viernes, 27 de julio de 2007

El manejo administrativo


En la época del descubrimiento de América los cabildos habían perdido su potestad para nombrar en forma autónoma a los alcaldes. Sin embargo en América, aunque con ciertas restricciones, sí la conservaron.
El
día 1 de enero se celebraba, después de una misa solemne, la elección del Alcalde y demás cargos como Alguacil, Depositario General, Mayordomo y Procurador General. Todos estos cargos tenían una duración exacta correspondiente al año que se iniciaba.
La votación se hacía en un forma tranquila y ordenada conforme a reglamentos muy precisos que establecían, por ejemplo, que los regidores votasen por su antigüedad comenzando por el más antiguo y acabando en el menos antiguo y que cuando se estuviese votando se promulgase el voto.
Una vez realizada la elección se pasaba ésta a la Real Audiencia. Como casos curiosos podrían citarse algunos conflictos que surgieron en elecciones de alcaldes entre los cuales se destacaría el de la elección del futuro prócer Camilo Torres, oriundo de Popayán, cuya designación estuvo a punto de ser impugnada por no ser considerado “vecino de la ciudad”. Los partidarios de la candidatura de Torres contra argumentaron poniendo de presente no sólo las eximias calidades del personaje, sino el hecho de estar residiendo continuamente en Santafé desde catorce años atras.
De 1592 data la costumbre de poner en venta algunos cargos municipales. Fue éste uno de los arbitrios de que se valió el Cabildo para procurarse algunos ingresos extras que pusieran remedio parcial a su precaria situación económica. Entre los casos más notables de venta de cargos está el del capitán Lope de Céspedes, quien compró en 1592 el de Alférez Real por la voluminosa suma de 2.200 pesos oro. Resultaba tan elevada esta cuantía que el Cabildo le dio facilidades de pago consistentes en una cuota inicial de 450 pesos y el resto en dos cuotas pagaderas la primera de ellas en la navidad de 1595 y la segunda en la navidad del año siguiente. Otros cargos llegaron a venderse a precios tan bajos como de 80 y 100 pesos. Sin embargo, el sistema de venta que generalmente prevaleció fue el de adjudicación de cargos al mejor postor.

Las tareas administrativas del Cabildo podían dividirse en cuatro grandes áreas:

a) gobierno y policía urbana
b) protocolo y ceremonias
c) asuntos religiosos
d) economía.

En principio la ciudad se dividió en parroquias. A fines del siglo XVI había cuatro: La Catedral (1538), Santa Bárbara (1585), Las Nieves (1585) y San Victorino (1598). Estas parroquias dieron lugar a idéntica división en barrios para efectos administrativos.
Ya en esa época se había establecido una especie de policía primitiva que ejercía funciones de vigilancia especialmente en las noches. Pero las funciones policivas del Cabildo no se limitaban al área urbana, sino que abarcaban grandes extensiones rurales. En el siglo XVI el organismo puso especial interés en vigilar el camino de Honda que, como bien lo sabemos, era la arteria única y vital que comunicaba a Santafé con el resto del Nuevo Reino y el mundo. En esos tiempos aún se daba el caso de que bandas de indios Panches asaltaran las caravanas que transitaban por esa vía. Estos cuerpos de patrullaje rural fueron organizados de conformidad con el esquema español de la Santa Hermandad. Esta institución fue creada en España en el siglo XIV y los Reyes Católicos, a finales del siglo XV, la robustecieron de tal manera que su presencia fue respetada y temida en todos los caminos y zonas rurales de la península.
En
1559 se estableció la Santa Hermandad en esta capital con varias finalidades, entre las que se destacaban la protección de los indios contra los abusos de los españoles y la persecución y castigo de los salteadores. También se propuso esta institución acabar con las contiendas internas de los indígenas, muchas de las cuales se mantenían y prolongaban debido a que no faltaban traficantes españoles que les vendían armas blancas y de fuego. En las instrucciones que recibieron los llamados alcaldes de la Santa Hermandad se les advertía que “no consientan que unos naturales se maten a otros ni se coman como lo tienen de uso y cesen entre ellos guerras y guazabaras”.
En el área urbana las funciones policivas de vigilancia se ejercían fundamentalmente de noche por grupos armados que comandaba un alguacil. Este patrullaje se hacía particularmente necesario debido a que a partir del atardecer la ciudad quedaba sumida en la más absoluta tiniebla lo cual, lógicamente, facilitaba toda clase de inmoralidades y delitos. Desde mediados del siglo XVII empezaron a operar en la Calle Real diversos establecimientos de comercio que muy pronto se convirtieron en un cebo especialmente atractivo para los ladrones. Esta circunstancia determinó que, con el apoyo económico de los comerciantes, se creara un cuerpo especializado de serenos. El reglamento de esta institución era muy concreto respecto a las oscuras y lluviosas noches santafereñas:
“Como las noches oscuras y lluviosas son las más proporcionadas para los robos aumentará el cabo en éstas su cuidado y vigilancia colocándose de modo que sin mojarse observen todo lo que pasa a cuyo fin será lo mejor que todos lleven buenas ruanas de agua con otra blanca encima y sombrero de ala grande con su hule o encerado y si fuesen calzados con alpargatas sería lo mejor para su salud y destino ... cuando vean pasar gente sospechosa no precederán a reconocerla pero sí estarán en observación sin perderla de vista y hasta que se separe o salga para otra parte. Si se observare que alguno anda con herramientas en las puertas cerradura o candados de las casas tiendas o aplican fuego a la puerta lo aprehenderán ínmediatamente”.
Además, los centinelas de la ronda iban armados de pistolas, sables y lanzas.
Hasta mediados del siglo XVIII la ronda, los alguaciles, la justicia y la Iglesia fueron los sustentos del orden urbano. Para esta época, Santafé empezó a dejar de ser la aldea que fue; transpasó la barrera de los 15.000 habitantes y ganó en complejidad y dominio sobre su entorno rural.
Para 1774 se produjo el primer estatuto urbano que intentó abarcar y reglamentar la mayor parte de los asuntos urbanos. Se llamó “Instrucción para el gobierno de los alcaldes de Barrio de esta ciudad de Santa Fe de Bogotá" Por medio de esta instrucción se dividió la ciudad en ocho barrios y cuatro cuarteles, situando al frente de cada barrio un Alcalde de Barrio con poderes de policía, vigilancia y supervisión sobre los habitantes de su jurisdicción.
Los ocho barrios eran básicamente la subdivisión de las cuatro parroquias existentes hasta 1774:

