sábado, 22 de septiembre de 2007

El Novillero


A diferencia de México y Perú, en la Sabana de Bogotá prácticamente no existió el mayorazgo como fenómeno. Hubo sí, algunos casos notables de grandes propiedades que permanecieron durante siglos en manos de la misma familia. El encomendero de Serrezuela, Antonio Vergara y Azcárate, creó en 1640 la hacienda “Casablanca”, la cual permaneció en poder de sus descendientes hasta 1866.
Pero el caso más notable es el del encomendero de Bogotá, Francisco Maldonado de Mendoza, cuya hacienda “El Novillero” permaneció en manos de sus descendientes hasta la tercera década del siglo XIX.
No hay total conformidad entre las versiones que existen sobre el tamaño desmesurado que llegó a alcanzar esta propiedad. Los investigadores más cautelosos le han atribuido 30.000 hectáreas. Otros con menor fundamento han afirmado que alcanzó las 45.000 hectáreas.
De todas maneras, cualquiera que sea la realidad, sus tierras eran todas planas y fértiles. El historiador Colmenares afirma que “El Novillero” llegó a equivaler en su extensión a una tercera parte de la Sabana.
Este
fenómeno se fue haciendo realidad gracias a un continuo y habilidoso proceso de compra de tierras vecinas al núcleo inicial, que estaba compuesto por 17 estancias de ganado mayor que le habían sido otorgadas a Maldonado a manera de mercedes.
Disfrutó además esta hacienda del formidable privilegio de su ubicación. Como estaba situada en el extremo Noroccidental de la Sabana (camino de Tocaima) se la utilizó parcialmente como dehesa para la posa y ceba de los ganados que procedían de Neiva para el abasto de Santafé. La hacienda recibía el ganado que venía de Neiva a un peso y medio la cabeza y después de seis meses de engorde lo vendía en Santafé a seis pesos. “El Novillero” funcionó como dehesa hasta el final de la Colonia y todavía le quedaban tierras para arrendar a diversos propietarios.
Se calcula que la capacidad total de pastaje de “El Novillero” oscilaba entre 5.000 y 10.000 cabezas de ganado mayor y muchos miles de ovejas.
Además, la hacienda producía anualmente 24.000 arrobas de trigo. Se calcula que la renta del encomendero sólo por concepto de pastaje era de cerca de 2.600 pesos al año.

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