La Corte Nacional de
Justicia de Ecuador, en sentencia que resolvió la demanda interpuesta por el
presidente Rafael Correa, confirmó la condena al
pago de cuarenta millones de dólares contra el periódico El Universo, de
Guayaquil, sus directivos Carlos, César y Nicolás Pérez y el periodista Emilio
Palacio, y la condena a tres años de prisión contra los citados señores por las
opiniones contenidas en la columna publicada en el periódico El Universo el 6
de febrero de 2011.
Los periódicos
afiliados a la Asociación Colombiana de Editores de Diarios y Medios
Informativos -Andiarios- publican
la columna de opinión 'NO a las mentiras', en Bitacoras de Bogota nos unimos a esta protesta.
'NO a las mentiras'
Por Emilio Palacio
"Esta semana, por
segunda ocasión, la Dictadura informó a través de uno de sus voceros que el
Dictador está considerando la posibilidad de perdonar a los criminales que se
levantaron el 30 de septiembre, por lo que estudia un indulto.
No sé si la propuesta me
incluya (según las cadenas dictatoriales, fui uno de los instigadores del
golpe); pero de ser así, lo rechazo.
Comprendo que el Dictador
(devoto cristiano, hombre de paz) no pierda oportunidad para perdonar a los
criminales. Indultó a las mulas del narcotráfico, se compadeció de los asesinos
presos en la Penitenciaría del Litoral, les solicitó a los ciudadanos que se
dejen robar para que no haya víctimas, cultivó una gran amistad con los
invasores de tierras y los convirtió en legisladores, hasta que lo
traicionaron. Pero el Ecuador es un Estado laico donde no se permite usar la fe
como fundamento jurídico para eximir a los criminales de que paguen sus deudas.
Si cometí algún delito, exijo que me lo prueben; de lo contrario, no espero
ningún perdón judicial sino las debidas disculpas.
Lo que ocurre en realidad es que el Dictador por fin comprendió (o sus abogados se lo hicieron comprender) que no tiene cómo demostrar el supuesto crimen del 30 de septiembre, ya que todo fue producto de un guión improvisado, en medio del corre-corre, para ocultar la irresponsabilidad del Dictador de irse a meter en un cuartel sublevado, a abrirse la camisa y gritar que lo maten, como todo un luchador de cachacascán que se esfuerza en su show en una carpa de circo de un pueblito olvidado.
Lo que ocurre en realidad es que el Dictador por fin comprendió (o sus abogados se lo hicieron comprender) que no tiene cómo demostrar el supuesto crimen del 30 de septiembre, ya que todo fue producto de un guión improvisado, en medio del corre-corre, para ocultar la irresponsabilidad del Dictador de irse a meter en un cuartel sublevado, a abrirse la camisa y gritar que lo maten, como todo un luchador de cachacascán que se esfuerza en su show en una carpa de circo de un pueblito olvidado.
A esta altura, todas las 'pruebas' para acusar a los 'golpistas' se han deshilvanado:
El Dictador reconoce que la pésima idea de ir al Regimiento Quito e ingresar a la fuerza fue suya. Pero entonces nadie pudo prepararse para asesinarlo ya que nadie lo esperaba.
El Dictador jura que el
exdirector del Hospital de la Policía cerró las puertas para impedir su
ingreso. Pero entonces tampoco allí hubo ningún complot porque ni siquiera
deseaban verle la cara.
Las balas que asesinaron a
los policías desaparecieron, pero no en las oficinas de Fidel Araújo sino en un
recinto resguardado por fuerzas leales a la Dictadura.
Para mostrar que el 30 de septiembre no usaba un chaleco blindado, Araújo se colocó uno delante de sus jueces y luego se puso la misma camiseta que llevaba ese día. Sus acusadores tuvieron que sonrojarse ante la palpable demostración de que los chalecos blindados simplemente no se pueden ocultar.
Podría seguir pero el espacio no me lo permite. Sin embargo, ya que el Dictador entendió que debe retroceder con su cuento de fantasmas, le ofrezco una salida: no es el indulto lo que debe tramitar sino la amnistía en la Asamblea Nacional.
La amnistía no es perdón, es olvido jurídico. Implicaría, si se la resuelve, que la sociedad llegó a la conclusión de que el 30 de septiembre se cometieron demasiadas estupideces, de parte y parte, y que sería injusto condenar a unos y premiar a otros.
Para mostrar que el 30 de septiembre no usaba un chaleco blindado, Araújo se colocó uno delante de sus jueces y luego se puso la misma camiseta que llevaba ese día. Sus acusadores tuvieron que sonrojarse ante la palpable demostración de que los chalecos blindados simplemente no se pueden ocultar.
Podría seguir pero el espacio no me lo permite. Sin embargo, ya que el Dictador entendió que debe retroceder con su cuento de fantasmas, le ofrezco una salida: no es el indulto lo que debe tramitar sino la amnistía en la Asamblea Nacional.
La amnistía no es perdón, es olvido jurídico. Implicaría, si se la resuelve, que la sociedad llegó a la conclusión de que el 30 de septiembre se cometieron demasiadas estupideces, de parte y parte, y que sería injusto condenar a unos y premiar a otros.
¿Por qué el Dictador sí pudo
proponer la amnistía para los 'pelucones' Gustavo Noboa y Alberto Dahik, pero
en cambio quiere indultar a los 'cholos' policías?
El Dictador debería
recordar, por último, y esto es muy importante, que con el indulto, en el
futuro, un nuevo presidente, quizás enemigo suyo, podría llevarlo ante una
corte penal por haber ordenado fuego a discreción y sin previo aviso contra un
hospital lleno de civiles y gente inocente.
Los crímenes de lesa
humanidad, que no lo olvide, no prescriben."
Domingo 6 de febrero del 2011
Domingo 6 de febrero del 2011