1) La Catedral
2) El Príncipe
3) Santa Bárbara
4) San Jorge
5) Palacio
6) Nieves Oriental
7) Nieves Occidental
8) San Victorino

Es la primera vez en la cual las consideraciones del gobierno civil predominan sobre el eclesiástico. La agrupación básica deja de ser parroquia para convertirse en barrio. La mayoría mestiza y la limitación de los vínculos laborales y religiosos hacía necesarias medidas de Policía civil.
El Cabildo intentó y se preocupó muy especialmente por ejercer un control riguroso sobre la población flotante que formaban inmigrantes de diversas índole y procedencia. Decía un documento de la época, justificando la necesidad de este control que “abundan pequeñas casas y asesorías con nombre de chicherías donde se abrigan multitud de forasteros y gente vaga que sin ocupación ni ejercicio son perjudiciales al gobierno interior de la República”.

También fueron funciones de estos alcaldes de barrio identificar las calles con sus respectivos nombres y obligar a los vecinos a numerar, por primera vez en la historia de la ciudad, manzanas, calles y casas. Igualmente hicieron los primeros padrones de habitantes de los cuales resultó una ‘matrícula de vecinos’. Los habitantes de la ciudad quedaron obligados a dar aviso a los respectivos alcaldes en caso de traslado a otro barrio y de los huéspedes foráneos que admitieran.
Estos severos controles iban dirigidos a que “se descubran los que se hallaren sin destino, los vagos y mal entretenidos, los huérfanos y muchachos abandonados de sus padres o parientes; también los pobres mendigos de ambos sexos “. Había un capítulo especialmente dirigido a los indios “sin destino, sin permiso de sus superiores que se ocultan en esta ciudad fugitivos de sus pueblos con detrimento de sus familias, de su educación cristiana y aún del interés real”. En estos casos se ordenaba aplicar de inmediato la pena de prisión.

martes, 24 de julio de 2007

Isa y el país de propietarios

Cuando un grupo de reputados economistas le hace al Gobierno una serie de sugerencias sobre el manejo de la economía, uno supone que las recomendaciones no sólo son coherentes y las más indicadas, sino que son bien intencionadas. Lástima, eso sí, que quienes dirigen nuestra economía sean tan proclives a un vaivén laboral que supone un frecuente choque de intereses al ir y venir de puestos públicos hacia entidades multilaterales de crédito y poderosos grupos económicos, bien como asalariados o como conspicuos consultores.
El caso es que, con frecuencia, la conducción económica del país parece errada y los resultados, históricamente hablando, son magros si se compara con economías similares. Eso no quiere decir que pueda negarse el avance del país: Colombia está mucho mejor hoy que hace 50 años o que hace un siglo. Pero aún ahora, cuando hay un crecimiento del 8 por ciento, pululan amenazantes nubarrones: la revaluación del peso, el exagerado gasto público -incluso en nimiedades inútiles como la consulta de los partidos que costó la friolera de 36 mil millones-, la empantanada del TLC, el atraso en infraestructura, etc.
Todo esto viene a colación por la posible venta de Isa e Isagen, recomendada por una comisión de eruditos que sabrá Dios en representación de qué intereses se manifiestan. Ha existido cierto consenso en que para privatizar una empresa estatal se deberían cumplir algunas condiciones como por ejemplo: que no sea rentable, que no sea eficiente, que su actividad o negocio no sea afín a las tareas propias del Estado, etc. Es decir, si una empresa estatal es rentable, eficiente y tiene relación directa con los deberes primordiales del Estado, no se ve muy claramente por qué o para qué habría de venderse.
La mencionada comisión justifica la propuesta en la necesidad de prepagar deuda en momentos en que ésta está más barata por la apreciación del peso frente al dólar. Eso aliviaría la presión deficitaria y el nivel de deuda frente al PIB, sobre todo para cuando el valor de cambio vuelva a sus niveles ‘normales’, si puede decirse así, encareciendo la deuda. En ese sentido, no cabe duda de que es una oportunidad inmejorable pero tiene, por lo menos, tres amenazas: que el Gobierno no use ese dinero para prepagar deuda, que esa gran cantidad de dólares derrumbe más el precio de la moneda gringa en relación con el peso y que se pierdan dos activos de la importancia de Isa e Isagen.
Isagen (junto a EPM) es la única empresa que acomete nuevos proyectos hidroeléctricos, tarea que no haría el capital privado, dedicándose sólo a operar las instalaciones existentes. Claro que el Estado apenas es dueño del 25 por ciento. Por su parte, Isa no sólo es una empresa estratégica en el país y en la región, sino que se ha vuelto una mina de oro, tal vez la verdadera joya de la corona. Entrado este siglo era apenas una ilusión que se convirtiera en una multinacional. Cada que el ELN ejecutaba una escalada de atentados contra las líneas de conducción eléctrica ponía en jaque a la empresa. Hoy tiene participación en Perú, Bolivia, Brasil y no sería raro que se logre la interconexión con Centroamérica.
Vender la porción mayoritaria de esta empresa a un solo proponente es muy complicado porque, como alguien lo ha dicho, equivaldría a concesionar todas las carreteras del país a un solo adjudicatario, creando un monopolio inconveniente e indeseable. Y las líneas eléctricas no podrían partirse en varias concesiones porque eso degeneraría el espíritu de interconexión, que es una de sus mayores fortalezas.
Una alternativa que tal vez no le guste a muchos sería la de terminar de democratizarla por completo, pero eso puede arrojar unos ingresos menores al no haber una puja entre competidores de gran músculo financiero como sucede en las subastas. Cuando se vendieron acciones de Isa no había razón para oponerse porque se trataba de una venta parcial y muy sana; Isa seguía bajo control del Estado pero apartada de la politiquería, funcionando con criterio de empresa privada que debe rendirle cuentas a sus dueños.

