de hecho en la cual la acción del poder colonial y de las leyes tan sólo podrá refrendarla pero no cambiarla.

2 comentarios:

As dijo...

Muy interesante el artículo. Saludos

Colombianita dijo...

Andaba por las Europas por eso no te habia vuelto a visitar, pero aqui estoy reportandome. Todo lo que nos das a conocer a traves de tu blog es muy interesante! Yo no puedo leerte en mi oficina no solo por que el telefono y los clientes no me dejan concentrar (jajaja) sino porque para mi tus escritos son dignos de "estudiarlos" y analizarlos en la tranquilidad y soledad de mi cuarto. En mi hora favorita para leer, que es justo antes de dormir. Asi digiero mas y entiendo mejor. Gracias por compartir todo lo que sabes y transmitirlo por este medio; de esta manera los que no vivimos en Colombia y no fuimos a la universidad alla, nos podemos continuar "educando." Un abrazo Luis :)