lunes, 27 de julio de 2009

Al diablo con Chavez

LA COLUMNA DE OPINET
Mientras estuvo en Ecuador, la base de Manta –que sí era completamente gringa– no representó ningún riesgo o amenaza para la estabilidad de algún país de la región. A lo sumo, el bombardeo del número dos de las Farc le sirvió de pretexto a Rafael Correa para acusar a los gringos de una supuesta participación en esos hechos, usando aviones basados en Manta. Esto, luego de que Fidel Castro opinara que las bombas inteligentes que se emplearon, eran de uso privativo de los norteamericanos
Por supuesto que eso no deja de ser mera especulación. Los aviones Tucano y Súper Tucano, de fabricación brasileña, han demostrado plena efectividad y precisión en otras operaciones, como la que dio cuenta del ‘Negro Acacio’ en las selvas del Vichada –en septiembre de 2007–, y a Ecuador le consta que en Manta sólo había aviones de inteligencia y rastreo electrónico tipo AWAC, no bombarderos, como tampoco los habrá en Colombia
Hace bien el canciller Bermúdez al recordarle a Hugo Chávez que el gobierno colombiano no interfirió en sus ejercicios navales con la flota rusa en noviembre último, los cuales no fueron una reunión de niños exploradores. Para esta exhibición de bandera por el Caribe, los rusos enviaron su más preciada joya, el acorazado nuclear ‘Pedro el Grande’, provisto de misiles supersónicos que pueden llevar carga convencional o nuclear, así como también el buque ‘Almirante Chabanenko’, especializado en la caza de submarinos

Esta demostración de fuerza estuvo precedida, en junio, por un ejercicio de lanzamiento de misiles en la base de La Orchila –uno desde un Sukhoi y otro desde una fragata–, y en septiembre, por la presencia en Venezuela de dos bombarderos estratégicos TU-160, con capacidad para portar doce cohetes de crucero con ojivas nucleares o convencionales y 40 toneladas de bombas. En ese entonces, Chávez declaró que la visita de los dos bombarderos rusos era un “gesto de fraternidad y apoyo” que debe darle “más seguridad” a Venezuela.

Pero eso no es todo, Chávez suscribió un acuerdo para que las aeronaves de guerra rusas reposten combustible en territorio de su país, y ofreció las bases de Cuba y Venezuela para estacionar bombarderos estratégicos rusos con el fin de que operen permanentemente en la región

Tiempo atrás, el gobierno colombiano fue respetuoso cuando Chávez decidió emprender una carrera armamentista que rompió el equilibrio regional y derivó en constantes intimidaciones a Colombia, con la amenaza reiterada de enviarnos sus mortíferos aviones Sukhoi si no hacemos lo que él diga. En cambio, Chávez se opuso a que España nos vendiera 40 tanques AMX-30 de segunda mano, de los que Venezuela tiene más de 100 cumpliendo una misión estratégica en el sector fronterizo de Paraguachón.

A lo dicho por el canciller colombiano, Chávez replica que Rusia no es un enemigo para Colombia pero que Estados Unidos sí lo es para Venezuela. Hay tres razones básicas que demuestran que el sátrapa vecino está equivocado: 1) A diferencia de Bush, Obama no alentará invasiones, provocaciones ni ataques preventivos, aunque eso no significa que no le dé su merecido al que se lo busque; 2) EE.UU. y Venezuela tienen excelentes relaciones comerciales que trascienden las fanfarronadas de Chávez, puesto que “el imperio” es el destino natural de casi todo su petróleo; y 3) si los gringos quisieran invadir a Venezuela no necesitarían lanzar ataques desde Colombia, pues les bastaría con desplegar una pequeña parte de su poderío naval.

Por todo lo anterior, la verdad es que el riesgo, por estos lados, no son Rusia ni EE.UU., cuyos presidentes se estrecharon las manos hace poco, ni los pueblos de Venezuela o Ecuador. La amenaza real se llama Hugo Chávez Frías. Parafraseando al dictador venezolano, habría que señalar que la presencia de gringos en nuestras bases –que más que soldados son técnicos y analistas– es un gesto de fraternidad y apoyo que debe darnos más seguridad a los colombianos. Para Chávez el asunto es una complicación que dejará al descubierto sus vínculos con el narcotráfico y las Farc, y un duro escollo en su obsesión de apoderarse de Colombia, donde cunde la aversión por ese desvarío de la tal ‘Patria Grande’, embeleco que huele a pútrido comunismo y despótica tiranía