Al margen de si es o no es un buen negocio vender estas empresas, en relación a si sus rendimientos son superiores a los intereses de la porción de la deuda que se desea cancelar, el punto clave es que haciendo honor a la filosofía del Presidente, de que Colombia sea un país de propietarios, no se deben entregar estos emporios a un solo postor. El aparente beneficio de un costo mayor en el precio de venta lo pagaremos más tarde con perjuicios para todo los colombianos.

jueves, 19 de julio de 2007

Las practicas desleales del EXITO

¿Quién no ha mercado alguna vez en el EXITO? Esta cadena de almacenes, fue por muchos años insignia de la industria paisa. Todo el mundo compraba allá y todos los que tenían una empresa, grande o pequeña, soñaban con venderles al EXITO.
Lamentablemente, las cosas ya no son así. Desde hace meses, venimos oyendo historias de pequeños y medianos proveedores que se han quebrado por culpa de las políticas de esta cadena de almacenes que ahora incluye además a Cadenalco (Ley, Pomona, Óptimo).
¿Usted no ha oído una de estas historias? Miles de colombianos se han quedado sin trabajo por culpa del Exito. Mire algunas de las prácticas de esta cadena de almacenes:
- Para las promociones (Aniversario, Días de precios especiales, etc.) son los proveedores los que ponen el descuento. Es decir, si le venden algo con 10 o 20% de descuento, eso lo tiene que asumir el proveedor.
Participar en las promociones NO ES VOLUNTARIO. Los almacenes exigen que el proveedor participe con una cuota de descuentos al año que el mismo EXITO fija. Si no participa en la promoción, no puede volver a vender en el almacén. El EXITO, no deja de ganarse ni un peso.
- Los promotores y mercaderistas los paga el proveedor. ¿Sabe cuántos empleados se ahorra el EXITO? Las empresas pequeñas pagan un empleado más y el EXITO, que se ganó el año pasado 35 mil Millones de pesos, no contrata más gente.
- El 100% de los costos de impulsos, promociones, devoluciones y averías. Lo de las averías quiere decir, que si el proveedor entrega un producto en buen estado, pero por el mal manejo que le da el almacén se deteriora (un hundido, un rayón, etc.)...eso lo asume el proveedor (y no el EXITO, que por negligente lo dañó)
- Si usted quiere unirse como proveedor, el primer pedido es gratis. Además tiene que pagar por la codificación en cada Almacén (cómo si un computador central no pudiera pasar por red el código a todos los almacenes de una vez).
- Las facturas se las pagan a 90 días y sin intereses. Mejor dicho, ellos se quedan con su plata, se ganan la renta que ella produce en 90 días y luego no le dan a usted ni un peso de esa renta. Si quiere que se la paguen antes, le hacen un "descuentico" que va del 3 al 10%.
- ¿A usted no le parece que ya hay muchas cosas que no se consiguen en el EXITO? Acuérdese a comienzos de este año, ni siquiera se conseguían productos de Nestle, Maggi y La Rosa. Si una empresa grande como esta, no aguantaba más, calcule lo que sufren las microempresas. Por esto, muchos proveedores se han tenido que retirar, la mayoría porque el Exito los quebró.
- ¿Sabía que el EXITO no le paga a los empacadores?

Piense un minuto, cuánta gente se ha quedado sin trabajo por culpa de estas prácticas desleales y sin el más mínimo sentido social. Yo me pregunto si un almacén que reporta como ganancias netas (después de pagar todos los gastos) 35 mil millones de pesos al año, no puede ser más justo con los proveedores y los empleados y ganarse no más, digamos, 30 mil millones de pesos (Que es mucha plata todavía).

A continuación puede verse un ejemplo de una empresa que no tuvo otra opción que no negociar más con el EXITO. La carta tiene como titulo "Carta abierta al doctor Gonzalo Restrepo López, presidente de Almacenes EXITO y LEY" y dice así:

