martes, 2 de octubre de 2007

Haciendas y producción


En la primera época de las haciendas sabaneras se notó un incremento muy rápido del trigo y de la ganadería mayor y menor.
Durante la primera época una parte del abastecimiento de víveres y productos alimenticios debió recaer en la mano de obra indígena, tanto por su trabajo en las haciendas y en la producción independiente como en sus propias parcelas.
Durante el siglo XVI la responsabilidad del abasto de Santafé estaba en manos de los encomenderos hacendados. La producción agrícola de los indígenas se entregaba en especie agrícola como tributo, el cual era plenamente manejado por los encomenderos hacendados.
La pequeña y mediana producción mestiza o blanca, que reemplazara la producción agrícola indígena, empezó a ser significativa durante el segundo tercio del siglo XVII.
Los indígenas, además del recargo en trabajo, disminuyeron su vocación agrícola por física falta de tiempo para dedicar a sus parcelas. El sistema de aprovisionamiento, basado en una red vertical de comercio, cayó en manos de los españoles, quedando cada comunidad aislada y sin excedentes propios para intercambiar.
La última parte del siglo XVI y comienzos del XVII fue una etapa de florecimiento de la producción de las haciendas, de mayor presencia regional. La Sabana en general tuvo mercados en otras provincias y disfrutó de un pequeño auge minero representado por las vetas de Mariquita.
Las haciendas, ante la provisión de mano de obra prácticamente gratuita, tuvieron una expansión vertiginosa.
El trigo de la Sabana fue exportado en forma de grano, harina e incluso aglutinado (llamado bizcocho) hacia Tunja, los puertos del Magdalena (Honda y Mompox) y embarcado hacia el Caribe (Cartagena).
La actividad principal y de mayor permanecía de la hacienda sabanera descansó en el ganado lanar. Se llegó a constituir un hato significativo de ovejas utilizándolo en obrajes de lana.
El caso más conspicuo, que no debe ser representativo, es el de Beltrán de Caicedo, encomendero de Suesca, que tuvo dos haciendas (también en la misma jurisdicción) con cerca de 20.000 ovejas (primer tercio siglo XVII).
En las haciendas de Suesca (“La Ovejera” y “Suesca”) criaba y levantaba las ovejas. Una vez realizada la lana, la enviaba a otra hacienda, también de su propiedad, situada en Pacho, donde funcionaba un obraje respaldado por trabajo esclavo (80 adultos).

Algunas haciendas durante este período alcanzaron un apreciable nivel de complejidad y manejaron un cierto volumen de recursos. Lograron integrar diferentes tipos de trabajo (concierto, encomienda y esclavismo) y realizaron un intento de integración vertical, es decir, llevaron a cabo diferentes fases de producción en distintas unidades (caso de Beltrán de Caicedo).

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