sábado, 11 de julio de 2009

El Protomedicato en Las Indias


En cuanto empezaron a establecerse autoridades regulares en los territorios de las Indias, la Corona española se preocupó por ir estableciendo en los nuevos reinos tribunales protomédicos que cumplieran funciones similares a las de los españoles.
Decía una pragmática de Felipe II en 1579:
“Deseamos que nuestros vasallos gocen de larga vida y se conserven en perfecta salud. Tenemos a nuestro cuidado proveerlos de médicos y maestros que los enseñen y curen en sus enfermedades, y a este fin se han fundado cátedras de medicina y filosofía en las universidades más principales de las Indias”.
Cuando se estableció el Protomedicato en Santafé hacia 1589, este tribunal vino a llenar un vacío importante por cuanto hasta entonces la atención a la salud de los habitantes de este reino se regía por el más primitivo empirismo.
En forma perentoria se legisló en el sentido de que sólo podrían ejercer su oficio los médicos, cirujanos, barberos y boticarios que hubiesen sido aprobados por el tribunal protomédico.
El Protomedicato, como toda función pública en la Colonia, contaba con su oficina. El protomédico era asistido por un escribano y un promotor fiscal. Esta fue la planta básica en la mayor parte de su historia.
Al final del período colonial (1806), el Real Protomedicato, que residía en Cartagena de Indias, contaba con un protomédico, dos examinadores, un examinador de farmacia y visitador de medicina y boticas, un asesor, un fiscal y un escribano.
El escribano era nombrado por el protomédico y debía ser persona “hábil, suficiente y en quien concurrían las partes y calidades que requerían ”.
En algunos casos era el mismo escribano público y de cabildo. En 1589 fue Juan de Castañeda y en 1566 García de Toraya.
Antes de posesionarse, debía hacer el juramento acostumbrado ante el protomédico, teniendo el cuidado de ser “diligente y no cargoso en los negocios”.
El fiscal era también nombrado por el Protomedicato y “debía averiguar en la ciudad y demás partes de este distrito” por personas que incurrieran en delitos contra la salud. Promovía querellas y denuncias ante el tribunal.
Por ejemplo, Diego Serrano inició en 1622 “denunciación y causa contra” Pedro Fernández de Valenzuela, porque supo que curaba de medicina sin ser graduado.
Generalmente, una vez se iniciaba la causa el protomédico expedía auto para que dentro de un término presentara los títulos y licencias y en el entretanto quedaba en suspenso para poder ejercer.
El mismo promotor fiscal inició otra causa contra las “muchas personas así hombres como mujeres que contra las leyes reales curan de todas las enfermedades”
Su celo llegó a solicitar que se visitaran los curanderos y las curanderas de las diversas villas y ciudades. Este era un caso en el cual la iniciativa personal de un funcionario iba en contra del modus vivendi que tuvieron que aceptar las autoridades con los curanderos.
En algunos casos el protomédico comisionaba temporalmente a otras personas, quienes hacían las veces de tenientes de protomédico. Esta circunstancia se presentaba cuando se realizaban visitas por fuera de la ciudad, con la facultad para iniciar causas y tornar con los títulos dudosos para que el mismo protomédico dictaminara.
Los primeros protomédicos de Santafé datan de los años iniciales de la Colonia. Entre 1589 y 1773, la ciudad tuvo tan sólo once protomédicos, la mayoría de los cuales actuaron en Santafé.
La mayor parte mostró certificados de estudios en universidades francesas y españolas. El cargo exigía títulos universitarios, por lo que la mayor parte del tiempo el cargo estuvo vacante.
En general, ante las precarias condiciones, las exigencias tuvieron que adaptarse a las circunstancias locales, lo cual disminuía el nivel de exigencias cuando había candidatos.
Los nombramientos para optar el cargo de protomédico de la ciudad y corte de Santafé eran concedidos principalmente a personas con las suficientes letras, virtud y ciencia en la facultad médica.
Eran graduados que mínimamente habían optado el grado de bachilleres ( era indispensable para ingresar a la facultad el haber cursado filosofía), y con varios años de práctica. Sin embargo, los protomédicos fueron casi siempre (con excepción de fines del XVIII) los únicos médicos graduados existentes en Santafé.
En algunas épocas no hubo en Santafé personas que reunieran los requisitos. En estas épocas extremas se apelaba a personas con “letras” en otros saberes. Se tenían en cuenta sus estudios autodidactas en tratados de medicina y su experiencia en el arte de curar y en el conocimiento de las enfermedades locales.
Así ocurrió con los nombramientos del licenciado Antonio de Cepeda Santacruz en 1646 y el maestro Vicente Román Cancino en 1758, quien había cursado filosofía y optado grados en la Universidad de Santo Tomás.

lunes, 6 de julio de 2009

El Protomedicato

Finalizando el siglo XV, los Reyes Católicos establecieron en España el Protomedicato, alto tribunal médico cuya atribución fundamental era la vigilancia sobre el ejercicio de la medicina, y su desvío por caminos poco ortodoxos.
En consecuencia, uno de los objetivos fundamentales del tribunal protomédico era la erradicación de toda clase de curanderos, ensalmos, conjuros y brujerías que, naturalmente, iban en grave detrimento de la salud de la población.
El tribunal se componía de protomédicos y los llamados alcaldes examinadores que tenían facultad para examinar y aprobar o rechazar licencias para “físicos, cirujanos, ensalmadores, boticarios, especieros y herbolarios”.
Igualmente se les confirió autoridad para intervenir y fallar en pleitos civiles y penales en los que estuvieran implicadas todas las personas que desempeñaran actividades relacionadas con la medicina.
A partir de 1523 estos oficios relacionados con la salud fueron restringidos y el tribunal protomédico se limitó a examinar y autorizar o rechazar a físicos, cirujanos, boticarios y barberos. También empezó el tribunal entonces a ejercer vigilancia sobre universidades como Salamanca y Valladolid que, según se sabía, estaban expidiendo licencias con demasiada largueza.

sábado, 4 de julio de 2009

Regreso de nuevo

Hola a todos los lectores de este espacio, como se podran haber dado cuenta, hace bastante tiempo deje de escribir y actualizarlo, diferentes situaciones de indole particular y personal me llevaron a lo anterior, pero hoy con un animo renovado, me dispongo regresar a la hermosa tarea de escribir sobre mi querida y maltratada ciudad natal.

Quisiera dar las gracias a todos aquellos que con sus mensajes de aliento me apoyaron en el pasado tortuoso que gracias a Dios he superado.
Sin mas preambulos y sin tanto bombo y platillo me propongo continuar, y tal como lo dijo un personaje de cuyo nombre no quiero acordarme; aqui estoy, y aqui me quedo.