Mercalimento S.A. es una pequeña empresa avícola Vallecaucana, integrada por 200 personas confiables, con una vocación inquebrantable de calidad y servicio y obsesiva por calidad en todas sus áreas. Pionera y líder del pollo fresco sin congelar con sus marcas Pollos Maracaibo y su marca Premium Pollos de Casta noble.
Desde una posición desprevenida y franca queremos contarle por que tomamos la decisión de dar por terminada la venta de nuestros productos en todos sus almacenes, asumiendo una actitud de valor y auto-respeto que preserva la dignidad de nuestra empresa y nuestra gente y la calidad y credibilidad de nuestros productos, habiéndonos negado rotundamente a incrementarle los precios al mucho menos aún, a contemplar cualquier posibilidad que deteriorara la calidad de nuestros productos como alternativa que nos permitiera satisfacer la avidez de sus pretensiones.
Quisimos anticiparnos a una comunicación telefónica de ustedes, en el sentido de que seríamos descontinuados como proveedor si no les concedíamos el descuento adicional que nos imponían para este año, sin haber tenido en cuenta la sólida sustentación de nuestros argumentos, enviada en Marzo 5, que demostraba lo que implica producir honestamente un pollo confiable, con un servicio incomparable.
MUCHAS EMPRESAS AVÍCOLAS ESTAN INYECTANDO CON AGUA SUS POLLOS AUMENTÁNDOLOS DE PESO ALEVOSAMENTE PARA ACRECENTAR LA RENTABILIDAD, ENGAÑANDO AL CONSUMIDOR AL VENDERLE AGUA A PRECIO DE POLLO Y HACIENDOLE CREER QUE SON MAS ECONOMICOS. De paso sacando de competencia a quienes no lo hacemos al poder concederles mayores descuentos a ustedes y violando la Resolución del Ministerio de Salud Nº00402 de Abril de 2.002, ocultándole al Consumidor esta practica desleal que hemos denunciado y rechazado con frecuencia en avisos de prensa, en revistas, en volantes, en el empaque de nuestros productos y con vehemencia también a sus ejecutivos de compras, quienes con su silencio la toleran como un medio para cumplir con sus metas de gestión, dicho por ellos
Tal vez se sorprenderá usted, doctor Restrepo, al saber que su Compañía percibe un margen de comercialización por el pollo procesado muy superior a otros productos de la canasta familiar que no tienen igual rotación, siendo el proveedor el que tiene que incurrir, además, con un 100% de los costos de impulso, promociones, devoluciones y averías.
La soberbia que caracteriza hoy a su Compañía ya empieza a ser de conocimiento general, hasta el punto de producir antipatía, deteriorando la buena imagen que tenían Almacenes ÉXITO y LEY hace algunos años, porque la gente se está enterando de la forma desconsiderada como ustedes tratan ahora a sus proveedores, cumpliendo con el libreto de las Políticas de Negociación Dura establecidas por sus nuevos Inversionistas Franceses, asfixiando a la Industria Nacional. De ahí se deduce porque las ventas de su cadena se han ido desplazando a otros almacenes como una manifestación de rechazo y porque no encuentran productos reconocidos que fueron descontinuados, simplemente porque no pudieron competir con otros de inferior calidad en esa guerra de descuentos propiciada por ustedes y únicamente para ustedes; muy distintas a las políticas comerciales de equidad y respeto aplicadas por otras cadenas que atendemos.
El trato profesional y amable que general y permanentemente recibimos de todos los funcionarios que laboran directamente en sus Almacenes, como un reconocimiento claro al excelente resultado de nuestra gestión como proveedores, por un trabajo hecho con vocación y compromiso que todos ellos conocieron día a día y que nos consta transmitían permanentemente a sus superiores, hace más lamentable el tratamiento desconsiderado y déspota que al final recibimos desde la distancia por quienes decidieron nuestra suerte en su Compañía, quitándole altura a nuestras relaciones comerciales, contrariando lo que hemos merecido como personas y empresarios.
Nuestras dos marcas lideres representaban más del 50% de las ventas totales del pollo procesado que efectuaban sus Almacenes del Occidente Colombiano donde se vendían; superando la venta conjunta de las otras siete marcas, incluidas las de su propia Cadena.
Prueba irrefutable y concluyente de la preferencia de los clientes de sus Almacenes por la confiabilidad de nuestros productos y que sin ninguna consideración por ellos ustedes los privan de poder adquirirlos sin tener que desplazarse a otros almacenes.
Al renunciar a este gran volumen de ventas y a la Cadena de Almacenes más grande del país, por legítima imposibilidad de poder satisfacer una vez más sus continuas y desmesuradas condiciones; teniendo que afrontar las consecuencias comerciales, sociales y económicas que esta decisión trascendental.

Que tal la perla ah?? yo por mi parte deje de darles mi dinero a estos piratas modernos, y usted?

martes, 17 de julio de 2007

Funcionarios municipales


El Alférez Real
En términos de vistosidad social y prestigio, el Alférez Real era la cúspide del Cabildo. En las ceremonias públicas, en los momentos cumbres del calendario de la ciudad, el Alférez Real era la figura pública por excelencia. Oficiaba de maestro de ceremonias y tenía primer lugar dentro del complicado protocolo de la época.
Su principal función era, pues, ceremonial, y se centraba en llevar el pendón de la ciudad en la jura de la fidelidad al Rey. Mantenía en su poder los tambores, banderas, pendones y otras insignias. Era el depositario de toda la simbología de la sumisión al supremo poder.
Estas preeminencias se mantenían dentro del Cabildo. Como el orden en que se firmaban las actas también era un detalle de protocolo importante, el Alférez Real lo confirmaba estampando la suya de primero.

En las sesiones ordinarias del regimiento tenía voz y voto al igual que los regidores. En caso de muerte de un alcalde, el Alférez Real lo reemplazaba.

Alcaldes ordinarios
Eran magistrados de primera instancia para casos civiles y criminales. Eran elegidos por los mismos regidores por un año (el 1 de enero) y, desde luego, tenían voz y voto en el Cabildo. En la votación se hacían dos nominaciones y los dos alcaldes conservaban esta diferenciación. Existía un alcalde de “primer voto” y un alcalde de “segundo voto”, según fuera su orden en la nominación. Una ordenanza sobre el Cabildo prohibía la reelección de alcalde. Según los estatutos no podía reelegirse hasta pasados tres años de su último ejercicio. Hasta 1697 cuando un alcalde faltaba situación que se volvió frecuente en el caso de esta ciudad era reemplazado en su orden por el Alférez y a falta de este por el regidor más antiguo.
La decanatura en el ejercicio de regidor influía para la elección de alcalde de primera nominación.
En Santafé los casos civiles que podían oír los alcaldes tenían un monto limitado. Para 1787 este límite era 20 pesos. En síntesis, un alcalde debía:

- Oír las demandas
- Asistir y deliberar en las reuniones semanales
- Participar en las festividades eclesiásticas y civiles en representación del Cabildo
- Hacer trabajo de escritorio (delegable)
- Estudiar los expedientes y dar conceptos.

Regidores
Eran los miembros deliberantes, los integrantes básicos del Cabildo, y su forma de elección varió con el tiempo. Eran nombrados por el Rey o por la Audiencia. Desde fines del siglo XVI el oficio de regidor era vendible; también existía la posibilidad de ser nombrado a perpetuidad, lo cual creaba a todas luces una situación poco conveniente para la administración municipal. Para la categoría de “regidor perpetuo” era indispensable el reconocimiento de nobleza. Fuera de las reuniones de oficio (lunes y miércoles) y la discusión y acuerdo (toma de decisiones), a los regidores se les asignaban cargos específicos. Eran nombrados procuradores, asesores, fieles ejecutores o cualquier otro cargo con función determinada. En general se los diputaba a tareas específicas. Una visita en terreno, la inspección ocular de una obra, la supervisión de la carnicería, etc. Estas responsabilidades ad hoc eran ocasionales y rotativas. En lenguaje de la época, para la realización de la tarea se asignaba un “regidor diputado”.
Se consideraba que la membrecía del Cabildo era en primera instancia un honor. El cargo de simple regidor se ejercía “ex officio”. No se conoce mención de sueldo fijo para los regidores. Posiblemente cobraban comisión (derechos) en las diputaciones que se les hacían. En España, para 1500 un regidor ganaba 12.000 maravedís, que pueden traducirse en 26.6 pesos de oro fino del siglo XVI, lo cual era una paga simbólica.

Fiel Ejecutor
Uno de los cargos más importantes era el de ‘Fiel Ejecutor’. inspeccionaba las pesas y medidas y mantenía la supervisión general sobre la actividad comercial de la ciudad. En Santafé el Fiel Ejecutor tenía a su cuidado el mantenimiento y la promoción de obras públicas (o mejoras materiales) y atendía los cargos por especulación, acaparamiento o adulteración de medidas. Posteriormente la fiel ejecutoria (existió también un tribunal al respecto) tendría bajo su cargo la inspección de los productos artesanales de los trabajos realizados en gremios.

Almotacen
Existieron a partir del siglo XVII el oficio y las funciones de “Almotacén”. El Cabildo nombraba un encargado de conservar los sellos y marcas de la ciudad. Las obligaciones de su cargo incluían el hacer copias fieles de estos sellos y marcas que se vendían al público. Estas eran las medidas y varas que servían de parámetro para las transacciones de géneros comestibles. El oficio de Almotacén se asignaba el primero de enero junto con los otros cargos especializados del Cabildo.

Alguacil
Era el ejecutor de la justicia o de los acuerdos del Cabildo, en este aspecto. Hacía cumplir los castigos asignados y colateralmente cuidaba y mantenía las diversas cárceles existentes. Además desempeñaba funciones de policía. La ley y el orden ciudadano estaban a su cargo.

Síndico Procurador
Era el abogado de la ciudad, a la cual representaba en todos sus litigios, elevaba peticiones a la Audiencia y autoridades más altas; en general, era el portavoz del Cabildo en todos sus negocios legales.

Escribano
El Notario o Escribano llevaba minutas de todas las reuniones, tomaba los juramentos de rigor, certificaba actuaciones o negocios y copiaba reales cédulas o documentos de diverso origen. Al final de la Colonia el cargo era comprado y el escribano oficial mantenía su puesto de por vida o durante largos períodos.

Mayordomo de propios
Era el custodio de las propiedades del Cabildo (“los propios”). Mantenía un detallado registro de los ingresos (data) y gastos (cargo). Respondía por la contabilidad y por la adecuación de los gastos.

Vinculados al Cabildo existían una serie de cargos menores relacionados con tareas esporádicas o permanentes. El “Portero”, el “Pregonero”, el “Verdugo”, etc.

viernes, 13 de julio de 2007

Estructura y funcionamiento del Cabildo


Los Adelantados o Gobernadores estaban facultados para nombrar regidores en toda fundación de ciudades. El procedimiento que se adoptó para nombrar los regidores en Santafé no es muy claro. Los primeros fueron nombrados directamente por el Mariscal y sus sucesores en la Gobernación. Algunos de ellos merecieron, además de mercedes de tierra, la categoría de Regidores Perpetuos, nombrados directamente por el Rey.
Los principales vecinos y conquistadores de la Sabana ocuparon esta posición bastante prestigiosa. Entre los principales regidores perpetuos se cuentan Antón de Olalla, encomendero de Bogotá, Díaz Cardozo, de Suba; Muñoz de Collantes, de Chía; Vásquez de Molina, de Chocontá; Pedro Bolívar, de Cucunubá, y Pedro Colmenares, de Bosa y Soacha. El Rey siempre nombró regidores vitalicios dándole a la posición un toque más honorífico que otra cosa.
Después esta atribución fue potestativa de la Real Audiencia o del Virrey. Tenemos un documento que testimonia el hecho en 1556. "Ante la escasez de regidores a causa de haber muerto e ido ausentando algunos de los regidores perpetuos nombrados por su Magestad la Audiencia, en consecuencia, decide nombrar regidores. Escoge al capitán Juan Ruiz de Orejuela e Antonio Bermúdez e Francisco de Figueredo, vecinos y conquistadores deste Reino”.
De todas maneras, el título de regidor tenía que ser emanado de una autoridad superior, ya fuera el Rey, la Audiencia o el Virrey. Desde luego, el mismo cabildo podía sugerir nombres. Sin embargo, la decisión estaba atada al consenso de la autoridad superior.
Con la cédula de nombramiento, el nuevo regidor se presentaba en sesión del cabildo, el cual lo recibía con solemnidad y le hacía el juramento de rigor. El enunciado del juramento, que muchas veces dejaba ver las obligaciones, no tenía mayor detalle, tan sólo la fórmula tantas veces repetida de “jura usar bien y fielmente de dichos oficios según se expresa en dichos títulos”.

El número de regidores se establecía según la categoría del asentamiento: ciudad, villa o lugar. Santafé obtuvo la calidad de ciudad, y por lo tanto el derecho a usar escudo o sello (símbolo de señorío sobre su alfoz, entorno) y en tal condición su número de regidores era quince. Sin embargo, en 1540, cuando Santafé todavía no tenía suficiente estatura política, el Rey definió que “no pueda haber ni hay en esa dicha ciudad más que ocho regidores “.
Según datos dispersos, hubo una tendencia secular a la disminución del tamaño del Cabildo. Tal vez, la restricción en su crecimiento por parte de las instancias superiores, fue una táctica hacia el control político del organismo. Las condiciones generales de funcionamiento no cambiaron mucho a lo largo de su historia. El Cabildo de Santafé se reunía los lunes y los miércoles.
Para comienzos del siglo XVII la casa del Cabildo estaba ubicada en la esquina Suroccidental de la Plaza Mayor. Inicialmente, como la Audiencia y las principales casas de habitación, estuvo situada en la Plaza de las Yerbas. Para esa época se trataba de una casa alta de dos pisos, tenía un patio central y en una segunda planta, con vista a la plaza, estaba la Sala Capitular donde sesionaba el cabildo.

Adjunta al Cabildo estaban la cárcel chiquita y las oficinas de los dos alcaldes. La casa no tenía mayor calidad constructiva, ni mayor ornato. En el zaguán había una cadena de hierro, que controlaba la entrada.

El interior de la Sala Capitular seguía la disposición del Salón de Acuerdos de la Audiencia. En la entrada del salón había un cancel o biombo que señalaba un espacio reservado. Para 1714 la sala estaba ordenada alrededor de una mesa grande cubierta por una colcha de damasco, en cuyo rededor permanecían 24 sillas. Una de ellas, la más grande, era un sitial o asiento de ceremonia forrado en damasco verde y carmesí (¿Los colores del Cabildo?) sobre el cual reposaban dos togas garnachas con sus dorsales (paño que cae sobre la espalda) que eran utilizadas por los alcaldes en las sesiones.

Sobre la mesa permanecían tres campanas, dos candelabros grandes de plata y uno bajo, con sus respectivas tijeras (también de plata). Suplementaba la iluminación un candelabro de madera , mucho más portátil.

En la pared posterior un lienzo del “Rey Nuestro Señor” presidía las reuniones y en la lateral colgaban un cuadro o imagen de madera y un Cristo crucificado.

Había también dos cajas grandes de madera que se utilizaban para el archivo y para guardar el dinero. La caja del archivo servía de cómoda y en ella se guardaba el hachero o antorcha especial en el cual estaba grabado el estandarte real. Se utilizaba para las rondas nocturnas o en celebraciones especiales. También está registrado que en la caja del archivo se guardaba el estandarte o pendón real.

En la iglesia mayor reposaba, propiedad del Cabildo, un escaño y dos atriles grandes para uso de la corporación en misas y fiestas religiosas. Otros 8 escaños, para el mismo fin, estaban repartidos en todas las iglesias de Santafé.

Sus integrantes tenían que ceñirse a una especie de reglamento interno. Las actas de las sesiones las dirigía el escribano real público y de cabildo o uno de sus tenientes. Mientras el alcalde de primer voto con su toga negra y el escribano tomaban asientos especiales, que eran dignos de sus funciones en el concejo, les seguían, según su actividad, en la mesa, por estricto orden a partir de la derecha, los regidores según su antigüedad. Los regidores propietarios y, después de ellos, los regidores interinos y, los regidores honorarios. El Alférez Real, y después de él, el Alguacil Mayor, ocupaban un asiento preponderante, inmediatamente después del Alcalde en el orden de asientos del Cabildo. Esta jerarquía en su posición dentro de la Sala Capitular, era asunto importante, denotador de preeminencia, la palabra clave de la jerarquía en la sociedad colonial.

Ningún regidor podía entrar armado al salón de sesiones. “So pena de que el que entrare con espada, la tenga perdida para el Arca del concejo”. Entrar armado se volvió un importante privilegio para los regidores que ostentaran grado de oficial en una orden de caballería.

Una ordenanza sobre el Cabildo prohibía la reelección de Alcalde. Según lo estatuido, no podía volverse a nombrar hasta haber pasado tres años. Sin embargo, en Santafé, ante la escasez de regidores y dentro de la laxitud normal con que funcionaba esta institucione, se reeligió muchas veces a este funcionario.

Para asegurar la asistencia y el cumplimiento de las reuniones, se ordenaba a los miembros de Cabildo que permanecieran el máximo posible en la ciudad, tratando de alejarlos de largas temporadas en sus haciendas, cual era una práctica corriente. Por otra manda se prevenía a los ausentistas a que “se pague cuatro reales el día que faltare, y si mayor fuere la contumación de no venir, que la justicia le agrave la pena”.
Para algunas funciones de mayor permanencia, existían, cargos específicos, pagados y con las obligaciones y responsabilidades de ley (fiel ejecutor, mayordomo etc.). Para otras tareas, que pueden llamarse ocasiones, o que no requerían más que labores de vigilancia o supervisión, el Cabildo operaba con representantes o diputados. Las ordenanzas disponían que este tipo de tareas (visita a la carnicería, revisión del abastecimiento de aguas, supervisión de una obra ) se hicieran de manera rotativa. Se hacía, tal como está dispuesto “por rueda e cada mes”.

El primer día de cada mes el encargado hacía un informe con el fin de empalmar con el nuevo diputado. Entregaba, además, las penas, multas y posturas que hubiese realizado, para meterse bajo mirada atenta a la caja del dinero.

martes, 10 de julio de 2007

El despeje no es la llave

LA COLUMNA DE OPINET.
Mientras Hamas libera al periodista británico Alan Johnston, después de 114 días de cautiverio, para mejorar su imagen internacional, las Farc asesinan a once diputados sometidos durante casi dos mil días. El día del asesinato se reunieron con un delegado europeo; días antes, vieron retornar a la libertad a su canciller, 'Granda'; días después, celebraron su aniversario.
Nada dicen del paradero de los cadáveres y hasta lo han convertido en instrumento para disminuir 'la confrontación militar' en una zona que se abstienen de mencionar, como para que se les despeje todo el suroccidente del país, y, no tan casualmente, envían nuevas pruebas de supervivencia, en las que soldados y policías parecen muñecos de ventrílocuo: un soldado nos quiere convencer -sin lograrlo- de que el niño Emmanuel la está pasando mejor que en Disney: los guerrilleros juegan con él y lo montan a caballito cuando está muy cansado de trashumar de allá para acá. ¡Qué ternura de guerrilleros!
Que los familiares de los secuestrados padezcan síndrome de Estocolmo, vaya y venga. Nada más normal que el que esa venerable y hermosa dama que es doña Clara de Rojas tenga algo de sosiego en la creencia de que al niño no lo están martirizando y que para él es como un juego, como en el filme La vida es bella, de Benigni. También es comprensible que la joven Carolina Charry, hija de un diputado asesinado, impute al Presidente por indolencia y lo considere cómplice del crimen. Pero, si nadie cree en las buenas intenciones de Hamas, ¿cómo creerles a las Farc y por qué hay quienes insisten en un despeje incierto y en las bondades de un acuerdo que las Farc rehúsan?
Eso tiene relación con la famosa carta de los llamados 'intelectuales', en la que se abstuvieron de condenar los crímenes de la subversión, y con la solicitud de Gustavo Petro para que el Polo se deslinde de forma clara y contundente de las Farc. Replicó Carlos Gaviria que ellos emitieron un mensaje de rotundo rechazo al crimen de los diputados, pero en este no se condena a la guerrilla y ni siquiera la mencionan, como si los diputados hubieran sido secuestrados y asesinados por obra y gracia del Espíritu Santo. Petro también demandó participar en la marcha del jueves, pero el Polo se apartó; lo que hicieron fue pedir despeje y acuerdo sin recriminar a las Farc y sin exigirles renunciar al secuestro.
El caso es que resulta incomprensible que se sigan pidiendo concesiones como el despeje cuando la prueba reina que demuestra su inconveniencia para el país -y para los secuestrados- es que la misma guerrilla lo exige con fervor. Esa es una verdad de Perogrullo. Hay que ser muy ingenuo para creer que el simple despeje de Florida y Pradera es la llave de la libertad de los secuestrados. Recuérdese que, a finales del 2005, el Gobierno aceptó un área de confianza de 180 kilómetros cuadrados, propuesta por países amigos, en el corregimiento El Retiro, de Pradera, que la guerrilla rechazó. Las Farc aducen riesgos de seguridad para tres delegados segundones, pero en poder del Establecimiento han estado 'Granda', 'Trinidad' 'Arteta', 'Sonia', 'Hugo', varios del Eln, del Epl, etc., sin que se les haya partido ni una uña.
Ese despeje moriría sin acuerdo porque tras él vendrían otras exigencias, cada una más inadmisible que la anterior, y condiciones caprichosas que habría que seguir al pie de la letra una vez dado el primer paso. ¿Despejar a Vichada o Guaviare, dos o tres meses, para poder sacar a los secuestrados? ¿Despejar Cauca y Nariño para la entrega de los cadáveres? Con las Farc, 45 días se convierten en 450.
No hay peor ciego que el que no quiere ver: las Farc no están en el plan de entregar a nadie, sino de quitarse el Ejército de encima. Ellos cerraron la única ventana que estaba abierta y si no hacen un acto de paz -como, por ejemplo, entregar a Emmanuel- no tiene sentido abrir una puerta que da de cara al abismo.

sábado, 7 de julio de 2007

La casa de la audiencia


La Real Audiencia inició sus actividades tomando en alquiler la casa del capitán Juan de Céspedes en el extremo Nororiental de la Plaza de las Yerbas. De allí se trasladó a una casa que estaba situada donde después se construiría el Convento de Santo Domingo. Posteriormente pasó a un inmueble ubicado en la esquina Suroriental de la Plaza Mayor. La decoración interior de la casa, en extremo sobria, reflejaba una eminente escasez de recursos para el efecto. La estructura también ostentó la pobreza en la edificación civil que fue corriente en Santafé.
La sala de la Audiencia estaba presidida por el retrato del emperador Carlos V. El piso estaba recubierto con encerados y, en algunas partes, recubierto por alfombras.
Había dos mesas. Una “de relación”, que servía a las funciones de secretaría. En las sesiones del acuerdo la mesa era utilizada por el escribano con el fin de elaborar el acta. Sobre ella había un tintero de plomo, una salvadera y una cruz de madera para los juramentos.

La otra mesa, de mucho mayor tamaño, estaba colocada sobre una tarima elevada (estrado) de madera; era la “mesa del acuerdo”. Encima reposaba la campanilla de plata para coordinar las reuniones. A su alrededor había tres sillas de asiento de cuero con apoyo para los codos destinadas a los oidores. Debajo de las sillas de los oidores se colocaban cuatro alfombras para que estos colocaran los pies y aislarlos así del frío del piso. (Esta costumbre en la fría Santafé debió estar generalizada).

Detrás de la mesa del acuerdo, para realzar el conjunto, había una dosel o especie de tapiz de terciopelo carmesí.

Posiblemente en uno de los lados rectangulares de la mesa había una banca larga o escaño donde se sentaban los abogados o los implicados en los juicios. A más de la banca, había dos banquillos para ubicar los testigos en sus declaraciones.
Lógicamente la Audiencia contaba con todos los elementos para la celebración de la misa tales como vinajeras, cáliz, misal, cera, crucifijo y candelabro de plata. Se oficiaba la misa principalmente para pedir luces y entendimiento en las decisiones más trascendentales.
En 1563 se construyó dentro de la casa un recinto para depositar las armas y se mandó construir una urna triclave que se llamó “Caja Real” para depositar en ella los caudales.

El Cabildo americano es el resultado de la evolución y los antecedentes institucionales del cabildo castellano, tal como se señalo anteriormente. Pero también es el resultado de un equilibrio de poder en cada localidad donde actuaba. La evolución del Cabildo americano tiene sus determinantes propios.

La corporación se llamaba a sí misma
“El muy ilustre cabildo, Justicia y Regimiento de la muy noble y muy leal ciudad de Santafé”. El nombre mismo, altisonante y largo como eran todos los apelativos españoles, sintetiza el lugar y su pasado institucional. Es decir, el Cabildo es concejo, justicia y regimiento. O sea, asamblea (concejo) representativa, de lo cual queda muy poco.
Una reminiscencia de esta cualidad, bastante atrofiada, es el llamado cabildo abierto. Es justicia ordinaria (no mayor) en cuanto todavía tiene disminuidas atribuciones judiciales. Por último, y tal vez su parte más importante, es gobierno, es decir, regimiento sobre la ciudad y el distrito.
Estas funciones ejecutivas fueron las únicas que aumentaron en su largo camino, ampliadas pero subordinadas. Cada vez más se convertiría en nuestro medio en una entidad administradora de la ciudad.

jueves, 5 de julio de 2007

NO MAS SECUESTROS, NO MAS VIOLENCIA, NO MAS GUERRA

Hoy al mediodía se celebraron multitudinarias marchas y manifestaciones en todo el país, en contra del secuestro y la violencia a la que nos tienen sometidos desde hace mas de 40 años los asquerosos asesinos de las FARC (Fuerzas Atentas a Recoger Coca)
Desgarrador y emotivo es por decir lo menos, el sentimiento que albergue al hacer parte de una de dichas manifestaciones, terrible la frustración que siente el pueblo en las calles, gloriosa la fe y el sentir de las gentes al tener la certeza que el día de mañana nos puede deparar algo mejor.
No es posible que a la fecha, estos trogloditas de la FARC no se hayan dignado entregar, o dar el paradero de los cuerpos de los 11 diputados ejecutados vilmente desde el 18 de Junio.
Es inadmisible que los familiares de estas personas además de sufrir el calvario de no saber nada sobre sus seres queridos durante mas de 5 años, no tengan ni siquiera el elemental derecho de poder darles cristiana sepultura.
Es absurdo que Emmanuel (el hijo de Clara Rojas) siga privado de su libertad y del disfrute de su infancia; yo pregunto, que favor le hacen a esa pobre criatura teniéndolo en el monte y la manigua?
Como es posible que existan seres humanos retenidos por la fuerza hace mas de 10 años?.. Como es posible que nosotros como Colombianos sigamos tolerando esta afrenta contra nuestra dignidad como seres humanos?
Desde esta humilde tribuna hoy lanzo un grito de rabia y frustración.
NO MAS SECUESTROS, NO MAS VIOLENCIA, NO MAS MUERTE ATROZ Y DESMEDIDA, EXIGIMOS LA INMEDIATA LIBERACION DE TODOS LOS SECUESTRADOS SIN NINGUNA CONTRAPRESTACION, USTEDES BARBAROS ASESINOS NO TIENEN CABIDA EN NUESTRA SOCIEDAD.
Debemos unirnos todos los Colombianos de bien para exigirle a estos carniceros asquerosos que cesen los secuestros, que acaben de una vez por todas con esta guerra absurda que nos tiene postrados en un inmenso y desgarrador dolor.


Elogio de la lectura - El libro como instrumento de paz -

El escritor portugués José Saramago, premio Nobel de Literatura de 1998, y la autora colombiana Laura Restrepo, ganadora del premio Alfaguara de Novela 2004, estarán en Bogotá el próximo lunes 9 de julio para sostener un encuentro literario en el marco de la celebración de Bogotá Capital Mundial del Libro.
Los consagrados escritores serán los invitados al tercer encuentro literario de Elogio de la Lectura, que se realizará ese día en el Teatro Municipal Jorge Eliécer Gaitán, a las 7:30 p.m.
"El libro como instrumento de paz" será el tema del encuentro, organizado por la Alcaldía Mayor y el Grupo Santillana, en coproducción con la compañía Serendipity.
Todas las boletas se encuentran agotadas desde el día de ayer
, habrá transmisión en vivo y en directo por Canal Capital; además la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte de Bogotá instalará pantallas en los siguientes escenarios:

-Cinemateca Distrital. Carrera 7 # 22-79.
-Planetario de Bogotá. Carrera 6 # 26-07.
-Biblioteca Virgilio Barco. Cra. 48 # 61-50.
-Biblioteca El Tintal. Avenida Ciudad de Cali # 6C – 09.
-Biblioteca El Tunal. Calle 48 B sur # 21 – 13.

Los lectores que deseen formular preguntas a los escritores podrán ingresar a la página web www.bogotacapitalmundialdellibro.com y participar en el blog que se ha dispuesto para tal fin. Algunas de las preguntas serán respondidas por los autores en la noche del encuentro.

Saramago regresa a Bogotá después de tres años para hablar también sobre Las pequeñas memorias, su más reciente producción literaria.
La obra, un placentero y nostálgico recorrido por los recuerdos de su infancia, fue escrita, según el propio autor, “para intentar comprender el hombre que es” a partir del niño que fue. En ella, Saramago recuerda con nostalgia la imagen de su abuela Josefa mirando las estrellas, como pensando: “El mundo es tan bonito y yo tengo tanta pena de morir”. O la imagen de su abuelo Jerónimo que, al presentir que la muerte venía a buscarlo, se despidió de todos los árboles de su huerto, llorando porque sabía que no los volvería a ver.

Elogio de la Lectura es un programa de Bogotá Capital Mundial del Libro, que reunirá a escritores nacionales e internacionales en 24 mesas literarias que se realizarán de junio de 2007 a abril de 2008 en diferentes escenarios de la ciudad.
El próximo Elogio de la Lectura tendrá como tema “la literatura musicalmente hablando” y se llevará a cabo el miércoles 25 de julio en el auditorio de la Biblioteca Virgilio Barco a las 6.30 p.m. Tendrá como invitados al escritor Juan Carlos Garay (La nostalgia del melómano, Alfaguara) y a los periodistas Eduardo Arias (revista Semana) y Jaime Andrés Monsalve y, como moderador, al también periodista Gustavo Gómez (Radio Caracol).

miércoles, 4 de julio de 2007

Cárcel y penas


Uno de los requisitos indispensables para que una ciudad pudiera considerarse como oficialmente fundada era la instalación en la Plaza Mayor del correspondiente rollo, que consistía en una columna cilíndrica de piedra rematada por una cruz.
El rollo era el gran símbolo de la suprema justicia real y era utilizado para que en él se ejecutaran los castigos de los malhechores e inclusive se expusieran en él sus cabezas cuando eran decapitados.

La primera cárcel de Santafé funcionó en los bajos de la casa de la Audiencia, llamada la cárcel de cámara. Las condiciones de los presos eran atroces. La justicia, hasta fines del siglo XVIII, se fundamentó en la intimidación y la disuasión en el comportamiento que podía producir el severo castigo.

Los presos permanecían encadenados con grilletes en el cuello y los pies. Había una bigornia (yunque de dos puntas) para sujetar allí las cadenas. Se utilizaban con frecuencia y a manera de castigo cepos de madera con refuerzos internos de hierro.
También se utilizaba el llamado
“pie de amigo”, artefacto de hierro que se colocaba al cautivo debajo de la barbilla para mantener la cabeza en posición erecta cuando era sacado a las calles “avergüenza pública”. De esta forma se lograba que los transeúntes identificaran plenamente los rostros de los maleantes. (Tal y como se planea hacer en la actualidad con los violadores en el "Muro de la infamia")
La cárcel no suministraba alimentos a los presos; de esta provisión se encargaban los familiares o los monjes caritativos. Por otra parte, la cárcel carecía en absoluto de letrinas o cualquier otro elemental servicio sanitario. En cambio sí había una gran preocupación por el alimento espiritual de los reclusos y para tal efecto se estableció una capellanía encargada de misas, sacramentos y demás ritos litúrgicos.
También había un verdugo de planta encargado de aplicar los diversos castigos a los reos, incluida la pena capital.